HISTORIAS DEL EXÍLIO (13) EJERCÍCIO DE LÓGICA

2 de Febrero, 2010

Hoy se juega la final de la Copa de África en Luanda, la capital de Angola, entre Egipto y Ghana. Imagino que en Sierra Leona todo el país se sentará delante de la tele o a escuchar la radio para seguir el partido. Aquí la cosa pasa muy desapercibida, como todo lo relativo a África.

                Este campeonato comenzó con el tiroteo a la selección de Togo en el enclave de Cabinda a manos de un grupo independentista. El incidente se saldó con tres muertos y seis heridos. Esto hizo que la selección de Togo se retirase de la competición.

                No dejo de pensar en la gesta de esta selección: No debe ser fácil viajar por carretera de Togo a Angola, pero, imagino que la falta de recursos materiales así lo impuso.

Por otro lado, esta selección debe estar gafada porque ya en el pasado sufrió otro percance: fue el 4 de junio de 2007 cuando el Ministro de deportes y 18 fans de la selección nacional de Togo morían en un accidente de helicóptero en el aeropuerto de Lungi, Sierra Leona.  El equipo se salvó porque estaba esperando al segundo helicóptero tras jugar un partido clasificatorio para la Copa de África en el que Togo ganó a Sierra Leona 1-0.

Yo estaba fuera del país cuando el accidente sucedió y regresé un par de días después y me encontré con el amasijo de hierros que quedó tras el accidente y que siguieron en medio de las pistas del aeropuerto por más de un año.

Pero su mala suerte de la selección de Togo no termina ahí. Ahora la Confederación africana de fútbol ha decidido sancionar a Togo con la suspensión durante las dos próximas Copas de África (2012 y 2014). Además debe pagar una multa de 50.000 dólares.

En el fútbol no parece haber lógica ni justicia, la víctima se convierte en verdugo. Es lo mismo que le ha pasado a Cristiano Ronaldo cuyo culebrón no nos ha dejado vivir en toda la semana. Resulta que el jugador del Málaga, Mtiliga, le estaba haciendo falta y cuando Ronaldo intentó zarandearse de él, con la mala suerte de romperle el tabique nasal, le sacaron tarjeta roja y, más tarde, le sancionaron sin poder jugar dos partidos. Otra vez la falta de lógica del fútbol, otra vez la víctima se convierte en verdugo.

Para rematar la faena, ayer jugó el Madrid contra el Depor y nos deleitó, como también lo hizo hace un par de semanas ante el Valencia. De ello se deduce que el Madrid juega mejor sin Ronaldo que con él, a pesar de todos los millones que costó el chico. Otra prueba de que todo lo relacionado con el fútbol es ilógico.

Pero yo no quería hablar hoy de fútbol sino del enclave de Cabinda, territorio rico en petróleo que pertenece a Angola pero que está separado del resto del país por la salida al mar que los mapas coloniales concedieron al Congo belga (hoy República Democrática del Congo). Este enclave cuenta con un grupo guerrillero que busca la independencia del territorio.

En 1975 el Tratado de Alvor, por el que Portugal concedía la independencia a Angola,  integró Cabinda en este país. La integración fue rechazada por las organizaciones políticas de Cabinda, que manifestaron que debido a que ellos no habían firmado el tratado, éste era ilegal, y por tanto no les ataba a Angola.

Para defender la anexión, el gobierno angoleño pagaba al cubano un dólar cincuenta por hombre y por día. Los cubanos ya habían jugado un papel clave en la guerra de independencia del país y siguieron presentes en Angola hasta 1991. El dinero para pagar a los cubanos salía de los derechos que pagaba la compañía petrolera americana, Gulf Oil, que explotaba el petróleo en el enclave de Cabinda. Llegaron a estar estacionados en Cabinda hasta quince mil soldados cubanos, para que las compañías petroleras pudieran trabajar en un ambiente de paz. Para conseguir esta tranquilidad las tropas cubanas diezmaron a los militantes del FLEC (Frente de Liberación del Enclave de Cabinda), sin que hasta ahora se haya podido contabilizar los asesinatos cometidos, pero según los especialistas pueden sumar cientos de personas

Como dije anteriormente, el producto más importante de Cabinda es el petróleo, del cual se extraen aproximadamente 900.000 barriles al día, lo que implican unas exportaciones de 100.000 dólares al año por habitante de Cabinda y el 60% de la producción total de petróleo de Angola. A pesar de esto, Cabinda sigue siendo una de las provincias más pobres de Angola. Un acuerdo de 1996 entre el Gobierno Nacional de Angola y el Gobierno Provincial de Cabinda estipulaba que al menos el 10% de los impuestos sobre la producción petrolífera de Cabinda debería revertirse en inversiones en la provincia, pero debido a la corrupción esto ha beneficiado a pocos habitantes.

Creo que todo pueblo tiene derecho a su autogobierno e independencia y el enclave de Cabinda también, pero no por la vía de las armas y la violencia.

El FLEC sigue luchando, con las armas, por la independencia y para ello necesitan apoyo y ¿quién se lo proporciona? Pues Francia.  El líder del FLEC, Rodrigues Mingas, vive en Francia y tiene pasaporte francés, por ejemplo.

Por lo cual es lícito que nos preguntemos: ¿Por qué un país democrático y defensor de los Derechos Humanos como Francia habría de apoyar a una guerrilla como la del FLEC? ¿No es, también esto, una falta de lógica? Sí, pero lo único que le interesa a Francia es que si el FLEC consigue su objetivo, evidentemente, expulsará a las compañías americanas que ahora se enriquecen con el petróleo de Cabinda y dará los contratos de explotación a las del país que le ha estado apoyando, en este caso Francia.

Miremos por donde miremos, siempre nos topamos con la hipocresía de Occidente.

Por si a alguien le interesa Egipto ha ganado la Copa de África, es la tercera vez consecutiva que lo logra y con éste ya son ocho títulos. 

 

HISTORIAS DEL EXÍLIO (12) LA ELEGANCIA DEL ERIZO 28.01.10

29 de Enero, 2010

Estoy de nuevo en Madrid y me vuelvo a topar con el frío y la nieve. Tengo toda una semana de pruebas médicas, a ver si me encuentran algo que seguro que me lo encontrarán. Que encuentren lo que quieran mientras no me prohíban beber cerveza.

                Pues eso, el otro día iba yo al médico a hacerme una radiografía de vértebras y una ecografía de abdomen y cuando salí a la puerta de casa me encontré con una ciudad casi blanca, no tanto como otras veces, y una multitud que caminaba como pisando huevos y que de vez en cuando se paraba a hacer fotos.

                Después de la pruebas médicas fui a un bar a desayunar porque, como me habían pedido, había ido en ayunas. Me senté en un taburete, pedí un café solo y un donuts y me puse a leer la contraportada de El País. El bar estaba lleno de oficinistas o funcionarios  desayunando.

                Justo detrás de mí, sentados en una mesa, se encontraban una mujer y un hombre dando cuenta de cruasanes a la plancha con mantequilla y mermelada y café. Ella gritaba, más que hablaba, y su conversación interrumpía mi lectura.

                Contaba ella que habían pasado el fin de semana en Navalmoral y que no había podido disfrutarlo del disgusto que tenía. Entendí, por la conversación, que el viernes anterior, el cura de la parroquia donde su niña lleva dos años preparándose para la comunión había sorteado los días en los que los niños y niñas la recibirían en el próximo mes de mayo y ella no debía estar muy de acuerdo con el domingo que le había tocado porque decía:

-        Pero ¿Qué se habrá creído el cura ese? Decirme a mí cuando tiene que hacer la comunión mi niña, seré yo la que le diga a él cuando me viene bien a mí.
-        Creo que suelen hacer lo mismo en todas las iglesias –comentó, tímidamente, el acompañante tras beber un sorbo de su café.
-        Así le va a la Iglesia como le va. Como sigan así se van a quedar solos. ¿No se dan cuenta de que yo tengo reservado el restaurante de la Florida desde el año pasado? Total no me pidieron nada para la señal, que no se recupera en caso de anularse y ahora va el cura y me dice que cada niño hace la comunión el día que le ha tocado.
Pausó la señora un momento para encender un cigarrillo y continuó:
-        Pues a mí que no me toque los ovarios el cura ese porque mi niña va a hacer la comunión el día que tengo reservado el restaurante y si a él no le viene bien, pues pasamos de ir a la iglesia y nos vamos directamente a comer, que total no sé para que nos hace falta que la niña tome la comunión. Lo hago por mis padres más que nada, porque a mí ya ves de lo que me sirve la Iglesia.
-        Ya muchos niños no hacen la comunión –se atrevió a interrumpir el compañero- aunque claro, después los niños se quedan sin regalos y preguntan porque sus amigos los han tenido y ellos no.
-        Pues por eso lo hago, por la niña, porque me puso de una mala leche el cura ese. Ya te lo he contado ¿no? Tenemos el catering elegido desde el año pasado, aunque tenemos que ir a probarlo un día de estos, no me acuerdo cuando. Vamos a ir con mis suegros y mis padres para que nos den su opinión, aunque a ellos todo les va bien. También tengo reservadas unas carpas, qué cuestan un dineral, por si llueve ese día, porque en mayo nunca se sabe si va a llover. Y ahora viene el cura de marras y me dice que ese día no hace mi niña la comunión, pero vamos hombre, ése no me conoce a mí.
-        Si ya me lo habías comentado.
-        Pues eso, menuda soy yo para que un cura se meta por medio. Mi niña hace la comunión como que me llamo Carmen. No te digo más, esta tarde tengo que llevarla a que se pruebe el vestido.
-        Si es que estos curas están espantando a los pocos parroquianos que les queda –dijo él.
-        Una panda de amargados es lo que son, con decirte que me han jodido el fin de semana del disgusto que me llevé. Por cierto, el campo estaba precioso, estuvimos paseando el sábado por la tarde y a pesar de que estaba todo empantanado me relajó mucho. Mira, te voy a enseñar las fotos, que las llevo aquí en el móvil.
Allí dejé a los dos, ella fumando y pasando fotos en el móvil, él con cara de resignación y mirándolas mientras se terminaba su cruasán.

Me dio pena el pobre hombre que tuvo que tragarse la sesión de fotos. Me dio pena ella que estaba atrapada en el formalismo de la tradición sin sentido.

Como contraposición una película, que ahora que estoy por la capital puedo aprovechar también para estas cosas, El Erizo. La vi en los cines Renoir de Plaza de España. Cuenta la historia de una niña de once años, Paloma, de clase alta, con un plan secreto. Su familia no le hace caso, cada uno carga con sus propios traumas al amparo del status económico que tienen. La portera del inmueble parece una mujer arisca, pero en realidad es una persona culta y sensible. Un nuevo vecino, japonés, y viudo como ella, se da cuenta de lo que esconde la portera. Paloma también logra entrar en el mundo de la portera. Se crea una relación especial entre los tres personajes que poco a poco se sienten mejor mientras que a su alrededor, en el edificio en el que viven, la vida sigue su curso vacio y adinerado. El final vuelve a poner las cosas en su sitio y la realidad se impone. Dura, pero llena de esperanza. Vale la pena.

La película es una adaptación de la novela de Muriel Barbery, La elegancia del erizo.

La realidad se impone, hace frío y mañana tengo más pruebas médicas.

HISTORIAS DEL EXÍLIO (11): SÓLO SEPULTADOS SE NOS VE

25 de Enero, 2010

                Veo las imágenes de la tragedia de Haití y todo me recuerda a Freetown, el tipo de construcciones, los colores, la gente,… es como estar viendo un rincón de Sierra Leona, quizás por eso me ha impresionado mucho más lo ocurrido.

                Lo decía El Roto en su viñeta del 19 de enero refiriéndose a las mujeres y los hombres de Haití: “Sólo sepultados se nos ve”. Años de pobreza y desesperanza en los que nadie se acordaba de los haitianos y de repente se convierten en portada de todos los periódicos y telediarios.

                Cuando se cumple más de una semana del terremoto, en medio al caos y la confusión surgen un par de cosas claras:

1.      La comunidad internacional se está volcando con Haití: el aeropuerto de Puerto Príncipe está saturado de ayuda humanitaria.

2.      Esa ayuda no llega a quien tiene que llegar.

3.      Ante la falta de agua y comida la población se desespera y surgen los robos, saqueos y pillajes.

4.      El gran circo de la solidaridad está arrastrando a Haití innumerables voluntarios y ONG.

5.      El negocio de la solidaridad hace que a las puertas del aeropuerto se concentren cientos de haitianos esperando encontrar un trabajo en alguna de esas asociaciones que les permita salir adelante.

6.      Antes del terremoto Haití era el país con mayor número de ONG del mundo, ¿qué hicieron entonces por cambiar la suerte de las mujeres y hombres de este país?

7.      A este gran circo se están asomando muchos políticos que sobrevuelan la ciudad en helicóptero, se hacen fotos con el Presidente y a las pocas horas se vuelven por donde vinieron. Curiosamente no se ve ninguna foto de estos políticos tapándose la nariz ante el olor nauseabundo que dicen desprende la ciudad.

8.      La ONU ha demostrado una vez más su ineficacia y hasta que no han llegado los americanos allí no había quien pusiera orden.

9.      Esto ha despertado los celos de otros países con pretensiones de, también, controlar el país usando como escusa el terremoto: una base en pleno Caribe, cerca de Cuba y de las costas de Florida es una tentación para muchos.

10.   La sensibilidad occidental está empujando a que se saquen niños del país y se den en adopción en Europa o Estados Unidos.

11.   Las mafias se aprovechan. UNICEF denuncia la desaparición de niños.

12.   Los terremotos son clasistas: se han destruido los barrios pobres de Puerto Príncipe pero las zonas ricas casi no han sufrido desperfectos y sus habitantes tienen acceso a la ayuda internacional sin tener que guardar colas ni pelearse por ella.

13.   Los hay que están haciendo mucho dinero con la catástrofe: los precios de los hoteles y alimentos se disparan ya que los cientos de periodistas y profesionales de la caridad están dispuestos a pagar cualquier precio por sacar la mejor foto.

14.   También los bancos, que no tienen sentimientos, están haciendo negocio cobrando comisiones por los donativos a Haití.

15.   Los supervivientes se las ingenian para sobrevivir, como llevan años haciéndolo. Una catástrofe más no va a alterar su forma de supervivencia. Toca empezar de nuevo. Lo habrán hecho tantas veces que ya están acostumbrados a ello.

Para qué seguir. De todas formas me emociona que la gente se solidarice tanto y se le mueva el corazoncito ante una desgracia como ésta. Todo esto hace pensar que el género humano todavía sigue siendo humano.

Para añadir algo al caos: acaba de llamarme una amiga escandalizada por algunos adjetivos que utilizaba, para referirme a Dios, en una entrevista publicada ayer en el periódico Hoy de Badajoz (www.hoy.es/20100123/regional/coger-jesus-como-modelo-20100123.html). Dice ella que espera que no llegue a mis superiores de Madrid.

No creo haber dicho nada nuevo, mi relación con Dios es así y ante tragedias como la de Haití hay algo que se rebela dentro de mí. Pero ya son años que mantenemos esta relación y que, con sus más y sus menos, va saliendo adelante.

 

HISTORIAS DEL EXÍLIO (10) ¿DÓNDE ESTABAS? (14.01.10)

15 de Enero, 2010

Fue el 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos y, aquella vez, la suerte le tocó a Lisboa. A las nueve y media de la mañana de aquel soleado día de fiesta la mayoría de los lisboetas estaban en misa o paseando por las calles de la ciudad. De repente, un enorme temblor sacudió a la ciudad destruyendo la mayoría de los edificios y sepultando a gran parte de la población bajo los escombros.

                Los que sobrevivieron al temblor tuvieron que enfrentarse al maremoto (o tsunami) que vino a continuación con olas de hasta veinte metros de altura y que barrió casi toda  la ciudad. Las zonas no afectadas por el maremoto se vieron envueltas en incendios que duraron cinco días en apagarse. Parece que un tercio de la población de Lisboa, unas cien mil personas, murió aquel día.

                Toda le litoral atlántico fue víctima del desastre natural. En Marruecos, por ejemplo, se calcula que murieron unas diez mil personas y en Cádiz, la fuerza de las olas rompió las murallas arrastrando sus pesadas piedras mar adentro.

                En esta última ciudad, según me contaba mi amiga Margarita Forné el verano pasado cuando recorríamos sus calles, a la gente  le dio tiempo a sacar el estandarte de la Virgen de la Palma y el cura que lo llevaba le plantó cara a las olas y les gritó “Hasta aquí habéis  llegado” y el mar retrocedió. En la calle de la Palma hay una placa que recuerda la gesta.

                Como consecuencia de esta catástrofe Voltaire publicó su famoso “Poema sobre el desastre de Lisboa”, subtitulado “Examen del axioma: ‘Todo está bien’”. Una crítica a lo que su amigo, Alexander Pope, sostenía: “La obra de Dios es perfecta y cada suceso ocupa un lugar preciso dentro de los planes divinos”. O lo que, el también amigo de Voltaire, Leibniz, defendía: “Habitamos en el mejor de los mundos posibles”.

                Voltaire se preguntaba: ¿Cómo podemos defender que vivimos en el mejor de los mundos posibles cuando miles de inocentes perecen en una catástrofe natural? ¿Acaso Dios, en su omnipotencia, desea que ocurran semejantes desgracias? Voltaire se atrevía a plantarle cara al optimismo racionalista del Siglo de las luces lanzándole un nuevo axioma: “Existe el mal sobre la tierra”.

                Rousseau fue tocado por las afirmaciones de Voltaire e intercambió cartas con él en las que intentó justificar el mal. Alcanzó a dar una respuesta al mal físico o moral diciendo que nosotros, los seres humanos, somos los causantes de él.

                Cuando miramos al terremoto de Haití y vemos las imágenes que periódicos, televisiones e internet nos están transmitiendo, podemos entender que el alto número de muertos se debe a la mala construcción de los edificios que se han desplomado sobre los que estaban dentro. La pobreza del país más pobre de América está detrás de todo esto.

Haití es un trozo de África en medio del Caribe. Sufrió un colonialismo atroz al que siguió una serie de dictadores que agotaron los pocos recursos de sus gentes. Estados Unidos intervino siempre que quiso para defender a los opresores y acallar las quejas de los oprimidos.

                Cuando vivía en el South Bronx de Nueva York, en la parroquia de St. Thomas Aquinas, encontré a muchos haitianos. La mayoría había huido de la pobreza en pequeñas lanchas, arriesgando la vida para llegar a las costas de Estados Unidos. Entre ellos hablaban Patuá (patois) y, sobre todo los jóvenes, escuchaban a los Fugees y a Wyclef Jean. Fueron ellos los que me hablaron, por primera vez, de la miseria de la que huían.

                Es verdad que si este mismo terremoto hubiese sucedido en un país más rico, como Japón por ejemplo, el número de víctimas hubiera sido mucho menor porque allí hay dinero para construir a prueba de seísmos. Por tanto podemos aceptar que es el egoísmo humano que genera pobrezas como la de Haití el causante de tanta muerte.

                Pero entonces pueden surgir preguntas como ¿Por qué Dios permite que mueran los inocentes en vez de los culpables? ¿Por qué Dios permite la injusticia y la pobreza? ¿Dónde estaba Dios (o Bondye, divinidad máxima del vudú haitiano) cuando la tierra temblaba?

                Aquí ya estamos ante el mal metafísico, un tema que lleva años revolviéndome las entrañas. He buscado respuestas en teólogos como Moltmann o Torres Quiroga que no logran convencerme. Pienso que son personas que no han experimentado el dolor o la injusticia en carne propia y que elaboran respuestas desde el sillón de su escritorio (pienso solamente, porque no conozco sus experiencias).

Esta mañana compartía estas reflexiones con Felicísimo Martínez, uno de los teólogos más honestos que conozco, el cual me decía que ante estos temas lo único que cabe es guardar silencio porque nunca podremos entender el misterio de Dios. Es como admitir que el caos, el sufrimiento, el dolor,.. se encuentran más allá del dominio de nuestra razón.

Llevo años dándole vueltas a estas ideas, llevo años cabreándome con Dios cada vez que un niño o una niña me contaban su historia de soldado o esclava sexual, cada vez que me cruzo con un amputado en las calles de Freetown, cada vez que una víctima más me cuenta su dolor, cada vez que veo las imágenes de Haití… y no encuentro respuestas. Por eso callo y me trago la impotencia y la rabia pero sigo preguntando.

Ahora todo el mundo se vuelca con Haití. Todas las ONG anuncian las cuentas donde podemos ingresar nuestro granito de solidaridad. También recibo correos que se recrean en el dolor y el horror para pedir donaciones. ¿Quién controlará que las víctimas, de verdad, reciben nuestras aportaciones, que no se utilizan para reconstruir las casas o comprar nuevos coches para las organizaciones, o se destinan a otros programas,  por ejemplo? Me duele este retortijón de solidaridad que de vez en cuando nos da. Seguimos poniendo parches cada vez que se nos toca la fibra sensible pero no queremos comprometernos a hacer de este mundo el mejor de los mundos posibles.

El terremoto también me transmitía preocupación y miedo por Marcela, amiga colombiana que me acogió tantas veces en su casa de Smart Farm en Freetown. Ahora sigue trabajando para Naciones Unidas pero se trasladó a Haití. Al ver las imágenes del cuartel general de la ONU en Puerto Príncipe derrumbado se me agolparon tantos buenos recuerdos que guardo de ellas. Entre muchas cosas le estoy agradecido por haberme descubierto los libros de Laura Restrepo, las copas de vino que compartimos, la cama y la ducha caliente de su apartamento,…

Escribí a los amigos que tenemos en común y nadie podía comunicar con ella. Esta tarde, Raquel Rico desde Kinshasa me decía que está a salvo. Ella, Raquel, en cambio, lloraba la muerte de algunos amigos y personas con los que había trabajado y que ahora estaban destinados en Haití.

HISTORIAS DEL EXÍLIO (9): SE BUSCA HISTORIADOR PARA LEONES (07.01.10)

9 de Enero, 2010

El nuevo año ha puesto un nuevo país de moda: Yemen. Ahora todas las miradas, empezando por la del hombre más poderoso de la tierra, Obama, se dirigen hacia allí. Es el nuevo epicentro del mal que amenaza a nuestro bienestar.

                Un fallo en las redes de seguridad han hecho que todo el mundo hable de este país que hasta hace unos días era un desconocido por la mayoría de la población.

                A lo mejor, enredados en tanta celebración y compra, no hemos sido conscientes de lo que realmente ha sucedido y como mucho, hojeando el periódico o navegando en internet, hemos posado unos segundos nuestros ojos sobre los calzoncillos de Abdul Farouk Abdulmatallab que han sido difundidos mundialmente.

                El hecho de que los distintos cuerpos de seguridad de Estados Unidos no se hablen entre sí o de que cada uno quiera ser protagonista en solitario, nos está llevando a una situación absurda, a un callejón sin salida. Ya lo decía Groucho Marx, “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”.

                El uso de la fuerza no resolverá nada, sólo creará más odio y resentimiento. Razón tiene mi amiga María cuando, en su sabiduría, me comenta que debería saber que las guerras nunca se ganan. Y si es así ¿Por qué nuestros políticos siguen provocándolas? ¿No habrá una salida pacífica, dialogada, a todo ese sinsentido? ¿Hasta dónde podremos tensar el arco? No creo que mucho más.  Pero nuestros gobiernos siguen optando por esta alternativa porque genera mucho más negocio y riqueza para nuestras empresas. Los señores de la guerra se sientan en los Consejos de Ministros de occidente o en los Consejos de administración de las grandes compañías americanas y europeas.
                Mientras, los ciudadanos, ignorados y arrinconados, pagamos las consecuencias y en aras de la seguridad se nos puede humillar y vejar sin que tengamos derecho a protestar.

                Dice un refrán africano, “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”.
            Podríamos adaptarlo a la nueva realidad mundial diciendo que hasta que las víctimas tengan sus propios historiadores,…
            No me he levantado muy optimista hoy, debe ser la depresión post-vacacional y para colmo de males, ahora, está entrando otra ola de frío polar. Creo que he elegido el peor invierno de las dos últimas décadas para quedarme por aquí.
            Los Reyes magos, si de verdad son magos, ya podrían habernos traído un mundo distinto, en vez de tanta colonia. Bueno a mí no me han dejado colonia sino una bufanda, un jersey y un bolso muy moderno que debe ser una indirecta para que jubile de una vez mi mochila.
            Por cierto, Yemen tiene petróleo y grandes reservas de gas natural.  Si no, ¿cómo iba a molestarse el mundo occidental en volver sus miradas hacia ese país?

HISTORIAS DEL EXÍLIO (8): NI AYER NI MAÑANA (01.01.10)

4 de Enero, 2010

El nuevo año ha amanecido sin lluvias, con un poco de sol, pero con mucho frío y viento. Es un respiro después de tanta agua caída en los últimos días de 2009. Esperemos que este solecito sea un augurio de que todo va a ir mejor en este nuevo año.

                El 2010 lo he recibido de forma insólita, como hacía muchos años que no recibía a un año nuevo: sentado delante del televisor, viendo las campanadas de la Puerta del Son y comiendo las doce uvas. Durante muchos años lo había recibido en la cama, durmiendo. Espero que este cambio también suponga un buen augurio.

                Otra innovación ha sido que se me ha olvidó bajar a misa este primer día del año nuevo. Ahora entiendo lo que la gente sentía en Madina en un día como hoy cuando la iglesia estaba prácticamente vacía. Yo insistiendo en que había que comenzar el año rezando y pidiendo a Dios que nos ayudase y la gente pasando de mí y preparándose para los outings, fiestas, del primero de enero. Siempre la fiesta ha tenido más poder que la iglesia.

                Lo que me ha desilusionado un poco, todo hay que decirlo, ha sido que el comer las doce uvas ya no supone ningún trauma. Yo recordaba el rito como un momento en el que todos se ahogan, se atragantan, estaba el que empezaba antes, el que no era capaz de terminárselas,… Ahora las uvas vienen peladas y sin pepitas y ni siquiera saben a uvas, con lo que todo en mucho más fácil.

                Tan sorprendido estaba poniéndome al día con la tradición de recibir al año nuevo que se me olvidó formular un deseo para este año. Podía haber deseado tantas cosas, buenas o malas, pero se me pasó la oportunidad. Así que he decidido tomar prestados los deseo de otro y hacerlos míos, aunque tengan más de once años ya:

Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Bueno, también podéis verlo y oírlo en: www.youtube.com/watch?v=Fp8EglljBho

 

HISTORIAS DEL EXÍLIO (7): ENGAÑOS VARIOS (28.12.09)

29 de Diciembre, 2009

Sigo sorprendido por la ferocidad de la lluvia y el viento, y a pesar de eso y de que las fiestas de Navidad han pasado, la gente sigue comprando.

                Este frío invita a dormir. Creo que hacía años que no dormía tanto como lo estoy haciendo en estos días de vacaciones y cuanto más duermo más sueño me entra. Claro que el tiempo también invita a ello.

                En medio a la bruma que me produce el sueño leía en el periódico elmundo.es que la Ministra de Defensa, Carme Chacón, ha visitado a las tropas españolas en Afganistán y en el discurso que les echó dijo que “los españoles pueden preguntar legítimamente qué hace España en Afganistán” y señaló que el trabajo de las tropas “es la respuesta”. Y citó: “Un hospital, seis clínicas, seis escuelas, tres institutos, 160 kilómetros de carreteras, agua potable, un Ejército y una Policía afganos…”

                Cada día la Ministra me recuerda más a Fernanda del Carpio, el personaje de la novela de García Márquez “Cien años de soledad”. Debido a su educación para ser reina nunca llamaba a las cosas por su nombre y de tanto usar eufemismos no había quien la entendiese. Por eso, los demás miembros de la familia se burlaban de ella, así que:

“Un día, irritada con la burla, Fernanda quiso saber qué era lo que decía Amaranta, y ella no usó eufemismos para contestarle:
-        Digo –dijo- que tú eres de las que confunden el culo con las témporas”
Y eso mismo debe sucederle a la Ministra ya que confunde el Ministerio de Defensa con el de Cooperación Exterior y al Ejército español con la Congregación de las Hijas de la caridad.

Un ejército es, por si se le ha olvidado a la Ministra, la institución encargada de la defensa o ataque militar de un estado. Por tanto, si lo que la Ministra quiere hacer en Afganistán es cooperación al desarrollo, debería canalizar el pastón que nos estamos gastando para mantener el Ejército allí a través de la AECID y traerse a los soldados a casa.

Se nos quiere vender lo bueno que somos cuando en realidad no tenemos ni idea de por qué estamos embarcados en una guerra que no es la nuestra.

Por el contrario, el que sí parece tener las ideas muy claras es Rambo o Rambito como se hace llamar desde que así le saludó Iker Casillas en su visita a Madrid.

Resulta que en Madina, todos los años, cuando llega el tiempo de otorgar las becas para la universidad y la escuela secundaria seguimos la misma rutina: Desde que abre el colegio hasta mediados de octubre nos centramos en los que tienen que ir a la universidad y dejamos a los estudiantes de secundaria para más tarde, ya que tenemos un acuerdo con los directores de las distintas escuelas secundarias por el que ellos aceptan a los estudiantes que ya están en el programa y hayan aprobado. Mientras que a los nuevos se les envía con una nota.

                A mediados de octubre empieza la tarea de registrar a los estudiantes de secundaria y comprobar que realmente están asistiendo a clase para pagar su beca. Nunca se da dinero a los beneficiarios sino que se paga directamente a los directores, para evitar trampas.

                Estos días Paulin me envió la lista final de los beneficiarios de becas de la escuela secundaria para que la echara un vistazo antes de que él empezase a pagar. Al mirar la lista me sorprendió que Ambrose S Samura, más conocido como Rambo, no estuviera en la lista y así se lo comenté a Paulin.

                Sabía que Rambo había aprobado el primer curso del segundo ciclo de secundaria y había pasado al segundo curso, equivalente aquí a primero de bachiller. Así me lo había comunicado Patrick en julio y luego me lo volvió a confirmar en septiembre, pocos días antes de que se abriese el colegio, cuando me comentó que fue al mercado a comprarle el uniforme, los zapatos, calzoncillos, camisetas, calcetines y libros. Siguiendo mis instrucciones no le había dado el dinero a Rambo, sino que él mismo le había acompañado a comprar las cosas que necesitaba.

                Por eso me sorprendió la ausencia de su nombre en la lista. Paulin me contestó que lo estaba poniendo a prueba, porque se había enterado de que durante el verano le dijo a uno de los visitantes que pasó por allí que como yo no estaba, este año no tenía quien le pagase el colegio. El visitante se conmovió y le dio la cantidad que necesitaba para pagar las tasas de la escuela.

                Evidentemente, Rambo no utilizó el dinero para el colegio, nadie sabe lo que hizo con él. Cuando se abrió el plazo de registración del programa de becas se presentó en la misión para inscribirse y Paulin, que estaba al tanto de lo sucedido, le hizo sufrir un poco porque dice que no le gusta que se mienta tan descaradamente. Aunque, al final, Paulin, ha terminado pagando el colegio. Me lo confirmaba ayer, en la lista final de becas que me ha enviado.

                Siempre hay alguno de los que pasan por Madina que se dejan conmover por las historias que oyen, lo cual está bien, pero no aprenden que es mejor canalizar la ayuda a través de los cauces ya existentes para evitar este tipo de “vivezas”. Yo no culpo a Rambo, que sacó partido del buen corazón del visitante seguramente para vivir un par de días una vida de “gran señor”; es fruto de la cultura de supervivencia que impera en Sierra Leona.

HISTORIAS DEL EXÍLIO (6): INVIERNO (26.12.09)

27 de Diciembre, 2009

He recibido al invierno en Barcelona bajo una especie de diluvio universal que me hacía recordar la estación de las lluvias en Sierra Leona. El frío, la nieve y el agua de los últimos días me han sobrecogido. Otra experiencia que he tenido que rescatar del fondo de mi memoria porque la tenía casi olvidada.

                Refugiándome del frío, tomaba yo un café con dos amigos sacerdotes y venezolanos el otro día y hablábamos de la necesidad o no de usar lenguaje inclusivo en la celebración de la Eucaristía. Yo me inclino por el sí, ellos dos se declaraban escépticos sobre el tema. En Venezuela utilizan el “ustedes” que es más neutro que nuestro “vosotros”. Yo, siempre que puedo, introduzco el femenino para hacer más participes a todos y todas.
                Esta conversación venía a raíz de que hace poco, al terminar la misa en la iglesia de las monjas en la que celebro por las mañanas, entró un señor en la sacristía y me dijo:

-        Padre me he dado cuenta de que en las fórmula de la Consagración, usted dice “por todos”, en lugar de decir, como dice el texto litúrgico, “por todos los hombres”.

-        Lo sé –contesté yo- lo hago a posta intentando resaltar que Jesús se entregó por todos los hombres y mujeres.

-        Pero usted sabe que las palabras de la Consagración no se pueden cambiar.

-        Y por eso yo no las cambio, las adapto.

-        Pero yo he hablado con muchos liturgistas y me han dicho que lo que usted hace no es correcto.

-        Pues yo también he hablado con liturgistas que me han dicho que tengo todo el derecho de hacer lo que hago.

-        No lo dudo, pero los liturgistas que yo conozco son muy cercanos al cardenal –Imaginé que se refería al Cardenal Ruoco, Arzobispo de Madrid.

-        Eso no quiere decir que tengan la razón –respondí yo, mientras me quitaba el alba, un poco enojado por el tono de voz del señor.

-        Pero además usted sabrá que en español el masculino incluye al femenino.

-        Todo eso lo sé, pero voy a seguir utilizando el lenguaje inclusivo porque creo que aquí es cuestión de justicia y de discriminación positiva, no de gramática ni de dogma de fe.

-        Pues no me deja más alternativa que informar al señor cardenal.

Mientras me ponía el abrigo, le dije al señor que, por favor, no dudara en hacerlo y le di mi nombre completo y mi dirección para que no perdiera tiempo buscando la información.

Días después, leyendo el blog de Ramón Lobo (www.ramonlobo.com), que debería ser lectura obligada para todos, no solo por lo que dice sino también por lo bien que lo dice, me encontré con un post en el que recogía un artículo de Pérez Reverte sobre el lenguaje inclusivo que no tiene desperdicio y me dejó un poco en crisis (www.capitanalatriste.com/escritor.html?s=patentescorso/pc_06dic09).

Pocos días después, al terminar una charla sobre Sierra Leona, una mujer me dijo que no le había gustado el chiste machista que había utilizado. No entendí lo que quería decirme sobre todo porque no tenía conciencia de haber hecho ningún chiste. Así que insistí hasta que la señora me explicó que se refería a cuando me quejé de los “expertos en cooperación internacional” que habían burocratizado tanto la gestión de los proyectos, hasta el extremo de que en la presentación de un proyecto para la construcción de un puente me pedían el número de mujeres y hombres que utilizarían el puente para saber si se tenía en cuenta el tema de igualdad de género. Me parecía absurda la pregunta, muy legítima en otros proyectos, porque perdía de vista la utilidad del puente para reducirlo todo a un problema de género.

El tema se está desbordando. Yo seguiré utilizando lenguaje inclusivo en todas las misas pero seguiré riéndome de las normas talibanes que reducen la vida a una ecuación matemática.

Sigue lloviendo y haciendo frío, pero el campo extremeño está precioso. Aquí me he refugiado unos cuantos días a pasar las fiestas con la familia. Como siempre, mucha comida, mucha alegría y Papá Noel que ha vuelto a aparecer, después de tantos años, con el “Campos de Castilla”, de Antonio Machado.

HISTORIAS DEL EXÍLIO (5): CAMBIO (19.12.09)

22 de Diciembre, 2009

                Este paso efímero por Madrid me ha dejado sin fuerzas. Confieso que tantas luces, villancicos y necesidad de comprar han desbordado todas mis previsiones. Hoy sólo me apetece dormir.

                Empezó  la semana con un zarpazo de invierno siberiano que me heló hasta el hígado. Gracias a Dios, mi corazón todavía sigue en Sierra Leona y, por eso, se ha salvado de congelarse y, por ahora, sigue latiendo. Me emocionó ver la nieve después de tantos años sin ella. Pero con tanto frío me costó discutir con Juan Rubio, el director de la revista Vida Nueva, para “suavizar” la columna que acababa de enviarle. Cada mes, desde hace ya dos años, escribo una columna mensual en esa revista. Hasta ahora hablaba de cosas relacionadas con África o Sierra Leona, pero como estoy por aquí, cuento lo que veo en estos parajes. Al final decidimos suprimir alguna frase para no tocarle las ínfulas a algún prelado español.

                El resto de los días ha sido un maratón de reuniones y encuentros para vender el proyecto de Madina al mejor postor. Frío, Metro, cafés, comidas y hoteles. Saludando, riendo, asintiendo, vendiendo. Hay crisis, no nos salen las cuentas y necesito mantener el chiringuito en pie.

Qué perdido me encuentro paseando por las calles llenas de abrigos de pieles y grupos camino de cenas de navidad. A veces me quedaba mirando a algún corrillo de señoras cuarentonas, que con sus gorros de reno, con cuernos y todo, invadía la calle intentando sentirse feliz sólo porque esta estación del año obliga a ello. Las escenas de las mujeres con cuernos, de los niños con pistolas que disparan pompas de jabón o sujetando globos de Bob esponja o su amigo Patricio, se podían entender, pero lo que no me cuadraba eran los grupos de jóvenes con pelucas de colores o de afros, como si se tratase de un anuncio de un número telefónico de información.

                Tanto disfraz: abrigos de pieles, cuernos, pelucas,… me hace pensar que en Madrid se vive un continuo carnaval.

                Ni siquiera Sabina me sabe a Sabina en “Vinagre y Rosas”, se nota que las canciones las escribió en Praga y no en Madrid. Le falta la garra y la acidez que le caracteriza. Es la prueba irrefutable de la evolución, nada permanece inerme aunque a mí me gustase que todo se conservara como vive en mis recuerdos.

                Parece que hasta mi genoma cambia cada día  sin que yo sea consciente de ello o al menos así lo aseguraba, estos días, una noticia de El País: “Cada 15 pitillos aparece una mutación en el genoma del fumador”. Yo debo sufrir una media de tres mutaciones al día.

                Que ahora las Navidades sean laicas o la cabalgata de Reyes (como la de Mérida) no pueda tener símbolos religiosos, parece lo natural. Hemos perdido la memoria histórica, ya ni nos acordamos de por qué guardamos estas fiestas: para comprar y regalar, no hay mucho más que celebrar.

                Casi no veo la televisión, y por tanto no sé si en los anuncios siguen cantando eso de “vuelve a casa por Navidad”, que junto a lo de “las muñecas de Famosa..” eran la banda sonora de nuestras fiestas de antaño.  La que sí ha vuelto a casa ha sido Aminetu Haidar aunque a costa de que el Gobierno español reconozca la jurisdicción marroquí sobre el Sahara occidental (¿Victoria Pírrica?). Ella ha conseguido poner en la portada de los periódicos e informativos de radio y televisión la lucha de su pueblo. De repente hemos redescubierto el Sahara y hemos tenido ocasión de volvernos a avergonzar del papel jugado por España en estos últimos treinta años. Pero como todo cambia, mañana, una vez levantado el campamento de apoyo a Aminetu en Lanzarote, volveremos a relegar este conflicto al cajón donde escondemos tanta guerra y conflicto olvidado.

                Los que parecen que no vuelven a casa para celebrar la Navidad, son nuestros soldados desplegados en Afganistán. Es más, el Gobierno quiere enviar allí a otros 500 soldados más. Y yo me vuelvo a preguntar que para qué sirvió sacar las tropas de Iraq. ¿Dónde está ahora la plataforma del No a la guerra? También ella ha sido engullida por el cambio y el olvido.

                Yo tampoco regreso a casa, a Madina, por Navidad y me quedo, huérfano de calor y cerveza Star, enredado en el humo de los cigarros.

                Este tiempo de Adviento es tiempo de esperanza e ilusión por lo que no debería quejarme tanto. He tenido la suerte de terminar mi periplo de cada día cenando con amigos que me alegraban la noche, ya que no el día: Con Puy y Montxo que nunca tienen prisa para beber una botella de vino, o dos, o tres, o las que hagan falta, compartiendo historias y planes. O con Elena y David, tan ilusionados, tan llenos de vida, compartiendo proyectos y recuerdos,…  y hasta he tomado café con unos vecinos de Sabina que cuentan que le ven llegar “piripi” todas las noches, y yo que le había creído cuando decía que ya  no cierra los bares. A lo mejor algunas cosas, no muchas, nunca cambian.

HISTORIAS DEL EXÍLIO (4): O FREUNDE (13.12.09)

14 de Diciembre, 2009

¿Cómo puede haber tanta belleza en algo tan abstracto y etéreo como una sinfonía? ¿Cómo pueden agolparse tantas emociones y sentimientos en sólo hora y media?

                Anoche viví una experiencia mística en el Auditorio Nacional de Música escuchando a la Orquesta Sinfónica de Madrid y al Coro Nacional de España, dirigidos por Miguel Ángel Gómez Martínez, interpretar la Novena de Beethoven.

                No hay palabras para describir tanto calor. Sólo el gélido aire de la madrugada madrileña, camino del Metro, pudo hacerme volver a la realidad y mirar el suelo por el que caminaba.

                ¿Casualidad? Justo el viernes anterior oía hablar,  por primera vez en mi vida, de la abadesa Hildegard de Bingen. Nos hablaba de ella Felisa Elizondo, en un seminario sobre “La mujer en el cristianismo” al que me dio por asistir. Felisa nos contaba la vida de esta abadesa alemana que  fue mística, compositora y escritora y que vivió en el siglo doce.  Las “Notas al programa” del folleto que el acomodador nos entregó, tan cortésmente, al sentarnos, se abren con una cita de esta monja. Nada mejor podría describir la experiencia de anoche:

“Soy esa fuerza suprema y ardiente que despide todas las chispas de la vida… Mía es la fuerza del invisible viento. Yo mantengo el aliento de todos los seres vivos… Yo soy el origen de todo… Yo soy la sabiduría. Mío es el tronar de la palabra que hizo nacer todas las cosas. Yo impregno todas las cosas para que no mueran. Yo soy la vida”
                No sé cómo dar las gracias a Magacha por tan gran regalo.

                ¿Casualidad? Llevaba meses intentando quedar con Coco, pero nuestras agendas parecían destinadas a no encontrarse nunca. Ayer, mientras Pili y yo tomábamos una cerveza en la cervecería Santa Bárbara, para animarnos un poco antes de coger el Metro en Alonso Martínez, apareció él. Nos saludamos y quedamos en volver a llamarnos a ver si de una vez nuestras respectivas agendas se ponen de acuerdo.

                Estoy de paso por Madrid, pero es imposible caminar por sus calles. La ciudad está preciosa con sus luces, sus árboles y sus zonas peatonales. Da pena irse a dormir, debe ser por eso que acumulo falta de sueño y me digo ya dormiré cuando llegue a Sierra Leona, porque aquí hay mucho que ver.

                Estoy acojonado, me han vuelto a dar los vértigos y no se me van. Estoy otra vez con análisis y pruebas. Pero aquí la sanidad es lenta y se tarda en conseguir citas.

                Todos me echan la bronca porque he dejado de escribir, pero es que con tanto que ver y tanta cerveza, fresquita (no es por hacerle un feo a John Papa) que beber, como que no me queda tiempo para mucho más.

                Pero prometo que, a pesar de estar descorazonado, volveré a escribir las crónicas de este sin vivir que es mi exilio por las calles y plazas de esta España cada día más cañí.