EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (43): ¿Rebelión contra el Vaticano?

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A los pocos meses de llegar a Sierra Leona, creo que en los primeros meses de 1993, asistí a la ordenación sacerdotal de Henry Aruna, en Kenema. Toda la ciudad era una fiesta. Días antes de la ceremonia, su padre despidió a su segunda mujer. A pesar de ser católico, seguía la costumbre africana de tener más de una esposa. Así se adaptaba a las normas de la Iglesia católica, quedándose solo con la primera y madre del ordenando.
Luego Henry siguió su carrera, continuó sus estudios fuera del país, enseñó en el seminario y últimamente fue nombrado secretario de la Conferencia Episcopal Interterritorial de Gambia y Sierra Leona.

El pasado año, en abril, al cumplir los 75 años, el obispo de Makeni, en el norte de Sierra Leona, Monseñor George Biguzzi, presentó su dimisión al Vaticano, como manda la ley canónica. Esta le fue aceptada y se esperaba el nombramiento de su sucesor de un momento a otro.
La fecha elegida para el anuncio fue el 6 de enero de 2012, día muy significativo ya que marcaba los 25 años de la ordenación episcopal de Monseñor Biguzzi.  Iba a ser una gran celebración en la catedral de Makeni, en medio a la cual se daría a conocer el nombre del nuevo obispo. Pero la fiesta no tuvo lugar, porque los acontecimientos que se desataron la impidieron.
Contrario a la tradición, el Nuncio del Vaticano, que reside en Monrovia, no viajó a Sierra Leona para hacer público el nombre del nuevo obispo. En su lugar, envió un email al Arzobispo de Freetown, Monseñor Tamba Charles, en el que comunicaba el nombre de la persona elegida por el Papa para dirigir la diócesis. El no hacerlo en persona ya vaticinaba que la noticia no iba a gustar y que podría causar problemas.
Así ha sido. Nada más conocerse que se nombraba al Padre Henry Aruna obispo de Makeni, los jóvenes de la diócesis empezaron a levantar barricadas en las iglesias y a amenazar con formar jaleo. Especialmente, en la ciudad de Makeni hubo bastante jaleo. Un amigo me comenta que a había grupos de jóvenes recorriendo las calles principales y amenazando con matar al nuevo obispo mientras rezaban el rosario y cantaban canciones religiosas.
Solo la intervención de alguno de los sacerdotes más ancianos de la diócesis calmó los ánimos y evitó que se recurriera a la violencia. Las iglesias se abrieron para las misas el domingo 8, pero se quedaron vacías, casi nadie asistió.
Laicos y sacerdotes rechazan el nombramiento de un obispo que viene de fuera, que nunca ha trabajado en la diócesis y, sobre todo, que pertenece a la tribu mayoritaria del país, los mendes, que no está presente en el norte, donde predominan los temnes y los limbas.
El tema tribal se ha querido minimizar, pero juega un gran papel en este problema. Es un insulto para las minorías del norte que se imponga un obispo de otra etnia y eso es lo que duele. Además, de los cuatro obispos que hay en el país, 3 son mende y uno kono, ninguno pertenece a las tribus del norte. Es verdad que el cristianismo tiene más arraigo en el sur, pero en los últimos cincuenta años ha experimentado un gran crecimiento en el norte, con gran cantidad de sacerdotes bien formados y con la experiencia necesaria para ejercer ese servicio.
Lo positivo de la noticia es que ya todos los obispos del país son sierraleoneses, que ya no hay extranjeros dirigiendo la Iglesia local, lo cual es un gran paso y algo digno de celebrar. Lo negativo, es que el Vaticano, como siempre, no ha querido escuchar a las bases y ha impuesto un candidato que no es querido. Ahora utiliza la amenaza para obligar a que lo acepten, pero los sacerdotes, religiosos y laicos de la diócesis han jurado no obedecer.
Yo me he puesto en contacto con amigos en Sierra Leona y en la diáspora y se ve que los ánimos están muy exaltados. Aunque este acontecimiento parezca algo muy relativo y pequeño, a mí me impresiona porque demuestra que la gente de Sierra Leona, especialmente los jóvenes, son cada día más conscientes de sus derechos y quieren luchar, de forma pacífica por ellos.
Seguramente que el Vaticano utilizará su diplomacia y sus amenazas para, en nombre de la comunión y de la paz, imponer la aceptación de su candidato, pero mientras se dan pasos hacia una iglesia distinta.
Un pulso, con trasfondo político, del que tendremos que estar atentos para ver quién gana.
Como tema musical de la semana, os propongo un poco de Soul proveniente de Uganda. El artista es Michael Kiwanuka, y el tema Home Again. El LP, con el mismo nombre, saldrá en marzo, así que es una novedad que vale la pena escuchar.

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (42): Sí, sabemos que es Navidad

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“Sí sabemos que es Navidad”, han dicho unos músicos africanos al grabar, finalmente, una respuesta a BanAid.

Tras 28 años de tolerante silencio, un grupo de músicos en paro, que se hacen llamar Plaster Cast, se ha unido para lanzar un tema sobre la Navidad titulado “Si lo sabemos”, en respuesta a la canción de BandAid compuesta por Bob Geldof “¿Saben ellos que es Navidad?” (Do they know its Christmas?).

Todos nos acordamos del gran éxito de 1984.

En la presentación del disco que ahora nos ocupa, que tuvo lugar en Ciudad del Cabo el 20 de diciembre pasado, los artistas elogiaron la incesante búsqueda de una respuesta a la pregunta, que ha mantenido ocupados, durante tanto tiempo, a Geldof y sus amigos. Y dijeron que esperan que el hecho de que ellos hayan contestado, dé la oportunidad a los músicos occidentales de dedicar su tiempo a cuestiones más importantes como la del cambio climático, las armas nucleares o, si así lo desean, a resolver misterios más clásicos como el de por qué no les gustan los lunes.  Esta última fue una clara alusión al famoso tema de los Boomtown Rats, “I don´t like Mondays”, del que Geldof fue vocalista.

En su discurso durante el lanzamiento del álbum, cuyos beneficios serán destinados a enseñar disciplina, alfabetización y educación sexual en las  escuelas británicas, el compositor y cantante Gundane, dijo que durante años le había molestado la asunción de Geldof de que los africanos además de estar hambrientos eran también estúpidos.

El tener hambre, no significa que no se sepa en que época del año se está. Aunque de manera distinta a Occidente, los africanos también tienen su forma de celebrar la Navidad, fue lo que Gundane quiso decir.

Cuando se le preguntó por qué habían tardado 28 años en responder a la pregunta de BandAid, dijo que al principio pensaron que se trataba de una broma, pero que con el paso del tiempo se han dado cuenta de que los músicos iban en serio.

Quiso también denunciar que gracias a la canción de “¿Saben ellos que es Navidad?”, gente como Geldof y Bono se ha convertido en “expertos” en África y que ahora recorren el mundo dando lecciones a todos sobre qué se debe hacer para salvar al continente.

La noticia le leí hace un par de semanas en el periódico sudafricano Hayibo.com.

Esto, que parece una broma, tiene un profundo mensaje, que nos debe hacer pensar. Seguiremos con el tema en próximas entradas.

Lo normal sería que ahora os dejara con el video de la canción de la que estamos hablando, pero no la encuentro en ninguna de las plataformas normales (¿la habrán boicoteado?). Así que me despido con algo distinto.

Se trata del hombre del momento, Youssou N’dour, que acaba de anunciar su candidatura a la presidencia de su país, Senegal. El tema se titula Li Ma Weesu

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (41): Odio los villancicos.

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Ahora que ya todo huele a navidad me siento un poco vago y no tengo muchas ganas de escribir.

Así que he decidido felicitaros las fiestas con un poco de música africana.

Empezamos con Cesária Évora, que acaba de dejarnos. Hago caso a mi amigo Fede Gerona, a pesar de haber vuelto de Sierra Leona y no traerme la Star beer que le pedí, y opto por una de sus mejores canciones Sodade.

Continuamos con algo de lo que se está haciendo en este momento en el continente. Este tema se llama África y está interpretado por el artista tanzano XPastaz acompañado por Fid Q y Bamba Nazar.

Ahora nos trasladamos a las calles de Kigali (Ruanda) y Buyumbura (Burundi) donde personas bailando ponen las imágenes para este video de J. Majik y Wickaman titulado In pieces.

Terminamos en Sudáfrica con el grupo Black Noise que interpreta algo distinto, The Cape Flats, Mitchells Plains.

Black Noise- ‘The Cape Flats, Mitchells Plain’ (Official Video) from Nomadic Wax on Vimeo.

Pues lo dicho, FELICES FIESTAS

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (40): EN NAVIDAD REGALA ÁFRICA

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Ahora que recibo tantas sugerencias de regalos para Navidad, he pensado que también yo podría hacer mis propuestas solidarias. Aquí van, una forma de quedar bien con la familia, los amigos y los compromisos y cumplidos varios, colaborando, al mismo tiempo, con los proyectos de DYES.

PROPUESTA 1: PULSERAS que cuentan la historia de Jesús. Hechas a mano por los miembros de la ONG DYES. Son de plata y cristal y cada pieza tiene una simbología, la cual se explica en la leyenda que se adjunta. Disponibles en distintos modelos y colores.

http://www.ongdyes.es/es/venta-de-pulseras

PROPUESTA 2: MANTELES DE ALGODÓN teñidos a mano en Sierra Leona. No hay dos iguales.

http://www.ongdyes.es/es/tienda-online?page=shop.browse&category_id=1

PROPUESTA 3: LIBRO “MI AMIGA FATMATA”: narra de una forma sencilla y veraz el día a día de una niña de Madina (Sierra Leona). El texto está escrito en versos infantiles para hacerlo más atractivo a los niños y niñas. Con su musicalidad y el colorido de sus dibujos, inspirados en fotos de la zona, intenta transmitir la alegría de vivir de las gentes de Sierra Leona y lanzar un claro mensaje de esperanza. No obstante, a los adultos que lean el cuento, no se les escapará la dureza de las condiciones de vida que se dan en las zonas rurales de África.

http://www.ongdyes.es/es/libros-solidarios/mi-amiga-fatmata


Otros libros solidarios para regalar: http://www.ongdyes.es/es/libros-solidarios


PROPUESTA 4: DONATIVO para los proyectos. Con certificado de regalo.

http://www.ongdyes.es/es/donativos

PROPUESTA 5: LIBRO “LOS HOMBRES LEOPARDO SE ESTÁN EXTINGUIENDO”. Lo que se está extinguiendo realmente es este libro que cuenta con gran sencillez el día a día de los hombres y mujeres de África. Lo puedes encontrar en La casa del libro o en a través de Internet sin gastos de envió en la página:

http://www.ppc-editorial.com/Novedades.html?libro=ES129123&idCat=24

Terminamos con algo de música, como de costumbre. En esta ocasión se trata de un dúo que viene de Sudáfrica, Ruffest y su tema se titula Siyabenzela, que se puede traducir como “por la gente”.

Ruffest – Siyabenzela from Jasyn Howes on Vimeo.

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (39): MUJER Y AFRICANA.

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Fatou Bensouda, de Gambia, ha sido nominada Fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional. Mujer y africana. Una noticia muy buena.

Un poco de historia: el llamado Estatuto de Roma entró en vigor el 1 de julio de 2002 y estableció un Tribunal Penal Internacional (TPI), con sede en La Haya, para investigar y juzgar a los autores de crímenes de guerra, de crímenes contra la humanidad y de genocidio. La jurisdicción del Tribunal afecta a actos cometidos a partir de la fecha de entrada en vigor del Estatuto. Hasta el momento, 116 países son miembros del Tribunal, 32 de ellos africanos. Estados Unidos no reconoce su jurisdicción, pero apoya, con dinero y medios, aquellos casos que convienen a su política exterior (?).

El TPI lleva casi nueve años funcionando y, curiosamente, hasta el momento todos los casos que tiene abiertos son, exclusivamente, africanos. Hasta el día de hoy, han sido imputados 25 individuos, todos ellos nacionales de países africanos: Libia, Kenia, Sudán, Uganda, República Democrática del Congo y República Centroafricana. Ninguno de estos casos ha recibido sentencia todavía.

Además, la fiscalía del Tribunal está investigando otros asuntos, en su mayoría, de nuevo, referentes a países africanos: Costa de Marfil, Guinea o Nigeria. Los otros cinco que están en fase de investigación, afortunadamente, no tienen que ver con África sino que proceden de Afganistán, Colombia, Georgia, Honduras y Corea.

Esta desproporción regional ha enojado a los jefes de Estado africanos que últimamente se han negado a implementar algunas de las resoluciones del Tribunal. Así, por ejemplo, la Unión Africana ha hecho oídos sordos a las peticiones de arresto, por parte de Luis Moreno-Ocampo, fiscal del Tribunal, de dos jefes de estado africanos: Gadafi, ex presidente de Libia y Omar Hassan Bashir, presidente de Sudán. Por su parte, Kenia ha manifestado que el Tribunal no tiene jurisdicción para investigar la violencia desatada tras las elecciones de 2007-2008. Una pequeña rebelión que muestra el descontento del continente con la actuación del Tribunal internacional.

Así las cosas, el mandato del fiscal jefe del TPI, Luis Moreno-Ocampo, argentino, caduca el próximo año, tras nueve en el cargo. Después de varias semanas de reuniones, los países miembros del Tribunal han llegado a un acuerdo y han nominado a la Señora Bensouda para sustituirlo.

Desde 2004, Fatou Bensouda ha sido la adjunta al fiscal del Tribunal y con anterioridad ejerció de consejera y abogada del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, con sede en Arusha, Tanzania. También fue Ministra de Justicia de su país, Gambia, y una de las ingenieras del tratado que dio lugar al nacimiento de la Comunidad Económica de los Países del África Occidental (CEDEAO).

La elección ha sido acertada, no porque la señora Bensouda sea mujer y africana, sino porque su larga experiencia en el campo de la defensa de los Derechos humanos le otorga el bagaje necesario para desempañar este cargo.

Terminamos con música de Sierra Leona, de hace un año: Banjah y Dry Eye Crew, con el tema Jacky-Jacky. El video está grabado en la playa de River Number Two, en la Península de Freetown.

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (38): REGRESO

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El viaje se hace largo. Madrid no está conectada con la mayoría de los países de África, siempre hay que pasar por alguna capital europea antes de llegar aquí. El avión presentaba el aspecto habitual de estos viajes: personas cargadas hasta más no poder que intentan encajar todo su abultadísimo equipaje de mano en los compartimentos del avión. Se desatan pequeñas peleas que las azafatas y los azafatos, sin perder la sonrisa, tratan de solucionar. Se ven aparatos de música, televisiones de plasma, enormes bolsas de plástico, cajas de cartón maletones… hasta un árbol de navidad artificial.

Un autobús nos ha llevado hasta el pie del avión en el aeropuerto de Heathrow. Durante el trayecto entablo conversación con una señora mayor, a la que, una vez llegados al aéreo, ayudo a subir las escaleras. Va muy cargada: maleta de mano pesadísima y tres bolsas llenas hasta rebosar. Estas no contienen otra cosa que botellas de alcohol compradas en las tiendas del aeropuerto. Al  observar mi cara de sorpresa me comenta que ha muerto su padre por lo que  tiene que llevar “algo” para “entretener” a los que vengan a unirse a su dolor y al de su familia. Me dice que en su cultura los funerales son muy importantes. Parece que se esperan hasta meses para poder reunir a toda la familia y el dinero necesario para celebrarlos como es debido. Entonces me viene a la mente aquel anuncio de los ataúdes de Ghana, de hace algunos años.

En el avión hace frío. El aire acondicionado está muy fuerte. A medida que pasan las horas se nota más y más. Llevo un jersey y me arropo con la manta: duermo un poco, como la comida que me ofrecen con una botellita de plástico de tinto de Carimeña y sobre todo  leo. Es la mejor forma de pasar las largas horas que tengo que estar encajado en la butaca, casi sin espacio para estirar las piernas.

Aterrizamos en nuestro destino a las nueve de la noche. No entiendo esta manía de llegar a los aeropuertos africanos siempre a horas tan tarde, cuando muchos de ellos tienen problemas de electricidad o no hay luz una vez que sales de las instalaciones. Al asomarme a la puerta del avión recibo la consabida bofetada de calor y humedad que me dice que sí, que esto es África. Han sido 2 años, 7 meses y 2 días sin pisar suelo africano. No sé cómo he resistido tanto. Debe ser verdad que el ser humano es capaz de adaptarse a cualquier situación.

En el avión ya hemos rellenado la ficha de emigración. Pienso que no voy a hacer mucha cola en el control de pasaportes, pero me equivoco. Tres aviones grandes han llegado casi al mismo tiempo. Las colas se hacen larguísimas. Después de más de una hora de espera me voy acercando a la cabina de emigración. Tengo delante a un italiano y a un inglés (no es un chiste). El italiano comenta que todo va tan lento desde que se han instalado los nuevos medios electrónicos. De hecho, a cada persona se le hace una foto y se le registran las huellas de los diez dedos. Igual que cuando se entra en Estado Unidos, por ejemplo.

El inglés comenta que esto es cosa de los americanos que quieren controlar a todos los que entran y salen del continente pensando que así pueden hacer frente al terrorismo, pero que no serán las medidas policiales las que terminen con él. El italiano está convencido que se debe más a querer controlar a todos los que entran por el tema del petróleo. Uno y otro recalcan el control y el hecho de que estemos fichados. Hablamos de estas cosas para matar el rato de espera.

Llega mi turno. Entrego el pasaporte y la ficha de emigración. La funcionaria teclea en su ordenador, observa la foto de mi documento, me pide que mire a la cámara, a continuación que ponga los dedos en la pequeña pantalla que hay sobre el mostrador. Sella mi pasaporte, me lo entrega, me desea una feliz estancia en su país y llama al siguiente en la cola. Yo paso a la sala de equipajes, recojo mi maleta y me dirijo hacia la salida. En la puerta de llegadas, un par de personas me ofrecen taxi, pero no lo necesito, me están esperando. Distingo a Kofi, un joven que sostiene un cartel en el que está escrito mi nombre. Me identifico, me conduce hasta el coche y emprendemos la marcha hacia la ciudad.

Me sorprende una metrópolis grande, de amplias avenidas, de luces y semáforos, de edificios altos, de palacios impresionantes… pero donde, como en cualquier ciudad africana, hay decenas de personas que caminan en la noche.

Me lleno del aire cálido y pegajoso de esta noche de harmatán en Accra. El sudor empieza a resbalar, poco a poco, por mi cuerpo. Estoy feliz, estoy en África. Tengo la sensación de que cuando te cierran una puerta, siempre se te abren otras diez. ¿Qué más puedo pedir?

Evidentemente el video de hoy viene de Ghana con uno de sus raperos más famosos: Kobi Onyame. El tema, en una versión acústica, se titula Akwaaba, una expresión que se encuentra por todos los rincones de Accra, y que significa bienvenido:

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (37): VISADO PARA ÁFRICA.

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Estoy en la embajada de un país africano para solicitar un visado. En la sala de espera hay varias personas sentadas. Guardamos silencio, nos miramos de reojo…, lo habitual en estos casos. Uno revisa los documentos que hay que presentar, otro escribe en su móvil, un tercero lee el periódico… De pronto, entra la persona que estaba en el despacho del funcionario encargado del tema, se sienta y empieza a rellenar unos papeles. El señor que enviaba mensajes desde su teléfono le pregunta que qué ha pasado y el otro le responde que le faltaba rellenar unos datos.

Bastó ese simple intercambio de información para que se produjera una explosión de sentimientos contenidos. Eso sí, en voz baja, no sea que el funcionario los escuchase y se enfadase y entonces no concediera más visados:

-        No sé que se han creído, nos exigen todo tipo de documentos, hasta el certificado de penales,  como si fuéramos delincuentes.

-        Y eso que vamos a ayudarles, porque si nosotros no fuéramos allí a hacer negocios, estarían peor de lo que están.

-        Solo buscan excusas para sacarnos dineros, ya sabes cómo funcionan las cosas en África.

-        Se las quieren dar de civilizados y no se acuerdan de que hace tres días estaban matándose a tiros.

No podía dar crédito a lo que oía. Se me ocurrió decir que esos comentarios no eran justos, que el funcionario estaba haciendo su trabajo y que en esa oficina eran mucho más benévolos con los solicitantes de visado que en los consulados españoles en África, donde es imposible que un africano consiga uno para venir a España. La respuesta fue unánime:

-        Se ve que usted no conoce África.

-        Si hubiera estado antes allí, se daría cuenta que no hay que fiarse de nadie.

-        Se pasan todo el día pensando en cómo sacarnos dinero.

No quise seguir escuchando, me salí al pasillo. Imagino que aquellas personas eran empresarios que iban a ese país subsahariano a hacer negocios con el cacao, el café, el petróleo o cualquier otra cosa que se pueda comprar o vender. No es que vayan a ayudar a esa nación, que, curiosamente, en el primer semestre de 2011 ha experimentado un crecimiento del 23% mientras que España se hunde en la recesión y es uno de los bastantes países africanos que nunca han estado en guerra.

De entrada me da lo mismo a lo que vayan, lo que me preocupa es la actitud con la que se presentan allí. Viajan con la maleta llena de estereotipos, de ideas racistas, de complejos de superioridad… Así nunca están abiertos a lo nuevo, nunca se dejan sorprender por la riqueza de África.

Cuando me tocó mi turno, entré en la oficina, donde me recibió un funcionario muy educado que hablaba un castellano perfecto. Revisó mis papeles, dijo que me hacía falta una fotocopia, la hizo él mismo y no me pidió nada por ella, solo me cobró lo estipulado en el folleto que me dieron el día que fui a informarme. No hizo intento de pedir nada más. Me habló de lo bonito que es su país, de lo acogedora que es su gente, de lo mucho que me iba a gustar estar allí. Me advirtió de que no me fiase de los nigerianos, que solo están allí para cometer crímenes y dar “mal  nombre” a su país. Esa aversión hacia los nigerianos es algo muy común entre todos los africanos que conozco. Tengo mis ideas de por qué es así, pero tengo que seguir investigando.

El funcionario me dijo que volviese al cabo de dos horas. Volví, me entregó el pasaporte con el visado y un recibo de las tasas pagadas. Salí y me fui a mi casa.

Me despido con un video de Cashley, músico de Namibia. El tema se llama Metamorphosis y se lanzó a principios de este mes.

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (36): VOLCANES EN LA NIEBLA.

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El volcán Nyamulagira entró en erupción el pasado 6 de noviembre.

Lanza chorros de lava a doscientos y trescientos metros de altura. Debe ser un espectáculo sobrecogedor. Pero muy pocos se han enterado.

Es lógico, nos pilla algo lejos, en el Parque Nacional Virunga, a unos 25 kilómetros al norte de Goma, en el este de la República Democrática del Congo. Este fue el primer Parque Nacional de África y en él viven algunos de los pocos gorilas de montaña que quedan en el continente. Los famosos gorilas en la niebla. También hay otras especies de gorilas y chimpancés. Todo esto envuelto en un exuberante paisaje de selva tropical.

Es una zona de volcanes, allí cerca también está el Nyiragongo, uno de los más activos del mundo y que en 2002 prácticamente destruyó la ciudad de Goma y 14 aldeas cercanas.

Todos estos atractivos convierten, por sí mismos, al Virunga en un lugar único en el planeta. Pero, porque siempre hay un pero, hay algo que no funciona y la principal razón es que en el este de la República Democrática del Congo existe una guerra que ya dura varias décadas. Ya sabéis, hemos repetido muchas veces eso del coltan y demás… Allí te puedes encontrar, además de las maravillas de la naturaleza, a cientos de menores soldados, miles de mujeres violadas, contrabando de minerales…, vamos, lo habitual en cualquier guerra africana. Para qué voy a contaros más, si, aunque no nos acordemos, lo conocemos.

Este rincón de África es considerado una de las zonas más peligrosas del planeta y, curiosamente, la erupción de los volcanes la ha puesto de moda, gracias a lo cual está experimentando un auge del turismo sin precedentes. Animados por esta buena noticia, el próximo 1 de enero, el parque va a abrir su primer hotel, compuesto por 12 bungalós, en los que los viajeros podrán alojarse (200 dólares la noche) para visitar este santuario.

De vez en cuando, los desastres naturales se convierten en buenas noticias, aunque solo sea para unos pocos -los que se puedan permitir el viaje hasta allí- y a la población local le llegue poco o nada de ese desarrollo. Pero eso es un tema para otro día, ahora quedémonos con lo poco de positivo que tiene esta historia.

Concluyo con un video rodado en la otra punta de la República Democrática del Congo, en las calles de la capital, Kinshasa. La otra realidad del mismo país. Lleva por título Karibu ya bintou (Bienvenido a la vida, en lingala). El cantante se llama Biloji. Es un poco largo, pero muy interesante y distinto, aunque la introducción prometa lo contrario.

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (35): PONTE UN TRAJE.

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El otro día charlaba con un amigo que “viaja” mucho por África, el cual me comentaba que una de las cosas que más le sorprendía, de estos últimos años, es el gran número de jóvenes africanos, bien formados y preparados, que no han huido del continente y están buscando la manera de salir adelante en sus propios países, muchos de ellos arriesgándose, incluso, a invertir en nuevos negocios. Me decía que sorprende ver a cientos de mujeres y hombres bien vestidos, pegados al móvil, o al ordenador, como si estuviesen trabajando en cualquier ciudad europea.

Me alegro de que mi amigo vaya, poco a poco, desmontando sus propios tópicos. De su observación se desprendía que los africanos no pueden ir bien vestidos, hablar por teléfono o utilizar un ordenador. Como si hacer esas cosas traicionara el verdadero “ser” africano.

Es verdad que cada vez se ven más trajes y corbatas en el día a día de las ciudades africanas. Yo no sé si esto es positivo o negativo o si tiene algún impacto en la vida diaria de los ciudadanos, como tampoco sé si es bueno o malo para Europa o América.

Posiblemente, nuestra imagen fija de África nos lleve a ver a todos sus habitantes más bien semidesnudos y si acaso se visten, lo hacen con telas de colores brillantes. También nos cuesta imaginarlos trabajando en oficios similares a los que nosotros podamos desempeñar en nuestros pueblos y ciudades.

Seguimos manteniendo los prejuicios con respecto a África. Parece que cuando leemos que las cosas empiezan a ir un poco mejor en el continente, aunque solo sea un poquito, nos molesta. Para muchos, África es sinónimo de dolor, de sufrimiento, de pobreza, de explotación, de niños muertos de hambre con una sonrisa enorme, de gente eternamente agradecida por cualquier chuchería que le regalamos…

Sin embargo, la otra realidad también existe, y cada vez somos más los que nos damos cuenta de ello y lo celebramos. Es la de los jóvenes que van haciendo, con su esfuerzo y su sacrificio, gracias sobre todo a que cada día más de ellos tienen la posibilidad de acceder a la educación, que la realidad sea distinta.

El otro día reflexionaba sobre estas cosas mientras tomaba una cerveza en el bar San Calisto, en el Trastevere romano,

apurando los últimos rayos de sol de este otoño que ya se tuerce, y me vino a la mente un grupo sudafricano llamado Hip Hop Fraternity que encontré, por casualidad, surfeando en la red. Su canción se llama suit up, que podríamos traducir como “ponte un traje”. Se trata de un video distinto, fresco, lleno de humor, rodado en las calles de Ciudad del Cabo y que recoge muy bien la nueva mentalidad que se vive en África.


EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (34): LLANTO

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Tras el anuncio del asesinato de Gadafi y las imágenes de su tortura y muerte, me surgían dudas sobre la condición humana. Es verdad que al coronel se le puede atribuir todos y cada uno de los crímenes contra la humanidad conocidos, es responsable de miles de torturas y matanzas en toda África… pero nadie merece ese tipo de muerte, ni el más terrible de los opresores. Posiblemente hubiese sido más duro para él tener que responder ante un tribunal y también hubiera sido más gratificante para sus víctimas el ver que por una vez la justicia, que no la venganza, triunfaba.

Los parabienes occidentales (especialmente de los países miembros de la OTAN) han tenido como respuesta la tibieza y el silencio de la mayoría de los líderes africanos. No es de sorprender porque la Unión Africana desde un principio se opuso a la intervención militar extranjera argumentando que se trataba de un conflicto interno de un país soberano y buscó otro tipo de soluciones, pacíficas, siempre desdeñadas por la Alianza.

Muchos jefes de estado africanos hablaron públicamente a favor de Gadafi. Algunos como los de Sudáfrica o Zimbabue no podían olvidar que su apoyo fue fundamental para terminar con el dominio blanco en sus países.

Tampoco podían ser ingratos y olvidar que la ayuda libia ha permitido a muchos de ellos mantenerse y perpetuarse en el poder durante décadas.

Este silencio también puede deberse al factor miedo. De repente, los políticos africanos han sido conscientes de su vulnerabilidad: en cualquier momento Occidente puede cansarse de uno ellos y decidir eliminarlo, retirarle la condición de amigo y declararle la guerra.

En toda África se han ofrecido oraciones por el eterno descanso de Gadafi y en muchos sitios se le llora como un mártir, lo que contrarresta la imagen de lunático que repite la prensa occidental. Todavía hoy hay grupos de ciudadanos que se manifiestan en Uganda, en Mali, en Kenia… para recordarlo, mientras que los periódicos del continente están repletos de ácidos comentarios contra el papel jugado por Occidente en este asunto y llamadas a los africanos a tomar las riendas de su destino antes de que sea demasiado tarde.

Una vez más no tengo respuestas para nada. Siempre he defendido que Gadafi debería ser juzgado en un tribunal internacional por el apoyo dado a grupos como el RUF de Sierra Leona, y a tantos otros, por eso no quisiera que su muerte canalizase el odio a Occidente y el sentimiento de frustración que cada día está más latente en el continente africano.

Os dejo con algo más positivo, un video de lo más patriótico. Una colaboración de dos artistas keniatas: Avril y Trapee. La canción se llama Najivunia.


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