LA LLUVIA DE LOS MANGOS

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            La noche del miércoles al jueves cayó una chaparrón, nada fuerte, mas bien suave. Llovió toda la noche. Es lo que aquí llaman la lluvia de los mangos porque hace madurar los mangos y secarse a los pozos. Este aguacero marca el inicio del tiempo mas caluroso de todo el año. A partir de aquí cada día hará mas calor hasta que lleguen las primeras lluvias en mayo. 

             El miércoles por la tarde habíamos ido a Kambia a jugar al fútbol. Era la prueba final para ver si el trabajo hecho por Sergi Albert entrenando a los chavales de Madina por un mes valía la pena. Para mi su trabajo ha sido de sobresaliente, pero hay que ver. El Bar§a de Madina se enfrentaba al PEBU strickers, el mejor equipo del distrito, una combinación de soldados, policías y los mejores jugadores de la zona.  Ganó el Bar§a 2-3 con goles de Daffay, Bami y Fasineh. 

             Por la noche, sentado en la puerta comentaba con algunos de los chavales del Real Madrid, que habían ido a animar al Bar§a, las incidencias del partido. Ellos no estaban tan interesados en el resultado del partido como en  todo lo que habían presumido  porque Madina tiene un entrenador internacional, porque las equipaciones de los jugadores del Bar§a eran originales, porque incluso las camisetas de los hinchas eran originales (del Real Valladolid),…. 

             El jueves por la mañana, después de la lluvia, salimos para Lungi Alpha, Bami, Daffay, Pa Alie, Sergi y yo. Llevábamos también a Sasko y Dida, el portero del Real Madrid, que iban a Freetown y cogian el ferry en Lungi. Muchos chavales vinieron a despedir a Sergi que los saludó uno por uno varias veces, como si quisiera alargar el momento de la despedida para que se hiciera eterno y no tuviera que dejar Madina nunca. Pero había que salir y así lo hicimos.  La lluvia que había caido la noche anterior había terminado con los arreglos de la carretera Madina-Kambia. Llevan un par de meses arreglándola por eso de que hay elecciones en julio, pero la primera lluvia ha vuelto a sacar los baches y a llenarlos de fango y agua.  

             Llegados a Lungi dejamos a Sasko y a Dida en el cruce de la gasolinera para que cogieran un taxi que les llevase hasta el ferry y nosotros nos fuimos al Mahera Hotel a comer. Allí sentados en la terraza frente a las palmeras y el mar el camarero nos trajo la carta llena de todo tipo de sugerencias, pero como de costumbre no había nada de lo ofrecido, solo pollo con arroz o pescado con arroz. 

             Después de comer fuimos a la casa javeriana a saludar a José Carlos Loroño. Estábamos sentados tomando un café cuando llegó nuestro Superior Regional, Padre Luigi Brioni, que tras saludar me pidió si podíamos hablar. Brioni ejerce de superior las veinticuatro horas del día y nunca pierde puntada, siempre que me ve tiene algo que hablar o discutir. Nos sentamos fuera de la casa y hablamos sobre la situación de Madina. No fueron buenas noticias así que me dejó con un mal sabor de boca. 

  

            Por fin nos fuimos al aeropuerto. A las seis Sergi tenía que embarcar y allí le dejamos. Casi tuvimos que empujarle para que se metiera, le costaba entrar y es que Sierra Leona engancha, lo sé por experiencia propia. 

 En el mismo vuelo viajaba Padre Berton, javeriano, que está muy enfermo y parece que tienen que volver a operarle del corazón. Con él compartí espacio en St. Michael, él también vivía allí por temporadas. 

             Ayer viernes volvimos a Madina. Hicimos el viaje en silencio, escuchando música de la radio. Llegamos a la hora de la comida. Cansados de la carretera. Quería dormir un poco de siesta pero no me fue posible, era el último viernes del mes, el día que pagamos a los maestros y todos ellos estaban en la bafa esperando las tres de la tarde, hora en que se empieza a pagar. 

             El lunes tengo que volver a bajar a Lungi a recoger a mis hermanas. Me imagino que por algún tiempo os dejo descansar porque hasta que no vuelva Reme a España no se podrá actualizar este blog así que desde aquí os deseo a todos que podáis experimentar la alegría y el compromiso de la Resurrección. 

¡HALA MADRID!

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            Hoy he tenido un día de muchas actividades. Esta mañana, nada mas abrir la puerta de la casa me encontré con una multitud de personas. Era lunes por la mañana y los lunes ya se sabe. Despaché y discutí con todos. Organicé los trabajos para la semana. Con Bruno y Natalio decidimos donde poner los interruptores y los enchufes en la casa nueva. Con Chuy hice un agenda de asuntos que tenía que discutir con el Inspector del Ministerio de Educación en Kambia. Philip y Abu vinieron a despedirse, se volvían a Freetown.
             Por fin, sobre las nueve y media pude decirle a Alpha que sacase el coche. Antes habíamos cargado el zinc para el techo de la escuela de Mafafila. Una escuela que está financiando la Asociación Andaluza de Ayuda a la Adopción, Llar. Y hacia Mafafila nos encaminamos acompañados de Sasko que dice que todavía se queda un poco más por aquí. Fuimos a Masselen a ver a Pa Kabba  para que me informase de cómo van los trabajos de la escuela de Kathirie, que está financiada por frica Digna. Luego fuimos a Malikia a visitar la escuela. Tenía que hablar con Amadu Turay que es maestro en esta escuela y también el líder de la comunidad católica de la zona. Quería explicarle como funciona el calendario litúrgico porque ayer domingo Natlio fue a celebrar la misa a Malikia y se encontró a todo el mundo esperándole con los ramos y palmas, preparados para celebrar el Domingo de Ramos con una semana de antelación. La razón que le dieron a Natalio es que querían aprovechar que venía el padre a celebrar para hacer un poco de fiesta. Intenté explicar a Amadu que el calendario no se cambia según la conveniencia del líder de la comunidad venga o no venga el padre a celebrar. Natalio, para no desilusionar a la comunidad hizo la procesión del Domingo de Ramos, con bendición y todo, lo cual me parece muy bien.
             De Malikia fuimos a Mafafila a ver como van las obras de la escuela y a dejar el zinc para que empiecen a techar. Luego volvimos por Kadalo y Bayande donde me paré en casa de Alhaji Bangura a ver las maderas que ha cortado para hacer la puerta de la iglesia de Kafotori. Son de leño bueno pero muy pesado, porque las puertas van esculpidas. Quería llevar la madera hasta Mayefe que es donde está el escultor, pero al ser tan pesadas no pudimos transportarlas con el pick-up y tuvimos que dejarlas allí.
             Regresamos a casa justo para comer un arroz con plasas, hoy de okra. Después de comer terminé de preparar el evangelio para el Domingo de Ramos. Lo había escaneado de la Biblia en krio y ahora sólo faltaba dividirlo en partes para poder ser leído como una pequeña obra de teatro entre cuatro personas.
             A las tres de la tarde volvimos a salir. Esta vez nos acompañaba Hawa Bangura, consejera del distrito. Una de las pocas consejeras de distrito que hay en todo el país. Fuimos a visitar Kabilor. Ayer domingo los chavales de esta aldea había traído cincuenta haces de leña para la guardería para que les diésemos equipaciones de fútbol. A eso fuimos a Kabailor a llevar las equipaciones, las últimas que nos quedaban de las que mandó el Real Valladolid. Gran alboroto en el pueblo.
          Desde allí fuimos a Faingeh, una aldea del interior de la selva en la que nunca antes había estado. Hacía tiempo que Hawa me insistía que fuéramos a visitarla. La aldea ha organizado su propia escuela para que los niños y niñas no tengan que caminar las cinco millas que les separa de Kabailor. Ellos pagan al maestro. El problema es que es una escuela islámica, donde los niños aprenden principalmente árabe y el Corán. Hawa está empeñada en que es su circunscripción todos los niños vayan a la escuela inglesa, que es el término que se utiliza para las escuelas que siguen el currículo del Ministerio de Educación. Por eso Hawa y yo somos tan buenos aliados.
             Sentados en el chiringuito de cañas y techo de hojas de palmera que hace de escuela Hawa intentaba explicar al jefe y a los ancianos las ventajas de la escuela inglesa. Les explicaba que no se oponía a que los niños aprendiesen árabe y el Corán después de clase, pero que eso no les iba a servir para encontrar un buen trabajo el día de mañana. El jefe quedó en que lo discutiría con la gente del pueblo y llevaría la respuesta a Hawa a Madina cualquier día de estos.
             Luego fuimos a Konta. Un pueblo grande que desde hace tiempo están detrás de mi para que les ayude a construir un puente en el camino que va de Konta a Massagalie. Guiados por el jefe, los ancianos, los jóvenes y una nube de niños, nos adentramos en la selva. Es impresionante lo cerrada que es en los alrededores de Konta. Hay muchos Cotton Trees, algunos de ellos enormes, gigantes. Llegamos al riachuelo donde habría que hacer el puente. La gente de la aldea ha empezado a amontonar piedras que servirán para la construcción. Me las enseñan orgullosos. Digo que no sé si se podrá hacer el puente, que tengo que buscar a un constructor que me haga un preventivo y luego lo discutiremos.
             Esto de construir puentes es algo nuevo. Este año he hecho el primero, en la carretera que va de Massagalie a Kakonki y que ha financiado DYES. No ha salido muy caro y ha hecho posible que se acorte la distancia desde Madina hasta el río Mange donde se va a coger la arena para la construcción. Creo que tengo que hacer un proyecto para puentes y empezar a buscar financiadores porque hay mucha necesidad de ellos para comunicar aldeas y una vez que se ha hecho uno imagino la fila de jefes con cabras viniendo a la misión para pedir un puente.
             Llegué a casa justo para rezar vísperas con el resto de la comunidad. Después de la oración una ducha y a dar una vuelta por Madina como todas las tardes para saludar gente o acercarme al campo de fútbol a ver a los chavales. Cuando enfilé la calle principal de Madina me suena un mensaje en el móvil. Miro, es una llamada perdida de mi hermana Reme. Me extraño. Pienso que ha pasado algo o que tienen algún problema. A ella a Ana a  Fran y Nacho les queda justo una semana para llegar a Sierra Leona. Vienen a visitarme esta Semana Santa.
             Llamo a Reme y dice que me ha llamado para darme un notición (a ella siempre le gusta utilizar muchos superlativos), la Fundación del Real Madrid se ha puesto en contacto con ella para decirle que nos mandan veinte equipaciones del Real Madrid, esta vez blancas, como Dios manda. Menudo alegrón. Le digo a Reme que se las traigan aunque tengan que pagar exceso de equipaje, que por nada del mundo se las queden allí. Y es que digan lo que digan y aunque tengamos una mala racha el Madrid es el Madrid y no hay mucho mas que hablar.
 
            Imagino que alguien habrá leído el BLOG 14 donde comentaba que la otra vez el Madrid nos mandó equipaciones negras y sin calcetines. Esto le ha debido de llegar al alma al presidente que ha tomado cartas en el asunto para deshacer el entuerto. Los chavales de todas formas contentos con las equipaciones negras que el Madrid mandó especialmente para ellos,  pero cuando vean las blancas se van a volver locos. Además llegan justo a tiempo porque el día cinco de abril comienza la liguilla final del campeonato de fútbol de Tonko Limba donde participan los doce mejores equipos de la zona. El primer partido lo juegan el Real Madrid de Madina contra el Real Valladolid de Kafotorie.
 
            Me preguntaba yo si serviría de algo el escribir este Blog, siempre me pregunto a quien le pueden interesar estas cosas si no es a cuatro amigos. Pero mira, parece que de algo sirve y que el esfuerzo no es en vano.
 
            A ver si el Barcelona toma ejemplo y nos manda más equipaciones, que a las que me regalaron en julio cuando visité el Camp Nou se les ha quitado el escudo de tanto lavarlas. O mejor aún los dos clubes se ponen de acuerdo por una vez y nos financian la construcción del campo de fútbol que queremos hacer en Madina, total veinticinco mil euros para cada uno de ellos no es nada, con todo el dineral que tienen.
 
            Tan contento estaba yo con el notición, y mucho más por el otro que me dio Reme pero que como es familiar lo mantengo en secreto por ahora, que me fui al chiringuito de John Papa a tomar una cerveza del tiempo. Bueno no era propiamente del tiempo porque esta tarde hacía una brisa muy agradable en Madina y la cerveza estaba hirviendo, pero había que celebrar y bien valía la pena.

BUSH COW

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                   Hoy nos ha llegado una pata de Bush cow y las orejas, es un regalo de la aldea de Kundaia. Todo un detalle que nos ha llenado la casa de olor a carne podrida y moscas verdes. 

             El Bush cow es una especie de búfalo negro, grande, muy agresivo que vive en el interior de la selva. Con la estación seca, al empezar a secarse los lagos y arroyos, tiene que salir de su hábitat natural y acercarse a los grandes ríos para beber. Kundaia es una aldea muy aislada en el interior de la selva, sobre el río Mange y por eso es normal que todos los años los cazadores de la zona maten un par de bush cows.  

             Dicen los cazadores que la piel de los bush cows es tan dura que las balas rebotan y por eso solo se les puede cazar con trampas. Normalmente ponen unos alambres de acero entre dos árboles gruesos, en un lugar de paso de los animales. Alguno de ellos meterá la cabeza en el lazo formado con los alambres y quedará atrapado. Como tienen tanta fuerza es normal que arranquen los árboles y los arrastren mientras se van ahorcando. Nadie se atreve a acercarse al bush cow hasta que está muerto porque a pesar de estar herido sigue siendo muy agresivo. Los cazadores, protegidos por su magia que les hace invisibles e inodoros, siguen al animal, por días, hasta que éste cae muerto. Entonces corren a la aldea a avisar al resto de los hombres para que vengan y les ayuden a descuartizarlo y transportarlo hasta la aldea. 

             Parte de la carne se distribuye entre la gente de la aldea y parte, la que pertenece a los cazadores, se vende. De hecho en el lumah del último viernes algunas mujeres vendían carne de bush cow.  

             Como se ha matado a un gran animal, valeroso y vengativo, hay que llamar al Gbangbani, la sociedad secreta de los hombres, para que lleve a cabo sus ritos y proteja a la aldea de cualquier mal o acto vengativo que el espíritu del bush cow quisiera hacer. 

             La noticia de la caza del bus cow llegó a Madina el martes por la mañana. El lunes lo habían cazado. El miércoles llegó la carne a Kundaia y el jueves por la noche salió el Gbangbani para proteger al pueblo. El sábado llegó la noticia a la misión de que nos tenían guardada una pata del bush cow para nosotros. Todo un detalle y signo de respeto. Esta mañana, domingo, Chuy fue a rezar a Kasellen, Kaputhala y finalmente llegó hasta Kundaia. Regreso a eso de las dos de la tarde con la carne y las orejas. Dice que no pudo negarse a traerla a pesar del olor. La gente insistía y hubiera sido un desprecio rechazar tan generoso regalo. 

             La carne llegó y ahora el problema era que hacer con ella. La solución mejor regalarla. Primero pensamos en Nanah, una mujer cargada de hijos que vende frai-frai, trozos de carne o pescado fritos que se toman normalmente en bocadillos. Los dos hijos mayores, Junior y Aminata, en cuanto salen del colegio se colocan una palangana llena de frai-frai en la cabeza y van a vender.  Luego nos acordamos de los vecinos, la casa de Pa Kallay, llena de niños y de unas cuantas familias más. Nosotros quedamos bien, la gente contenta y las moscas fuera de la casa. 

             Aquí dicen que cuanto más podrida está la carne mejor sabor tiene. Discrepo, aunque yo no puedo opinar porque no me gusta mucho la carne, a menos que sea en embutido. Pero a la gente del Tonko Limba le gusta así. Comen cualquier cosa que se mueva. Para describir a los animales tienen dos palabras en krio: animal y bif (carne). Animal es cualquier animal que no se come y bif, la mayoría, los que se comen. Vas con alguien por la selva y le preguntas: 

-         ¿Cómo se llama ese animal? 

-         ¿Qué animal?-te contestan. 

-         Ese, ¿no lo ves? 

-         áAh!, ese, pero ese no es un animal, es un bif lo cual quiere decir que es comestible. 

             Cuando uno viene por aquí tiene en la mente las imágenes de las películas de Tarzan o de los documentales de la Dos y espera ver grandes manadas de animales salvajes. Tonko Limba no es así. Algunas veces, cuando te adentras en la selva, se te cruzan algunos fritango o balohma,  dos tipos de antílopes. También puedes ver manadas de monos y algún chimpancé. Hay también todo tipo de animales parecidos a la rata aunque mucho más grandes: cortingras, groundpick, … Luego están las ratas comunes, las que salen en la casa, que se dejan a los niños que corren tras de ellas, las cazan, las asan en el fuego y se las comen como una golosina. Serpientes no faltan: cobra negra, mamba verde, víbora del Gabón, pitón, … algunas, como la pitón, son comestibles. Luego está el bush cow y lo más curioso el hipopótamo enano, casi extinguido. Más al norte, pasado Kukuna en la frontera con Guinea hay leopardos y todavía queda algún elefante. Finalmente hay infinidad de pájaros, de muchos colores. Nosotros tenemos dos parejas de buitres que viven en los árboles cercanos a la misión y que de vez en cuando caminan sobre el techo de zinc de la casa dando la impresión que lo van a derrumbar. 

             Todo se come, por eso cuando voy a las aldeas y me ofrecen comida nunca pregunto que es. Me siento a comer alrededor del plato común de los hombres con Alpha al lado y disimuladamente le voy pasando los trocitos de carne o pescado que me va distribuyendo, hábilmente con la mano, el jefe de la aldea. Yo como el arroz con la salsa y Alpha contento de poder comer carne. A veces no es posible realizar la maniobra y tengo que comer. No pasa nada, pero no sé, eso de comer mono o pitón a veces impone un poco, mas que otra cosa porque no estar acostumbrado a ello, no porque  no sea buena y sabrosa la carne de estos animales. 

             Me acuerdo de la primera vez que probé la monkey soup, sopa de mono. Viajaba yo desde Kenema a Makeni y me paré en la misión de Yele donde había dos sacerdotes locales. Era la hora de comer y los encontré dirigiéndose al comedor. Insistieron en que me quedara a comer con ellos y accedí. Tras bendecir la mesa nos sentamos a comer. Había tres platos y una olla grande en el medio. Uno de los curas me pasó el cucharón y me dio el honor de ser el primero en servirme de la deliciosa sopa que estaban a punto de comer. Metí el cucharón, lo saqué y me encontré con la mano del mono con los dedos para arriba. Se me encogió el corazón y me dio un vuelco el estómago, parecía la mano de un niño pequeño. Menos mal que uno de los curas me dijo: 

-         Deja la mano que tiene muy poca carne y coge una presa más sabrosa. 

             Justo cuando estábamos regalando la carne llamó Franco desde Kambia a Natalio para preguntarle si teníamos noticias de que en Kudaia había matado un bush cow. Natalio le explicó que justo estábamos dando la carne y Franco pidió como un gran favor que si le podíamos guardar las orejas, que le gusta mucho. Mañana Chuy tiene que ir a Kambia a hablar con el inspector del Ministerio de Educación y se le llevará las orejas a Franco, quizás quiere hacerse un pestorejo. 

   

RETORNO A MAKUKU

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            Hoy he regresado a Makuku como había prometido hace dos semanas. Salí temprano aprovechando que los sábados por la mañana no viene mucha gente a la misión. Madina duerme después del ajetreo del lumah del viernes. Incluso Alpha bosteza y bosteza mientras espera que yo suba al coche. 

             A las ocho y media partimos. Me acompañan Philip Webber, Abu Mansaray y Sasko. Los tres han venido a Madina, cada uno por su cuenta y por distintas razones. 

             El primero en llegar, hace ya más de una semana fue Philip. Venía porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Las últimas veces que bajé a Freetown no lo vi porque estaba enfermo. Philip siempre me da pena porque nada le sale bien. Fue niño soldado, capturado en Makeni. Parte de las fuerzas de élite del RUF. Tomó parte activa en el ataque a Freetown de 1999. Llegó a St. Michael a finales de 1999. Siempre fue serio, leal, nunca presentó ningún problema.  

             No encontramos a su familia, así que salió del centro para ir a uno de los pisos tutelados. Iba al colegio pero no era buen estudiante. Finalmente alquilamos una habitación para él y le ayudamos con un poco de dinero para hacer negocios. Se independizó. Las cosas no le iban mal. En 2002 decidió ir a Makeni a ver si encontraba noticias sobre su familia y encontró a su madre y a sus hermanos. Contento volvió a Freetown a su negocio. El haber encontrado a su familia fue su perdición. Los hermanos, sin oficio ni beneficio, se le pegaron como lapas hasta que se comieron todo el dinero del negocio. Philip se quedó sin nada y los hermanos se volvieron a Makeni.. La familia es una bendición pero a veces se convierte en maldición. 

             Le dimos a Philip una segunda oportunidad. Había aprendido a conducir y le compramos un coche viejo para que hiciera de taxista. La cosa empezó a irle bien otra vez. Pasaba todo el día trabajando pero sacaba bastante para comer y vivir. Un día el taxi tuvo una avería y lo llevó al garaje. Mientras arreglaban el coche uno de los aprendices invirtió unos cables, o al menos así se lo contaron a él, y el coche cogió fuego. Fue el final de la vida de Philip como taxista. Por supuesto que el garaje no se hizo responsable de nada.  

             Volvió Philip a la penuria, sobreviviendo con pequeños trabajillos que encontraba por aquí y por allí. Shiaka le ayudaba para que pudiera llegar a final de mes. Shiaka, finalmente, intercedió por él y me convenció de que le diéramos una nueva oportunidad. Esta vez el negocio era un cine, un chiringuito con una antena satélite, una tele y un generador de luz. Empezó a pasar partidos y programas de televisión y la cosa no le iba mal porque pronto compró un frigorífico para poder tener agua fría y otras bebidas que vender a los clientes. Hasta que le robaron la antena satélite. Se la volvimos a comprar. Siguió con el negocio. Alguien abrió un cine cerca del suyo con aire acondicionado, con lo que se quedó sin clientela. Trasladó el chiringuito. Volvió a aparecer su familia que había oído que ahora los negocios le iban bien. Se volvieron a comer todo el dinero hasta que el negocio fracasó. 

             Le he dicho que ya no le ayudo más. Mal vive de pequeños trabajos que encuentra. Lo bueno es que cuando los negocios le iban bien compro un trozo de tierra en las montañas de Freetown y empezó a construirse una casa. Está sin terminar pero espera que un día la suerte le sonría y pueda terminarla. También había conocido a una chica que se quedó embarazada y ahora tiene una hija. Dice que la novia es muy celosa y le tiene muy controlado, no le deja ni respirar. 

             Vino a verme, pensaba estar solo dos días, pero la primera tarde encontró a una chica y dijo que se iba a quedar un poco más, para respirar un poco porque hacía mucho que no tenía una aventura. 

             Abu vino sin una razón aparente. Se presentó una noche aquí. Parecía enfadado, cansado. De vez en cuando Abu tiene pequeñas crisis, se enfada con todos y con todo. No hay una razón aparente para ello. Cuando tiene estas crisis siempre corre hacía mi. Viene, le dejo hablar, desfogarse un poco. Solo necesita sentirse querido, protegido, saber que cuenta con alguien. Esta es una de las secuelas que le quedan de su vida como niño soldado. 

             Abu aprendió mecánico de coche. Luego trabajo en los talleres de GTZ, la ayuda internacional alemana. Cuando terminó el contrato, después de dos años, Raquel Rico consiguió colocarlo en las obras de la nueva embajada americana, también como mecánico. Con lo que fue ahorrando consiguió comprarse un taxi y gracias al cual puede vivir ahora que está sin trabajo. Vive con Gbessay, en una casa con dos habitaciones, en la zona de Lumley, entre cloacas y moscas. 

             Hoy se encuentra mejor, sonríe, cuenta historias. Se le ha pasado la crisis. 

             El tercero es Sasko, callado, silencioso, tímido como siempre. Con unos ojos grandes que lo observan todo. Es cantante. Lanzó un disco hace algún tiempo y no le ha ido mal. Viene a saludar después de una pequeña gira por Liberia y Gambia. Me cuenta lo que ha hecho, los lugares donde ha actuado.  

             Vamos los cinco a visitar Makuku. Escuchamos música. Discutimos sobre cantantes locales. Observo que han ensanchado la carretera, parece que la gente ha hecho los deberes que les dejé la última vez que estuve por aquí. Llegamos a destino, vamos derechos a la escuela. Veo la arena apilada, es mucha, pero todavía no es suficiente para construir la escuela. Así les digo a los jefes y ancianos que me esperan. Les digo que después de Pascua vuelvo, que sigan, que están haciendo un buen trabajo. 

             Emprendemos el camino de regreso a Madina. Alpha comenta el reportaje de El País Semanal (El concierto africano de Bisbal) donde aparecen las fotos de Alpha, Abu y una página entera con Sasko. Abu comenta que lo ha visto, que se lo enseñó Raquel en Freetown. Sasko dice que quiere verlo. 

             De vuelta a casa les saco la revista y los chavales se sientan en la bafa a verla. Yo mientras me voy al árbol que nos permite tener cobertura de móvil para llamar a mi hermana Reme y ver si terminamos de solucionar unos problemas que hay con las facturas de los billetes de avión de los cuatro chavales que fueron a Almería. 

             Cuado vuelvo veo a los chicos que pasan del reportaje de Bisbal y están intentando descifrar las fotos del siguiente (Sexo por puro placer). Les doy algo de dinero para que vayan a comer y yo me dirijo hacía el despacho a hablar con una delegación de Kamakendotha que, con la consabida cabra por delante, vienen a pedir que construyamos una escuela en su aldea. 

 

LUMAH

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            Los viernes son el día del mercado o lumah como se dice aquí. Madina se llena de gente, color, polvo y ruido. Desde el miércoles está llegando gente para el lumah. Los primeros camiones y poda-podes traen a la gente de Freetown: Los intermediarios que vienen a comprar las cosechas, o la fruta, o las vacas de los fulas. Hacen los negocios rápidamente, el primero que llega se lleva lo mejor y al mejor precio.
             Junto con los intermediarios llegan los comerciantes de Madina que vuelven de comprar mercancías en Freetown, principalmente licores locales. Hay una factoría dirigida por indios, de la India, que fabrica todo tipo de licores. Yo creo que es alcohol puro al que se le añaden algunos sabores: g¼isqui, ron, ginebra,…. viene en garrafas de uno o cinco litros o en su confección más popular, unas bolsas de plástico que me recuerda a aquellos polos que había cuando era pequeño (no sé si los sigue habiendo hoy día) que se llamaban Flash. También vienen con los productos de consumo diario, como harina, azúcar, sal, arroz, galletas, jabón, pilas, latas de sardinas, cuadernos, lápices,….. Los miércoles también llega el bonga en grandes cestos de mimbre, aplastados entre los sacos de arroz y las garrafas de gasolina. Es el pescado seco, prácticamente piel y espinas, mal oliente y lleno de gusanos que se utiliza en la salsa, plasas, que acompaña al arroz cotidiano.
             Los jueves por la mañana se empiezan a montar los primeros tenderetes que son estructuras de palos cubiertas de hojas oxidadas de zinc o hojas de palmera y que constantemente amenazan con derrumbarse. Curiosamente los puestos en su mayoría se colocan por artículos, como los antiguos gremios. Los que venden licores, todos seguidos, uno detrás de otro. Los que venden pescado, todos juntos en un mismo sitio (claro que en este caso la ventaja es que el olor se concentra todo en un solo apartado) y así todo. Todos venden lo mismo y al mismo precio. La diferencia entre un puesto y otro está en la habilidad que tengas para regatear o lo amigo que seas del vendedor.
             Los jueves por la tarde empiezan a llegar los guineanos, en su mayoría comerciantes fulas. Han cruzado el rió Kolenten a la altura de Kukuna con sus mercancías. Traen ropas, telas, zapatos, cinturones, perfumes, radios, linternas, juguetes para niños,…. todo de fabricación china. Se asientan en la parte mas alejada del mercado, duermen en sus puestos y se preparan para el gran día que es el viernes.
             Junto con los guineanos llegan los comerciantes de Madina que prefieren ir a comprar a Conakry. Muchos de ellos mujeres que traen cebollas, latas de tomate, patatas (que para diferenciarla de las locales las llaman Patatas irlandesas). Con un poco de suerte también traen tomates naturales, repollos y zanahorias. También llegan de Guinea clavos y otros artículos para la construcción así como los repuestos para las motos y bicicletas chinas. Estos comerciantes también traen, pero solo por encargo y previo pago del total, motos, bicicletas, generadores de luz, frigoríficos, máquinas de coser, …. todo chino, claro.
 
            También el jueves por la tarde empieza a llegar la gente de las aldeas. Principalmente hombres y jóvenes que, vestidos de fiesta, caminan, saludan amigos y parientes, van al cine o inundan el salón parroquial para ver la tele. Dormirán en el porche de la casa de cualquier conocido, o en la zona del mercado. Muchos de ellos terminan en el chiringuito de John Papa tomando licores locales.
             Por eso el jueves es el gran día socio-cultural de Madina. Los jueves por la tarde se organizan partidos de fútbol, se organizan bailes, reuniones, … porque es cuando hay público para todas estas cosas. Los que de verdad hacen el agosto cada jueves por la noche son Mr. P. y Pastor Bai.
             Mr. P., abreviación de Peacemaker, nombre de guerra de este ex combatiente que se quedó a vivir en Madina, es el dueño del único cine de la ciudad. Le llamo cine porque no tengo otro término mas apropiado. Es un entramado de palos, cubierto de los plásticos que el ACNUR distribuye en los campos de refugiados para hacer tiendas, en el que hay una televisión de veintiuna pulgadas, un reproductor de DVD y un generador de luz. Bajo un calor axfisiante Mr. P. pasa DVDs que anuncia en la cartelera que tiene junto a la puerta como si de un cine de estreno se tratase. Hace sesión continua toda la noche, aunque hay que pagar, quinientos leones, por cada película que se quiera ver. Normalmente son películas nigerianas que aquí gustan mucho porque son culebrones con los típicos personajes de estos: el bueno, el malo, la guapa mala, la fea buena, …. todo mezclado con elementos de magia y supersticiones africanas y con un inglés muy simple y muy forzado que la gente de aquí entiende muy bien. También tiene películas indias que tienen mucho éxito por la música y los bailes. No hay quien pille una sola palabra del inglés de estas películas, pero como la trama no varia mucho de la de las nigerianas se siguen perfectamente también.
             La otra opción es Pastor Bai. Un pastor wesliano expulsado de su iglesia por robar dinero, que tiene un hijo en Holanda el cual ha entrado en contacto con un par de parroquias católicas de allí a las que les han vendido el cuento de que Sierra Leona está llena de huérfanos por causa de la guerra. Aquí no hay huérfanos, porque los niños no pertenecen a los padres biológicos, sino a la familia y si los padres mueren los niños quedan integrados en el clan; abuelos, tíos, … cuidaran de ellos. Pero los holandeses se han creído el cuento de los huerfanitos y están mandado mucho dinero a Pastor Bai para el orfanato que han montado aquí en Madina. El orfanato no deja de ser una escuela primaria a la que asisten niños y niñas de Madina. Luego hay un internado donde viven niños de algunas aldeas, todos con padres o familia. Pero cuando los holandeses vienen a visitar se les presentan como pobres huerfanitos. (Lo positivo de esto es que está ofreciendo educación a bastantes niños y niñas). Total que el Pastor Bai se está haciendo de oro con el dinero que recibe de Holanda y no deja de montar negocios en Freetown. En Madina también ha abierto uno, una casa enorme en medio al mercado que es tienda y sala de televisión. Tiene una antena satélite y enseña partidos de fútbol, programas musicales,…. por el módico precio de quinientos leones por persona. Ã??l también hace sesión continua los jueves por la noche. áAh!,  ni que decir tiene que Pastor Bai ha sido readmitido en su iglesia con todos los honores ahora que es millonario.
 
            Los jueves por la noche suele ser también noche de peleas. Los ánimos se calientan, el alcohol corre y se lía. Que por una mujer, que porque me debes dinero, que porque no me das el respecto que tienes que darme siendo yo mas anciano que tú. …
             También los jueves por la noche suele ser el día de los robos. Con tanta gente que llega, tanto barullo, tanta variedad de actividades culturales y sociales que ofrece la ciudad, los ladrones aprovechan los descuidos y amparados por la noche rompen ventanas, entran en las casas y se llevan radios, relojes, y todo lo que encuentran.
             Ha de entenderse que estos son días en los que la policía tiene mucho trabajo, tanto que el resto de la semana tienen que descansar y prácticamente desaparecen. Desde el miércoles hasta el viernes por la tarde, cuando termina el mercado, la policía prácticamente no duerme. Colocan check-points, puestos de control, en las tres carreteras de acceso a Madina para poder interceptar a cualquier vehículo o  persona que quiera entrar en Madina. Si quieren pasar tienen que pagar. La tarifa varía según la capacidad del vehículo o los artículos que se quieran vender en el mercado. Es un trabajo agotador para la policía que se pasa todo el día regateando precios, ya que los ciudadanos no quieren colaborar con ellos.
             El viernes es el gran día. Desde bien temprano empiezan a llegar grupos de mujeres y niños desde las aldeas. Traen sobre sus cabezas los productos que quieren vender: arroz, mandioca, patatas locales, gallinas, aceite de palmera, fruta, … Buscan sitio donde colocar sus mercancías y ofrecerlas al público. La idea es vender cuanto antes y con el dinero poder comprar lo que les hace falta en casa, jabón, telas, sal, … 
            El viernes es también el día de pagar los impuestos del mercado, toda persona que vende tiene que pagar dinero. Dinero que nunca se termina de entender donde va a parar. En teoría al Paramount Chief para ser reutilizado en beneficio del chiefdom. Pero ahí se pierde la pista. No se ve ningún beneficio en el chiefdom y no se ve el dinero tampoco.
             Aprovechando la concentración de personas, el viernes es día para anuncios públicos. Gente de diversas aldeas puede venir a anunciar cualquier acontecimiento que hayan organizado, una fiesta, una competición de fútbol, …. Otro personaje fijo del mercado de los viernes es el imán de la mezquita de Madina, Pa Alhaji, que pasea con una hucha de madera pidiendo donativos para terminar de construir la mezquita. Cuentan por aquí que lleva treinta años con el mismo cuento y que cada vez que algún buen parroquiano (¿o debería decir mezquitiano?) dona materiales de construcción para que se terminen las obras, Pa Alhaji los revende. Franco, el javeriano que estaba en Madina antes que llegara yo, cuenta que ha construido mas de una escuela con los materiales comprados al imán. No me parece muy ético, pero habría que ver las circunstancias en que se produjo el negocio.
             Una de las zonas mas frecuentadas los viernes es la de los restaurantes que está justo detrás de donde se venden las hojas de tabaco y las nueces de kola. Hay una gran variedad de lugares para comer. Distintos chiringuitos de adobe y techo de hojas de palmera, donde las mujeres de Madina ofrecen arroz con distintas salsas, plasas,: de hojas de patatas, de hojas de mandioca, de hierbas variadas, de cacahuetes, … todas con aceite de palmera y mucho picante. Más picante, mas sensación de estar lleno tendrá el cliente.
             Sobre las tres de la tarde empiezan a desmontarse los tenderetes y, mientras la gente de las aldeas enfila su camino de regreso cargando sobre sus cabezas los productos comprados o los que no han podido vender, los comerciantes comienzan la carrera para conseguir puesto en uno de los podas-podas o de los camiones que salen para Freetown, Kambia, Kukuna, … Se apilan personas y bultos sobre los vehículos en un amasijo imposible y como muy bien describe Nigel Barley en El antropólogo inocente (Anagrama, 1993), cuando crees que ya no puede entrar nadie mas en el vehículo, el conductor arranca, acelera, da un frenazo seco, la gente se echa hacia atrás debido a la inercia del frenazo, y otras veinte personas, con sus bultos, entran en el coche.
             Esta tarde se ha producido un momento de pánico. Un camión llegó de Kukuna con vacas que llevaba a Freetown. Se paró a recoger pasajeros. Tenía mucho sitio en los hierros que sirven para sostener el toldo del camión. La gente, empezó a trepar y sentarse, como si fueran canarios en una jaula, sobre los hierros del camión. A una señora se le calló el bolso entre las vacas, pidió al aprendiz del camión que bajase a por él. Decía el aprendiz que ni loco. La señora le insistía que no tuviera miedo que las vacas estaban atadas. Le contestó el aprendiz que si estaban atadas que bajase ella a por el bolso, que al fin y al cabo era ella quien lo había dejado caer. La señora se sintió ofendida por la respuesta del aprendiz y empezó a llamar a voces al encargado del camión, que estaba tomándose una cerveza en el chiringuito de John Papa. Esté pasó de la señora y está se puso más histérica, gritó mas y empezó a gesticular, tanto que se olvidó de donde estaba sentada y si no hubiera sido por los dos hombres que la flaqueaban hubiese seguido la suerte de su bolso. Al final todo se solucionó cuando uno de los chavales fulas que iba a vender las vacas a Freetown, entró en el camión y recuperó el bolso.
             Cuando se van los últimos poda-poda y camiones Madina se queda vacía, envuelta en una nube de polvo y suciedad, parece una ciudad fantasma. Todos están cansados, se retiran a sus casas y la noche cae de golpe, como ocurre aquí, como queriendo poner fin a tanto desenfreno.
       

DIAMANTES SANGRIENTOS (BLOOD DIAMONDS)

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            Anoche, por fin, tuve la ocasión de ver la famosa película. La pusimos en el salón parroquial, un DVD que alguien me había mandado. No está mal, tiene acción  que es lo que importa aquí. A los chavales les cuesta entender el inglés y por tanto necesitan mucha acción para poder seguir las películas. 

  

            No deja de ser una película de Holywood y quizás hecha para que los americanos se enteren un poco de que va la cosa. Yo prefiero mejor el libro de Greg Campbell (Paidos, 2003, en la traducción castellana), con mucha mas información y muy bien documentado. Te permite tener una visión mas real de lo que han supuesto los diamantes para la guerra de Sierra Leona. 

  

            No tenía yo muchas ganas de ver la película porque llevo un tiempo en el que me cansa leer, e imagino que ver, cosas del pasado de Sierra Leona, volver a revivir los días de la guerra, las situaciones sufridas, la gente conocida, …. Pero el otro día recibí un correo de Margarita Forné en el que me cuenta que participa en un foro de Internet en el que intercambian opiniones sobre películas. También me contaba que fue gracias a la peli de Diamantes Sangrientos que se interesó por Sierra Leona y buscó información. Margarita me pedía mi opinión sobre la película. Por eso me animé a verla.  

  

            Yo no soy un gran cinéfilo. Me gusta ver películas, cuando voy a España intento ir al cine todo lo que puedo y aquí en Sierra Leona los domingos por la tarde me encierro en casa para poder ver alguna película de las que me mandan los amigos en el ordenador. Es una forma de relajarme y desconectar un poco. Mis dos películas favoritas de todos los tiempos son Bagdad Café y La fiesta de Babet (creo que ese es el título en castellano de Babets feast). No me veo capacitado para hacer una crítica de la película, pero voy a contar las sensaciones que tuve viéndola desde aquí donde en teoría se produjeron los acontecimientos que allí se relatan. 

  

            Antes de empezar la película hice una pequeña introducción a los chavales que abarrotaban el salón como todas las noches. Les conté de que iba la historia. Ellos pensaron que era la versión sierraleonesa que se hizo hace un par de años con el mismo título y que en el fondo cuenta una historia muy parecida.  

  

            Empezó la peli, todos guardaban silencio. No había comentarios hasta que reconocieron algunas frases en mende, la lengua del Sur y Este de Sierra Leona, no de la región de los diamantes que es el kono. Rieron. Alguien comentó: 

-         Pero eso no es Sierra Leona. 

-         Ni siquiera frica dijo otro listo. 

-         El negro dijo otro refiriéndose a Djimon Honsou que interpreta a Solomon Vandi- es tan negro que no puede ser de aquí, debe ser uno de esos negros americanos. 

  

Quizás esa es la primera impresión que produce ver esta película aquí en Sierra Leona, el paisaje es totalmente distinto, las ciudades, caminos, carreteras, incluso los campos de refugiados no guardan ningún parecido con la fisonomía de aquí. Acabo de enterarme, en un correo que me envía mi sobrina Ana Zarza, que me hace de secretaria cuando tengo que buscar cosas en Intenet, que la película fue rodada en Mozambique y Sudáfrica.  

  

            Las escenas de la entrada del RUF en Freetown tienen toda la pinta de estar basadas en el reportaje que Sorious Samura realizó para la CNN, Cry Freetown. Samura consiguió infiltrarse entre las tropas del ECOMOG, las tropas de pacificación nigerianas, que no fueron tan de pacificación sino que tomaron partido y fueron parte importante en la guerra. Esas escenas recuerdan mas a las acciones del ECOMOG que a las del RUF. 

  

            Por lo demás no tengo mucho mas que decir, no soy nada objetivo. Viendo la película, sentado en mi silla de plástico roja, se me llenaba la cabeza de recuerdos y el estómago de mariposas. 

  

            Pero creo que vale la pena verla, para entender como el egoísmo de Occidente, de nuestro primer mundo, esta detrás de todas las guerras que asolan frica. Creo que he contado varias veces la anécdota que me pasó al principio de estar en Sierra Leona, con la guerra recién iniciada. Estaba en Kenema y la ciudad estaba sitiada, solo se podía salir por avión. Había mucha tensión en el ambiente y día y noche se oían los bombardeos a lo lejos, hacia la zona del río Sewa. Hablando con algunos jóvenes de la guerra, uno de ellos, un estudiante de secundaria, Andrew, me preguntó: 

-         ¿Qué hacéis los blancos con los diamantes? 

-         No lo sé muy bien contesté yo- normalmente joyas, para regalar a la persona que quieres, para expresar amor. 

-         ¿Y porque para que vosotros digáis a alguien que le quieres tenemos que sufrir nosotros? 

  

Es verdad, Un diamante es para siempre pero la vida de los hombres y mujeres de Sierra Leona no, las manos de los amputados no, la infancia de los niños secuestrados para ser utilizados como soldados o como esclavas sexuales no, …. 

  

            Cuentan las leyendas de Sierra Leona que las casas de los kono, la tribu que habita el territorio donde están las principales minas de diamantes, brillaban a la luz de luna y es que en el barro de sus paredes había cientos de diamantes. Los relatos de los primeros misioneros protestantes que se adentraron en la zona en el siglo diecinueve, cuentan como los niños kono jugaban a las canicas con diamantes que salían a la superficie después de cada aguacero. Los diamantes no significaban nada para los konos, no le servían para nada. 

  

            Es verdad que la guerra de Sierra Leona, como la de Angola y otras ha servido para poner de relieve el problema de los diamantes sangrientos y se ha llegado a lo que se conoce como proceso de Kimberly para evitar que diamantes manchados de sangre se vendan en las joyerías. Pero hablando con un amigo que tiene concesiones de minas de diamantes en Kono me comentaba como todavía muchos de los diamantes siguen saliendo ilegalmente de Sierra Leona e incluso, los que salen legalmente, gracias a la corrupción de los funcionarios del Ministerios de Minas y los de Aduanas, salen infravalorados, con lo que lo que se paga por ellos es solo una parte de lo que se debería. 

  

            De nada le sirve a Sierra Leona tener tantos diamantes si sigue siendo el penúltimo país en el ndice de Desarrollo de Naciones Unidas, cuando la mortalidad infantil sigue siendo la mas alta del mundo, cuando el ochenta y dos por ciento de sus ciudadanos vive por debajo de la línea de la pobreza, cuando se duda de que Sierra Leona pueda alcanzar alguno de los Objetivos del Milenio, o cuando los servicios básicos como el agua, la electricidad, la educación o la sanidad se han convertido en privilegios que muy pocos pueden alcanzar. 

  

            Son los diamantes en Sierra Leona o en Angola, el coltan en República Democrática del Congo, el petróleo en Dafur,…. distintos  países, distintas excusas pero los mismos sufrimientos. 

  

            Al final no creo que haya  hecho los deberes que me pedía Margarita Forné, me he dejado llevar por los sentimientos que me produjo ver la película. Lo siento. 

 

AMOR

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            A Ibrahim K. Turay se lo llevó un vecino que era soldado cuando en 1992 hubo el golpe de estado del capitán Valentine Strasser. Entonces tenía doce años. Enseguida su ex vecino y ahora comandante, Mad Lion (León loco), le hizo su guardaespaldas y así pasó los años de la guerra, guardándole las espaldas a su captor y por eso se quedó con el apodo de Lion. Todos le llaman así, incluso su mujer, Aminata, a la que todos llaman Mrs. Lion en vez de Mrs. Turay.
             A Lion le pilló el final de  la guerra en Madina. Aquí se desarmó y aquí se quedó a vivir. Se integró bien a la nueva vida de ausencia de conflicto porque era, y todavía lo es, un buen jugador de fútbol. Jugaba por el equipo de Madina cuando tenían que ir a competir contra otras  aldeas. Esto le originó muchos amigos y mucha admiración.
             Pero el fútbol, aquí en Sierra Leona, no da para vivir. Lion tenía que ganarse el arroz de cada día. Hacía de recadero. Iba a Freetown o a Guinea a comprar mercancía para los comerciantes locales. Así lo conocí.
             Un día volvía yo de Kukuna y al llegar a Wonkifor me encontré a Lion sentado al borde de la carretera, con la cara entre las manos. Mas adelante estaba su bicicleta, caída en el suelo, y un montón de huevos estrellados, esparcidos en medio del camino. Le dije a Mattai (porque entonces Mattai todavía no había muerto victima del SIDA y de la falta de medicamentos para detenerlo que padece Sierra Leona) que parara el coche. Pregunté a Lion que le pasaba pero Lion no contestó, lloraba. Mattai le habló en Temne, los dos eran de la misma tribu. Hablaron por un rato y finalmente Mattai convenció a Lion de dejar los huevos rotos donde estaban, poner la bicicleta en la parte de atrás del coche y venirse con nosotros a Madina. Era el año 2004.
             Por la tarde Mattai me contó lo que había pasado. Lion había invertido todo el dinero que tenía ahorrado en un nuevo negocio, quería establecerse por su cuenta. Iba a vender huevos frescos en Madina. Había ido a Guinea a comprarlos. Huevos ingleses (British eggs), grandes, no como los que producen las gallinas de aquí, minúsculos. De vuelta a Madina había sufrido el accidente de la bicicleta. La caja que llevaba atada en el portaequipajes de la bicicleta se había caido y todos los huevos se habían roto. Era el final de su aventura como empresario. Algo parecido al cuento de la lechera.
             Justo en aquel tiempo acababa yo de lanzar el proyecto de educación como motor del cambio y estaba empezando a construir las primeras escuelas. Me había dado cuenta que necesitaba una persona que fuera a Freetown a comprar los materiales de construcción, alquilase el camión para el transporte y distribuyese los materiales por las aldeas. Le ofrecí el trabajo a Lion. Dos meses de prueba y luego contrato. Hizo muy bien y lo sigue haciendo. Es una persona de toda confianza, responsable y amante de sus trabajo. Ã??l se siente orgulloso con su trabajo, tiene un buen sueldo todos los meses y el respeto de la gente de Madina.
 
            En agosto 2006 Lion decidió casarse con Aminata, una chica de Freetown. Fue una boda por todo lo alto, no por nada Lion pidió un adelanto del sueldo que tardará dos años en terminar de pagar. La boda estuvo muy bien. Fui a Freetown para estar presente y acompañarle. Justo esos días estaban por aquí Laura Mor y Luis Arredondo y me acompañaron. No lo pasamos mal en la boda.
             Aminata se vino a vivir a Madina, a la pequeña casa que Lion había arreglado poco a poco esperando el momento de la boda. Es una chica muy guapa, que sabe vestirse bien. Muchas tardes, cuando voy a dar una vuelta por Madina, la encuentro sentada en el porche de su casa y me paro a hablar con ella. Bromeo, le digo que siempre la encuentro sentada, que parece el vigilante de la casa, que nunca la veo pasear o hablando con otras mujeres. Ella sonríe, no dice nada, ríe. Imagino que todavía no tendrá muchas amigas aquí. Además es temne, no habla el limba con lo que le costará comunicarse con las vecinas. A veces también me da pena, una chica de Freetown que viene a encerrarse en una aldea como esta. Pienso que debe estar muy enamorada de Lion.
             Hace un par de días pasé por delante de la casa y encontré a Lion y Bami sentados en el porche. Lion acababa de llegar esa mañana de Freetown. Me senté a charlar con ellos y al rato salió Aminata con un plato de arroz con plasas y dos cucharas para que Lion y Bami comieran. Me fijé que Aminata tenía un brazo en cabestrillo y pinta de haber estado llorando. Pregunté que le había pasado y ella no contestó. Insistí y Lion dijo que se había resbalado y caído, que acababan de llegar del centro de salud donde les habían dicho que no era nada importante. Le habían dado algunas pastillas para el dolor. Intuí algo y dirigiéndome a Aminata le dije:
            -         Espero que Lion no te haya pegado.
 Ella no contestó, él esbozó una sonrisa como diciendo pero que cosas tienes.
             Ayer por la mañana Lion se fue a Freetown con Natalio y Bruno a comprar materiales de construcción. Yo no vi a Aminata esa tarde porque estaba liado con el partido de fútbol que hubo. Hoy en cambio, cuando iba camino de la gasolinera a ver a Dauda, el consejero del distrito (Dauda es el dueño de  la gasolinera y tiene la casa donde en una gasolinera normal estaría la tienda, claro que aquí la gasolina se vende en botellas), vi a Aminata sentada en el porche de su casa ya sin el cabestrillo y me paré a saludarla. Le dije que la veía triste. Ella rompió a llorar. Le dije:
            -         Entonces es verdad que no te caíste, que Lion te pegó.
            Aminata afirmó con la cabeza. Le dije que me contara lo que había pasado. Me dijo que Lion, al volver de Freetown la encontró quitándose las extensiones del pelo que llevaba puestas. Lion le dijo que solo las había llevado tres semanas, que  por qué se las quitaba, que si pensaba que le iba a dar dinero para hacerse un nuevo peinado. Y fue entonces cuando empezó a golpearla. Yo, todo ingenuo, le pregunté:
 
-         Y ¿no te defendiste?
-         ¿Crees que podría haber hecho algo con la fuerza que él tiene? contestó ella.
-         Al menos, cuando te dejó haber salido corriendo y pedir ayuda, ir a la policía,.
-         Me encerró en casa hasta que llegó la hora de cocinar, no me dejó salir en todo el día.
-         Aminata le dije- no te dejes pegar, él es un ser humano, y tú eres un ser humano. Ã??l no tiene ningún derecho sobre ti. No puede hacerte nada. Si vuelve a ponerte la mano encima dímelo, déjale, te ayudo a salir de aquí a volver a Freetown o donde quieras, pero no permitas que te vuelva a pegar.
 
            Sé que de poco van a servir estas palabras porque aquí un hombre no es hombre si no pega a su mujer, o a su novia. Los vecinos ven estas peleas como cosas privadas en las que no hay que intrometerse, así que nadie ayuda a la mujer. El hombre tiene derecho a pegarla para que le obedezca, al fin y al cabo es de su propiedad.
             Recuerdo que hace años, recién llegado a Sierra Leona, cuando vivía en Kenema mi vecino golpeaba a su mujer constantemente. Un día hablando con la mujer le pregunté si no estaba cansada de tanta paliza. Ella me contestó que es así como los hombres sierraleoneses demuestran su amor. Me decía ella que lo  peor que le puede pasar a una mujer es que su marido no la pegue, eso significa que no le interesa lo que hace y que por tanto ya no la quiere.
             Hace algunos meses comentaba con O. C. Conteh, el jefe de policía de Madina, sobre el tema de la violencia de género y él me decía que había hecho un cursillo sobre el tema, que la policía estaba poniendo mucho énfasis en frenarla porque las cosas ya no son como era antes. Y concluía su discurso:
 
-         El problema es que las mujeres no quieren entenderlo y siguen comportándose de tal forma que a un hombre decente no le queda mas remedio que pegar a su mujer. Créeme, padre, las mujeres sierraleonesas necesitan mano dura, eso de los derechos humanos está bien para los blancos, pero aquí los únicos derechos que nuestras mujeres entienden son una buena paliza.
 

ISHA

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     Hoy es lunes y los lunes da miedo abrir la puerta de la casa por la mañana. Esta mañana no podía ser menos que otros lunes, al abrir la puerta, a las ocho, después de la misa y el desayuno, me encontré a decenas de personas apiñadas allí, esperando.
             Empecé a despachar, constructores que vienen a por materiales e instrucciones para la semana, maestros que tienen que ir a un seminario a Makeni, los que vienen a vender madera para la construcción, algún mirón que a ver a tanta gente entrando en la oficina entra a ver si regalan algo, un chaval que quiere llamar por teléfono a alguien en Freetown y no tiene teléfono y pide que le preste el mío, …
             Sobre las nueve consigo liberarme y le digo a Alpha que saque el coche. Vamos a casa de Momoh y Bami, conocida como Barcelona House por tener dos grandes escudos del Bar§a pintados en la fachada (obra de Momoh que es un gran artista). Recogemos las cosas de Esther, hermana de Momoh y Bami, aunque ellos no son hermanos entre sí. Esther es enfermera, trabajaba en el centro de salud de Madina pero acaba de ser trasladada al de Kamassasa. El jueves pasado le prometí que cuando fuera a visitar esa parte le ayudaría a hacer el traslado. Cargamos las cosas: frigorífico, generador de electricidad, televisión, maletas, ventilador, palanganas, botellas de plástico, una garrafa con gasolina, … Bami y Momoh se sientan en el interior del coche, junto a Mr. Koroma que va a Kabassa a ver como van los trabajos del pozo que estamos excavando en la escuela primaria. Atrás, sentados sobre los bultos se sientan Alimamy, hermano de Momoh y Esther y Abu, un amigo de estos.
             Partimos, se viaja rápido con la carretera recién arreglada. Primera parada Kollonkureh. Tengo que ver a Suma para darle un adelanto para que pueda empezar a cortar las maderas que necesitamos para terminar la escuela que estamos construyendo en  Kamabala. Es una escuela financiada gracias a un partido de fútbol que organizó Merche Navarro en el Vivero de Badajoz. Una actividad en la que participaron veintiún colegios de la margen derecha del Guadiana en Badajoz. Suma me espera fuera de su casa, junto a la carretera. Le saludo, comprobamos otra vez el número de maderas y las medidas, que tiene que cortar y le dejo un millón de leones.
             Siguiente parada en la escuela primaria de Kabassa. Dejamos a Mr. Koroma que va a ver a sus trabajadores. Nosotros seguimos y llegamos a Kamassasa. Vamos directos al centro de salud. Todo nuevo. La gente le llama hospital, pero no deja de ser un centro de salud. Son las diez y media. Esther sale a recibirnos, estaba preparándose para ir a trabajar. Se ve que no tiene mucha prisa por incorporarse al nuevo destino. Bajamos las cosas.
            Mientras las entran en la casa viene a saludarme Sidi, un fula. Nos hicimos amigos hace tiempo bebiendo cerveza en el chiringuito de John Papa. Los fulas son una tribu nómada que cría vacas y son despreciados por todos, un poco como nuestros gitanos. Siempre que hay un robo se le hecha la culpa a ellos. Pregunto a Sidi qué hace en el hospital, fuera de su Obere (aldea fula). Comenta que ayer su padre se cayó y lo han traído aquí y ahora esperan a que la enfermera le vea. Pero la enfermera parece no tener ninguna prisa. Aprovechando que han venido sus hermanos, empieza a mover muebles y a colocar la casa.
             Alpha y yo nos vamos, tengo que ver a Thaimo, el constructor de la escuela de Kamabala. Voy a su casa pero no está. Su hermano me dice que esta trabajando cerca de la escuela católica. Voy para allá. Lo encuentro construyendo una casa. Viene a saludar, hablamos de cómo van las obras de Kamabala. Comenta que están paralizadas hasta que llegue la madera. Le digo que le he dado el adelanto a Suma y este ha prometido empezar el trabajo mañana. También le doy a Thaimo un adelanto, quinientos mil leones.
             Volvemos al centro de salud a recoger a los chavales. Todavía están cambiando muebles. En cuanto ven el coche salen corriendo. Esther les dice que esperen y terminen el trabajo. Vuelven. Quince minutos y grito que si no vienen les dejo aquí. Esther se resigna. Los chicos suben al coche. Esther viene a despedirse. Dice que está contenta con el cambio, el único problema con Kamassasa es que no hay iglesia católica. Le digo que eso no es ningún problema, que la empiece ella y nosotros la apoyaremos. Seguro que hay gente que quiere rezar con ella.
             De vuelta pasamos por Kabassa a recoger a Mr. Koroma que dice que los trabajos van bien, pero el pozo es profundo, todavía, después de dos semanas, no han encontrado agua. Viene Mr. Ninka a saludar. Ninka es el director de la escuela primaria de Kabassa. Empieza a hablarme muy deprisa  pero no entiendo lo que quiere decir. Detrás de él esta Pa Sitta, el presidente de la asociación de padres de alumnos, me hace un gesto como para que pase de Mr. Ninka. Entiendo, Mr. Ninka ha estado bebiendo mampa, vino de palmera, y está un poco alegre esta mañana.
             Seguimos adelante y damos un pequeño rodeo para poder pasar por Kathantineh, quiero ver como van las obras de la escuela que está financiando ALUESA, una asociación de Las Palmas de Gran Canarias. Los trabajos van bien, han techado y ahora han empezado el remozado de las paredes. Me comenta Bureh, el constructor, que necesita las maderas para las ventanas y las puertas.
             Continuamos hasta Madina. Vamos derechos a la escuela secundaria. Voy a hablar con el director, Mr. Amara Turay. Todavía no me ha dado los recibos de los mas de doscientos chicos y chicas a los que le hemos concedido beca este año y tengo que mandarlos ya a España. Le pido que por favor me los entregue antes del viernes. Me dice que imposible, que mañana tiene que ir a Makeni a una reunión de directores de escuelas secundarias, que hasta la semana que viene no los tendrá. Tengo que resignarme.
             Llegamos a casa. Aparcamos. Bami, Momoh, Alimamy y Abu se despiden. Alpha va a lavar el coche, le gusta tenerlo siempre limpio. Mr. Koroma viene a la oficina tengo que darle dinero. Le doy seis millones de leones para que siga adelante con el trabajo de los pozos. Cuando voy a cerrar la puerta de la oficina veo que un poda-poda se para junto a la entrada de la misión. Veo a una chica descender. La reconozco enseguida en la distancia, es Isha.
 
            Isha fue secuestrada cuando tenía doce años mientras plantaba cacahuetes en la granja de su abuela. Su secuestrador se llamaba Capitán Ali y a los pocos meses del secuestro la hizo su mujer. Isha cuenta que el Capitán Ali la trataba bien y eso le daba el respeto de los demás guerrilleros. Todo cambió cuando Isha se quedó embarazada, fue cuando el Capitán Ali empezó a maltratarla, a golpearla. En la ofensiva del RUF sobre Freetown en enero 1999, Ali secuestro a una nueva joven que desplazó a Isha. Entonces Isha, embarazada, sin comida, tuvo que mendigar para comer entre los guerrilleros, eso le hizo perder el respeto de sus compañeros.
             Isha llegó a St. Michael en 1999 con  un bebe famélico que murió a los pocos meses. Isha lloró largamente la muerte de su bebe, cayó en una depresión profunda. Poco a poco fue recuperándose y empezó a aprender peluquería. Cerca del centro donde aprendía conoció a un chico, Rashid, que prometió amarla eternamente y decidieron casarse.
            Se fueron a vivir juntos a una habitación que les alquilamos en el barrio de Calaba Town, a las afueras de Freetown. Rashid vendía en una pequeña tienda que tenía e Isha trabajaba en una peluquería de la zona. Todo parecía ir bien hasta que a Rashid se le ocurrió ponerle la mano encima a Isha. Fue un error, porque Isha sabía pelear y defenderse y no estaba dispuesta a que nadie la pegara. Al final era Rashid el que salía peor parado lo que hería su orgullo de hombre. Un par de veces fui a mediar entre ellos. Rashid, llamándome dentro de la casa se quitaba la camisa y me mostraba los moratones en todo el cuerpo, las señales de mordiscos y los arañazos. Decía todo angustiado que lo peor era cuando iba a lavarse donde se lavaban todos los jóvenes de la zona. Cuando le veían las marcas todos se burlaban de él. La cosa terminó como tenía que terminar. Un día, mientras Rashid estaba vendiendo, Isha vendió las pocas cosas que tenían en la casa y se fue. Estuvo desaparecida por mas de seis meses.
             Una tarde mientras tomaba una cerveza con unos amigos en el Ramadas, un chiringuito de la playa de Freetown, la vi sentada en una mesa con un blanco. Estaba guapísima, muy bien vestida, pero hizo que como que no me conocía. Imaginé y no me equivoqué. Isha se estaba prostituyendo en la playa de Freetown. Era una kolonko.
             Mandé a algunos de los chavales del programa a buscarla y al cabo de los días aparecieron con ella. Desde entonces, 2002, la vida de Isha ha sido un continuo desaparecer y aparecer. He intentado ayudarla a salir de la prostitución montándole diversos negocios para que pueda vivir pero en cuanto tiene un poco de dinero lo deja todo, se compra ropa nueva y se va a la playa. Una vez me comentaba que para poder comer tenía que pasarse todo el día vendiendo, mientras que si se iba con los blancos en una noche se hacía cien dólares.
             Cuando Isha está enferma o quiere desaparecer por algunos días va a la casa de la familia Zainko, en Hamilton. Una casa financiada por la Fundación el Compromiso con fondos de Caja España. Es una casa de acogida para chicas que pasaron por St. Michael y que ahora se dedican a la prostitución. Mrs. Zainko las acoge, las cuida, la alimenta, las lleva al médico y nunca pregunta, solo insiste en que si están dispuestas a salir las podemos ayudar. Muchas de ellas cuando se encuentran un poco mejor abandonan la casa y vuelven a las playas de Freetown soñando con que alguno de sus clientes se casará con ellas, como ya les ha pasado a muchas de sus compañeras, y se las llevará lejos de Sierra Leona.
             Isha llega a la puerta de la misión, saluda. Está guapísima, muy elegante a pesar de que cada vez que la veo está mas delgada y demacrada. Sus pómulos se marcan fuertemente y sus ojos oscuros llenos de tristeza eterna empiezan a llorar.
             Entramos dentro, nos sentamos. Dejo que llore. Comienza a contar. No está bien, lleva semanas enferma, saca docenas de medicinas del bolso, todas son vitaminas y reconstituyentes. La dueña de la casa donde vive la ha echado a la calle, está con los Zainko, pide que la ayude a alquilar una habitación. Le digo que hable con Shiaka, le doy una nota para él, sobre todo para que la lleve a un buen médico.
             Hace tiempo que sospecho que Isha tiene SIDA, pero en este país no se hacen análisis. Cada vez que nos vemos está mas desmejorada aunque no pierde su belleza. Hablamos, comentamos un poco cómo le van las cosas. Dice que tiene mala suerte, que no consigue hacer dinero como antes. Me cuenta que anoche tuvo que dormir en Kambia con un chico para poder pagarse el pasaje hasta Madina.
             Dice que quiere volverse inmediatamente a Freetown. Llamo a Alpha que ahora está lavando el coche de Natalio. Le pido que acompañe a Isha a buscar una moto, okada, que la lleve hasta Kambia donde hay poda-podas para Freetown. Nos despedimos. Se va y me deja con un agujero en el corazón. Isha me duele por toda la vida de sufrimiento que lleva desde que tenía doce años, por su destino de mujer usada y abusada, por no haber encontrado la forma de ayudarla. Sé que no puedo forzarla a hacer nada, tengo que respetar sus opciones y estar ahí para ella, para cuando me necesite, pero no por eso Isha deja de ser una espina clavada en el corazón.
 
 

CAMBIO CLIMÁTICO

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  Hoy hemos tenido partido, como todos los jueves. Han jugado el Real Madrid de Madina contra el Real Madrid de Kukuna. Dos ciudades rivales, dos tribus, limbas y susus. Al final todo bien, hemos disfrutado del partido y no ha habido pelea. Ha ganado el Real Madina 1-0, un gol que metió Bai en el minuto treinta y dos de la primera parte. Pura chiripa, el balón dio en el poste y cuando parecía que salía se metió.
             Al final, los del Real Kukuna, un poco cabizbajos, camino del poda-poda (furgoneta) que les había traído, pagando solo mitad de precio por venir sentados sobre el techo del vehículo, me decían que no era justo, que los de Madina les habían ganado porque tienen un entrenador internacional, refiriéndose a Sergi. Pedían que este fuera un par de días a la semana a Kukuna para entrenarles también a ellos. Veremos lo que se puede hacer.
             Pero el mas admirado de todo el partido fue el árbitro, Sam Bangura, un hombre polivalente. Es sastre, árbitro de fútbol, catequista y director de la escuela primaria de Madina. Sam Bangura estrenaba nueva vestimenta de árbitro. Antes del partido Sergi le había regalado dos equipaciones, una negra y blanca y otra verde fluorescente: camisa, pantalón, calcetines. A mi nunca se me habría ocurrido pedir equipaciones para los árbitros, pero el padre de Sergi fue árbitro profesional y mandó algunas. Mr. Bangura, todo chulo con su nueva equipación negra y blanca, arbitró concienzudamente, para eso es él único árbitro con carné de todo Madina. Muy apreciado por todos los cursos y cursillos de arbitraje que ha hecho, le invitan continuamente a arbitrar partidos a nivel de distrito. Tomó nota de todas las incidencias del partido muy profesionalmente, aunque no sé muy bien para qué, no hay ningún acta de incidencias que rellenar.
             Terminado el partido y mientras un sol rojo fuego se ocultaba entre las palmeras, nos dirigimos al chiringuito de John Papa a refrescarnos con unas cervezas del tiempo, es decir calientes. Los primeros en llegar fuimos el árbitro que hacía tocar a todo el mundo su nueva camiseta que es orinal, echa de un material que no deja pasar el sudor, por lo que parece que no haces ningún esfuerzo, Mr. Mambie Bangura, profesor de la escuela secundaria de Madina y cabeza de una de las familias reales del Tonko Limba, la de Kandeh Sorie, Mr. Kabbakeh, también profesor de la escuela secundaria, Dauda Samura, consejero del distrito, y yo. Poco a poco fueron llegando otras personas que tras el ritual de ser forzados a tocar la camiseta del árbitro para comprobar que no era una de esas imitaciones chinas, se sentaron y se unieron a la tertulia. Ya se sabe que los jueves empieza a llegar la gente para el mercado del viernes y el chiringuito es punto de referencia para muchos de ellos.
             Hablamos de las incidencias del partido, de la suerte de tener un entrenador internacional en Madina. El consejero sugirió organizar un panel de discusión en Radio Kolenteh, la radio del distrito, en Kambia, para hablar de todo el desarrollo que el fútbol esta teniendo en Tonko Limba y sobre todo para presumir de entrenador internacional. Mr. Bangura comentó que visto la dimensión que el fútbol está tomando en estas partes los árbitros de Tonko Limba han decidido crear una asociación independiente de la del distrito y están luchando para ser reconocidos por Asociación de árbitros profesionales de Sierra Leona. La conversación iba subiendo de tono y las propuestas y proposiciones eran cada vez mas disparatadas. Eso es lo que tiene la cerveza del tiempo aquí en Sierra Leona, que se sube a la cabeza rápidamente.
             De pronto a alguien que estaba semioculto en la penumbra de una de las esquinas del chiringuito, por eso no recuerdo bien quien era, se le ocurrió comentar que este año los mangos vienen con retraso. Se produjo un silencio de esos que las novelas dicen que se podría cortar con un cuchillo. Yo no sabía si el hombre había dicho algo indebido o había cometido alguna falta de respeto a los mas ancianos. Hay tantos tabúes y normas de comportamiento en esta cultura que es difícil recordarlos todos. Por fin, Sieh, un carpintero, mientras se sobaba los dedos del pie derecho que tenía subido al banco donde estaba sentado, dijo:
-         Este es el año mas caluroso que recuerdo.
-         Es verdad le siguió Manso mientras liaba una hoja de tabaco para hacerse un cigarrillo- cuesta dormir por la noches, incluso si sacas la esterilla a la calle.
-         A mi lo que me  preocupa es que los pozos se están secando declaró el consejero desde su silla mientras con una pluma de gallina se sacaba la cera de una oreja- y estamos solo en marzo, ¿qué será cuando llegue mayo?
-         Además los ríos bajan con muy poco agua y sucia continuó Yakuba, estudiante del último curso de secundaria que se había quitado la camiseta y haciendo una especie de torniquete con ella, la agitaba, como un molinillo, delante de la cara como queriendo echarse aire.
            Siguió un coro de afirmaciones, y reafirmaciones, de anécdotas que reforzaban lo dicho, varios hablaban al mismo tiempo, muchos uhuuums afirmativos, mucho movimiento de cabeza, se pidieron mas cervezas o ginebra local, cada cual lo que estuviera bebiendo. Así seguimos un rato hasta que Dauda, el consejero, se volvió hacia Pa Morlai y le preguntó:
 
-         Bakalaho que quiere decir anciano- y tú ¿qué piensas?
 Pa Morlai dio un par de caladas al cigarrillo que Manso acababa de pasarle, expulsó el humo muy despacio, tomó un sorbo de su ginebra local y sentenció, ante la mirada, quizás ya un poco vidriosa de los presentes pero no por eso menos atenta:
 
-         Se están cortando muchos árboles en nuestra selva. Las sierras mecánicas traen dinero, son hijas del progreso, pero también traen maldición. La selva se queda sin árboles por eso las lluvias ya no llegan como llegaban antes, cada año llueve menos. No hay respeto, los jóvenes solo piensan en hacer dinero y cortan árboles sin piedad, incluso han empezado a cortar los Kutheneh (árbol de algodón, Cotton tree), los árboles sagrados. No le estamos dando respeto a nuestros antepasados que nos dejaron esta tierra para que nosotros se la pasemos a nuestros hijos y ellos a los suyos. Los espíritus nos están castigando. Huna que quiere decir aquí termino de hablar.
            Esto fue lo que en resumen, mas o menos, dijo Pa Morlai. Habló en limba y yo entiendo la mitad de lo que se dice en este idioma, la otra me la invento. Pero la idea está clara. No hubo nada mas que discutir. Se estuviese de acuerdo o no un anciano había hablado.
             Después de otra larga pausa en silencio alguien volvió a comentar:
-         Que bien hemos jugado hoy, los de Kukuna no atinaban a la pelota, les podríamos haber marcado diez goles como si nada, pero no tuvimos suerte.
            Ya estábamos otra vez hablando de fútbol que, en el fondo, es lo que de verdad importa y mueve al mundo. Se hacía tarde, me levanté y me despedí:
 
-         Ming kong kutandeh mehmpeh Hasta mañana.
-         Awa me contestó un coro de voces.
            Camino de casa me paré en uno de los tenderetes del mercado, alumbrados por lámparas de kerosén fabricadas con las latas de tomate (aquí se recicla todo, nada se tira, todo sirve) a comprar pan. Mientras Yaya me envolvía los panes en un papel de periódico danés, me comentaba:
 -         Qué paliza les hemos dado.
       

 

MAKUKU

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Hoy he visitado Makuku, o debería decir mejor Makuku, Rogbala y Kakonki que son tres aldeas pequeñas y perdidas en medio de una selva profunda que se han unido para construir una escuela. No voy mucho por esa zona porque es difícil llegar hasta allí. En la estación de las lluvias imposible, ahora, en la estación seca, un poco mas fácil.  

             Hace tres años, los jefes, algunos ancianos y representantes de las mujeres y los jóvenes de las tres aldeas vinieron a Madina a verme. Llegaron con una cabra de regalo y me dijeron que necesitaban una escuela en la zona porque sus niños y niñas tenían que caminar once millas para llegar a la más cercana. Di las gracias por el regalo y prometí visitarles para conocer las aldeas y ver si se podría abrir una escuela allí. Había un problema, no había carretera para llegar a la zona. Les dije que la hicieran, que abrieran una trocha en la selva para que pudiera pasar el coche.  

             Siempre que tengo que visitar una aldea que no tiene carretera de acceso exijo que la hagan. Es cuestión de que la aldea se organice y con los machetes ensanche el camino que usan hasta llegar a la carretera más próxima. Esto es también una ayuda para la aldea, les permite estar más comunicados, tener acceso a un coche en caso de que alguien se ponga enfermo, por ejemplo. Esta vez tenían que llegar hasta Kakonki por donde pasa una carretera que une Kawla con Timbo. Eran solo cuatro millas. 

             Así pude llegar a la zona y visitar las aldeas. Muchos niños al ver el coche salieron corriendo, nunca había visto uno en su vida. Exploramos el terreno y decidimos que el lugar mejor para construir la escuela era un terreno plano entre Rogbala y Makuku.  

             Como siempre que iniciamos una escuela, el primer año la aldea tiene que construir un techado de cañas y hojas de palma y hacer los bancos y mesas de cañas. Luego buscamos un maestro y las aldeas tienen que encargarse de su manutención. Estas son las condiciones que damos a cualquier aldea que pide una escuela, para ver si de verdad la gente está dispuesta a apoyarla.  

             En Makuku había un problema añadido. Contaban algunos de los jóvenes que tres ONGs distintas habían llegado a la zona prometiendo que construirían una escuela. Habían pedido dinero para el papeleo ante el inspector del Ministerio de Educación. La gente había contribuido y además les había regalado cabras, gallinas, cocinado para ellos,  para expresar su gratitud y alegría. Tres veces, tres ONGs distintas y tres veces habían creído las promesas hechas y tres veces no habían vuelto a ver a nadie. Mucha gente no se fiaba de que esta vez fuera la verdadera. 

  

            Yo les dije que yo no era el que había venido prometiendo que iba a construir una escuela en la zona, eran ellos que habían venido a mi y si querían la escuela tenían que cumplir con las condiciones dadas. 

             Parece que se fiaron porque la escuela empezó a funcionar. Un maestro y seis curso, doscientos niños y niñas todos debajo del cobertizo de caña y hojas de palmera. 

             Después de un año volví a visitar Makuku. Dije a la gente que estaba contento con la forma como habían mantenido y apoyado la escuela y por tanto íbamos a construir un edificio para acoger a los niños y niñas. Todos contentos, empezaron a aplaudir, las mujeres rompieron a cantar y bailar, … gran fiesta. Cuando se calmaron un poco les di las nuevas condiciones. Tenían que aportar la arena, las piedras y la grava. Les dejé con la tarea de organizarse y conseguir todos estos materiales y cuando los tuvieran que vinieran a comunicármelo. 

             Hace algún tiempo, el maestro de Makuku vino a Madina con una carta en la que se me informaba que ya habían conseguido los materiales que les pedía, que fuera a verlos. Esta es la razón por la que he ido hasta allí. 

             Han desbrozado la carretera para que mi coche pueda pasar rozándose contra las ramas de la pared vegetal que forma la selva a los dos lados del camino. Observo que también han cambiado los troncos de palmera que pusieron, a modo de puente, sobre el río que separa Rogbala de Makuku que Alpha pasa sin inmutarse, sin reducir la velocidad mientras a mi se me encoge el corazón. 

             Llegamos a la escuela. En un exceso de celo de los maestros (ahora hay dos) los niños están en clase a pesar de ser sábado, quieren demostrarme que hacen su trabajo. Los dos salen a recibirme con sus varas en la mano. La vara es el símbolo del estatus del maestro, lo utilizan para pegar a los niños. He intentando quitar este hábito, pero está costando.  

 Llegan los jefes de las tres aldeas y los ancianos a saludar, les siguen jóvenes y hombres de las tres aldeas. Me invitan a sentarme. Vamos a empezar la reunión. Mientras llegan las mujeres, en grupos, cantando para darme la bienvenida. 

             Empezamos con los saludos de rigor, con las oraciones musulmana y cristiana y luego el jefe de Makuku me ofrece nueces de kola, el saludo tradicional para los forasteros, y por fin vamos al grano. Me enseñan la arena y las piedras que han conseguido. Les digo que es muy poco, que con eso no construimos nada. Contestan que el resto de la arena está almacenada junto al río. Les digo que la transporten. Dice que lo harán. Les doy dos semanas para completar el trabajo. 

             Hoy me ha acompañado Lion (su verdadero nombre es Ibrahim K. Turay, Lion es el apodo de cuando era combatiente con el RUF y con él se ha quedado). Trabaja para mi. Es el encargado de ir a Freetown a comprar los materiales de construcción y alquilar los camiones que los transportan. Ã??l también quiere hablar. Dice a la gente que la carretera es demasiado estrecha, que por ahí no pasa un camión, que tienen que ensancharla. 

             Les hemos dado mucho trabajo a los tres pueblos, pero dicen que están dispuestos a hacerlo. A veces discuto con algún miembro de mi comunidad que me echa en cara que exijo mucho a la gente. Ã??l dice que nosotros estamos aquí para ayudar y deberíamos ser mas comprensivos. Yo no discuto que estemos aquí para ayudar, pero mi experiencia es que el paternalismo no ayuda, mantiene a la gente en un estado infantil y no le proporciona los instrumentos para ser dueños de sus propio destino, para desarrollarse. 

             Por eso yo siempre exijo que haya un fuerte implicación de las gentes de las aldeas antes de iniciar un proyecto. La gente tiene que participar desde el momento de tomar las decisiones hasta el momento final del proyecto, así lo sienten suyo y se responsabilizan de él y aprenden que trabajando juntos pueden conseguir todo lo que quieran. El paternalismo no ayuda, el ponerte al mismo nivel de la gente y trabajar con ellos es lo que hace que se despierten las conciencias.  

             Terminada la reunión aparecen algunas mujeres con una bandeja llena de arroz y salsa. Nos sentamos a comer Alpha, Lion, los dos maestros y yo. Mientras las mujeres cantan para entretenernos. Después de comer nos sacan una garrafa de vino de palmera, mampa, para refrescarnos. Nos despedimos y nos dan regalos: fruta, huevos y por supuesto una cabra, que nunca falta en estas ocasiones. Quedo en volver en dos semanas y nos vamos seguidos por los niños que corren detrás del coche 

 


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