Esto de ser párroco te hace tener ideas geniales de vez en cuando, así que el domingo pasado, en un exceso de celo pastoral, se me ocurrió anunciar que el Miércoles de ceniza en vez de tener la misa a las siete de la mañana, como todos los días, la tendríamos a las siete y media de la tarde para poder celebrar sin prisas y empezar la cuaresma de modo adecuado, en oración. Pero se me olvidó que el miércoles empezaban los deportes de la escuela secundaria.
Los deportes son el acontecimiento social y cultural por excelencia de Madina. Dos días en los que se celebran unas mini olimpiadas en las que participan todos los alumnos de la escuela secundaria y que son presenciadas por cientos de personas que vienen de todos los rincones del Tonko Limba.
Los estudiantes, al empezar la escuela secundaria, son asignados a una de las cuatro casas en que esta dividida la escuela: azul, roja, amarilla y blanca y durante los siguientes seis años que duran los estudios de secundaria tendrán que defender sus colores.
Los preparativos empiezan una semana antes cuando se prepara el campo de deportes y cada casa hace pruebas para elegir a los mejores deportistas en cada una de las tres categorías en las que tienen que competir: junior, intermediate y senior.
Esta mañana ya se respiraba ambiente de fiesta. Se veía grupos de chicas en las distintas casas arreglándose el pelo. Poniéndose pelucas, que se cosen con hilo y aguja o extensiones. Los chicos se cortaban el pelo y se untaban cremas para alisarlo. Porque los deportes es también un día para ser vistos y hay que presumir. Lo de los chicos parece mas apropiado para competir, pero las chicas, da pena verlas correr con esos pelucones que se ponen, si al menos les dieran forma aerodinámica serían mas apropiados.
A las dos y media de la tarde empezaron los deportes. Los estudiantes llegaban al campo vestidos con los colores de su casa. Por supuesto que los mejores vestidos eran Medo y Bakarr, los dos chavales que viven en la misión, Medo de amarillo y Bakarr de azul: zapatillas, calcetines, pantalones y camiseta, no participaron en ninguna de las pruebas pero presumieron como ninguno.
Fuimos juntos hasta el campo de deportes. Allí nos separamos, porque en cuanto me vieron llegar vino el jefe de policía, O. C. Conteh, a saludarme y conducirme a la tribuna de invitados donde me sentaron entre el jefe del pueblo, Kompoloh Unisa, y uno de los consejeros del distrito, Dauda Samura. El jefe iba de amarillo, porque dos de sus hijos estaban en la casa amarilla (no sé porque se decantó por esta casa si debe tener unos diez hijos en la escuela secundaria. Tiene seis mujeres y a veces pierde la cuenta del número de hijos) mientras que el consejero iba de rojo, él apoyaba la casa roja porque el rojo es el color de su partido político, el APC. Y es que se espera que los espectadores también vistan los colores de la casa que apoyan. Yo para evitar problemas y que me digan que si llevaba una camiseta blanca o amarilla, el año pasado me hice una camisa con los colores de las cuatro casas y así me presento, con mi aire de imparcialidad multicolor, a disfrutar del espectáculo.
El primer acontecimiento es el izado de la bandera, que hace uno de los alumnos, imitando aires militares, mientras todos permanecemos en pié. Luego el discurso del director de la escuela, Amara Turay, y el del encargado de los deportes, Mano Kargbo. El equipo de música se despierta a todo volumen y empieza el desfile de las cuatro casas bailando al compás del último hit del momento que este año es Mabinti del grupo Dry Eye Crew.
Por fin, mientras en la tribuna (un chambrao de hojas de palmera) nos derretimos de calor empiezan las distintas carreras, saltos, y demás competiciones propias de unas olimpiadas. Los espectadores gritan y animan, la música suena a todo volumen, el polvo y el calor se hacen insoportables, la policía continúa manteniendo la población fuera de las pistas a base de bastonazos,…. En medio a todo esto sobresale la figura de Mrs. Turay, la mujer del director, sentada a la izquierda de la mesa presidencial, es decir al otro lado del jefe del pueblo. Enorme, inmensa en su traje rosa y oro con un pañuelo en la cabeza que le da doce vueltas, rodeada de todos sus hijos, todos endomingados, y neveras de camping para vender bolsas de agua fría y refrescos, porque no se puede desaprovechar la oportunidad de hacer algo de negocio.
A las siete de la tarde, cuando empieza a anochecer, va ganando la casa azul, seguida de la amarilla, blanca y roja. Tengo que dejar los deportes y corro hacía la iglesia para tener todo preparado para la misa de siete y media. Llego, preparo las cosas de la misa, las cenizas,… y espero. Solo aparece Pa Martín, viejo, fundador de la iglesia en Madina, siempre fiel. Le sugiero que dejemos las cenizas para el domingo que habrá mas gente y cierro la iglesia. Todo el mundo está en el campo de deportes y ni se acuerdan de las cenizas. Entro en casa, abro una cerveza para deshacerme de todo el polvo que he tragado hoy, enciendo la tele y me siento a ver las noticias de Euronews esperando el momento de la cena. Hoy ha sido un día lleno de emociones. Mañana es el segundo y último día de los deportes, ya os diré quien gana este año.
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