Hoy hemos celebrado el Día de la Independencia. Es fiesta nacional, pero aquí, en Madina, como si nada, era día de mercado y eso es más importante que cualquier celebración patria. El arroz diario de muchas familias depende del Lumah.
Ayer por la tarde se fueron Franco y sus acompañantes. Por la mañana, mientras nosotros estábamos en misa, ellos decidieron hacerse un café. Trajeron la cafetera al comedor y la plantaron sobre nuestro multicolor mantel chino que imita tejidos tradicionales africanos. A saber de que materiales estará hecho el mantel para ser tan barato a pesar de ser importado. Tan chino, tan barato que salió ardiendo al entrar en contacto con la cafetera hirviendo. Parece que hubo un conato de incendio que entre el sudafricano y el de Lesotho consiguieron controlar. Más tarde ellos se fueron a visitar alguno de los ríos de la zona, el Baneke, el Tonkpari y el Mange. Se pasaron todo el día sumergiéndose en los ríos, según me contaba más tarde Sorie, el chaval que les hizo de guía. Tengo la impresión que lo de estos no era un mero paseo festivo sino que estaban buscando indicios de diamantes u oro. Volvieron a media tarde, no comentaron mucho, comieron y se fueron de vuelta a Freetown.
Yo me fui a sufrir los deportes de la escuela primaria. Como el día anterior lo mejor fue la carrera de relevos de los niños y niñas de la guardería. Los chavales pusieron todo su empeño en la carrera, corriendo como auténticos profesiones. Tanto fue el celo que tenían que Umu, cuando tuvo que tomar el relevo, no solo cogió el testigo de su equipo sino que arrebato también el del corredor de otro equipo que intentaba pasarlo a uno de los suyos y echo a correr con un testigo en cada mano perseguida por los jueces, mientras las profesoras de la guardería consolaban a los del equipo amarillo que se habían quedado sin testigo. Al final no se supo muy bien que equipo ganó la carrera porque en los últimos segundos hubo una avalancha de madres corriendo a felicitar a sus hijos e hijas, alzándoles en brazos ante las protestas de los jueces. Al final, los jueces, ante las amenazas de las madres, decidieron dar cinco puntos a cada equipo. Más tarde hubo la carrera de madres llevando a la espalda a los niños de la guardería. Hubo momentos de auténtico pánico porque las madres olvidándose de que tenían a sus hijos a la espalda se daban codazos, empujones, algún que otro tirón de pelo,… Al final, los jueces, tuvieron que tomar la misma sabia decisión que en la carrera anterior y es que el amor de madre es igual de peligroso en todas partes del mundo.
Pero volviendo al Día de la Independencia, como decía no ha habido nada de ambiente festivo en Madina. Sé que en Freetown hoy es un día grande, con un gran desfile por el centro y fiestas en los barrios. Es el último veintisiete de abril que celebra como presidente de Sierra Leona Amed Tejan Kabba y por eso antes de dejar el cargo ha decidido condecorar a todo el mundo, entre ellos a nuestro obispo, George Biguzzi, al que ha concedido la Estrella del Rokel, la más alta condecoración que concede el gobierno sierraleonés. Yo creo que Biguzzi es uno de los pocos, de los muchos que estaban en la lista, que se lo merece. Por todo lo que ha hecho por este país, especialmente durante los duros años de la guerra.
Bruno había pedido a los trabajadores que están haciendo la casa nueva que viniesen a trabajar hoy. Están trabajando contrarreloj para terminar el techo lo antes posible. Todo el mundo coincide en que esta es la última luna de la estación seca y que con la próxima luna llena llegarán los primeros temporales. Bruno quiere tener el techo terminado antes de que cambie la luna.
Yo me había olvidado que hoy era fiesta y tenía convocado un seminario de los del programa de prevención de drogas y SIDA/HIV que nos subvenciona la dirección de drogas de la Junta de Extremadura. En realidad el seminario era con estudiantes pero este año el curso académico esta revuelto. Con eso de que hay elecciones no se sabe muy bien cuando va a acabar el curso así que en la escuela secundaria han decidieron tener exámenes que pueden ser los finales porque para la próxima semana el Ministerio de Educación ha convocado el examen de NPSE, el que se hace al final de la escuela primaria para entrar en la secundaria. Los del último curso de secundaria están en plenos exámenes de WASCE y se rumorea que también han adelantado el BECE, el examen para pasar de Junior secondary school a la Senior. Por eso decidimos que mientras se aclara el panorama podíamos utilizar este seminario para volver a reunir a los jefes de aldea y a las líderes de las mujeres para recalcarles unas cuantas ideas. El mejor día para este tipo de seminarios es el viernes que es cuando todo el mundo viene al mercado y así matan dos pájaros de un tiro. Tenía yo miedo que con eso de la fiesta no viniese nadie, pero no fue así, la gran mayoría de los convocados apareció, un poco tarde como siempre.
Yo hice acto de presencia al inicio del seminario y luego, tras dejar a los trabajadores sociales que llevasen a cabo su trabajo, me fui a dar una vuelta por el mercado. Poca variedad de productos. Compré cebollas, patatas, chiles picantes, cocos y un par de sandias. Había muchos plátanos rojos que son muy dulces, pero cuando fui a comprarlos ya se habían terminado. Luego volví a la misión y me senté a recibir gente viniendo de las aldeas. Muchos de los jefes, terminado el seminario, se acercaban a ver como iban sus proyectos o las peticiones que habían hecho para sus aldeas. El día no ha estado mal he recolectado siete gallinas, cinco piñas e infinidad de mangos de guinea, además de una caja con forma de iglesia a la que se le levanta el techo y sirve para recoger limosnas y un par de bancos y mesa para pick-nick (que se meten, en el coche y cuando te apetece pararte a comer los sacas y no tienes que sentarte en el suelo, me comentaba el grupo que lo ha traído.
Sobre las doce, vino Natalio a pedirme que cocinase algo de pasta para comer porque como era fiesta le había dado el día libre a Samuel, el cocinero. La suerte de Samuel que debe ser el único de todo Madina que ha tenido vacaciones. Natalio estaba pagando a los maestros, como todos los últimos viernes de cada mes. Cociné algo deprisa y luego comimos. Con eso de que era fiesta sacamos unas cervezas y al postre Bruno apareció con una de sus mágicas botellas de grapa. Prolongamos la sobremesa charlando y contando historias y al final decidimos celebrar la fiesta y cerrar la oficina por la tarde. Así que pude prolongar la siesta y dormir un poco más de lo habitual, claro que también la cervecita y el chupito de grapa ayudaron a ello.
Tras la siesta decidí tratar la tarde como si fuera de domingo y verme una película en el ordenador. Me encontraba con el ánimo un poco ingenuo así que decidí ver un cuento de hadas. Nada mejor para ello que Pretty Woman, que aunque solo sea por ver a Julia Roberts vale la pena.
Luego paseo por el campo de fútbol y vuelta a casa. Por la noche, tras la cena, me senté fuera a disfrutar de la brisa y charlar con algunos chavales que de los que habían venido a ver la tele al salón parroquial. De repente llegó un hombre y me dijo que Richard, el enfermero del centro de salud, me mandaba unos papeles. Los abrí y vi que era una carta dirigida al hospital de Kambia, no entendía. Pregunté al hombre que qué significaba aquello, que si no se había equivocado. Entonces apareció otro hombre más joven con una niña de unos cuatro o cinco años en brazos. Me quedé helado, estaba toda quemada, no quedaba ni un solo trozo de piel en el cuerpo de la niña. Entendí enseguida que nos pedían que llevásemos de urgencia a la niña al hospital de Kambia.
Trasladar enfermos graves al hospital es algo común para nosotros. No hay transporte en Madina y los únicos coches de todo el pueblo son los nuestros. Bueno también está el de Pastor Bai, el que tiene el orfanato, pero no esta dispuesto a hacer un favor a nadie. Richard no se lo piensa dos veces cada vez que hay una urgencia la manda directamente a la misión.
Mandé a llamar a Alpha que vino enseguida. Puso combustible en el coche y cuando llamé a la familia para que se montara me di cuenta que eran dos niñas, y no una. En la oscuridad de la noche era difícil distinguir bien. La otra niña estaba en las mismas condiciones. Subieron al coche, algunos chavales se ofrecieron a acompañar a Alpha para que no volviera solo de noche. Yo me quedé charlando con algunos de los jóvenes que se habían turnado para transportar a las niñas desde su aldea hasta Madina. Venían de Kaskonde, una aldea cerca de Gbolom, en el chiefdom de Bramaia. Contaban que habían puesto fuego a la zona de selva que van a cultivar este año. Las niñas estaban en la selva buscando mangos, se descuidaron y se encontraron envueltas en el fuego. Alguno de los que vigilaba el fuego oyó los gritos de las niñas y pudo sacarlas. La aldea se organizó. Llevaron las niñas hasta el centro de salud de Kukuna pero lo encontraron cerrado, el enfermero había ido a visitar su aldea. Decidieron venir hasta Madina y aquí Richard les dijo que él no podía hacer nada, que lo único era referirlas a Kambia.
Cuando a las nueve y media se cerró el salón parroquial y la gente se fue me quedé sentado en la puerta mirando el cielo cubierto de estrellas, reflexionando un poco sobre el Día de la Independencia. Un día nada especial que termina con una tragedia. Es como si fuera una alegoría de Sierra Leona. La tranquilidad, el no pasar nada y la tragedia que acompaña a este país. Justo hoy leía, en la última revista de Newsweek que me ha llegado (16-23 Abril 2007), un artículo sobre el cambio climático (This way Forward, by William Underhill) en el que se dice que según un estudio de la Universidad de Columbia en Nueva York, los dos países mas vulnerables al cambio climático son Sierra Leona y Bangladesh debido a su pobreza y a su localización. Por una vez Sierra Leona es primera en algo.
Y a pesar de todo vale la pena seguir intentándolo. Este no querer tirar la toalla no sé si deberá a que Sierra Leona y yo nacimos el mismo año y eso debe de marcar.
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