Esta mañana ha sido tranquila, estamos sin cemento y por tanto los constructores no han venido. No había mucha gente a la hora de la oficina, solo algunos chavales haciendo tiempo hasta la hora de los exámenes, sentados en los escalones del salón parroquial, charlando y contando historias de cómo piensan pasar las vacaciones. Todos tienen el sueño de ir a Freetown, la gran ciudad a visitar a algún pariente y ver la gran vida de la ciudad. La realidad es que la mayoría se pasará las vacaciones esclavizado en la granja, cortando hierba, sembrando arroz con el agua hasta mitad de la pierna, espantando pájaros,…. pero está bien que sueñen y formulen deseos a ver si alguna vez se cumplen.
A eso de las nueve salí de casa con Alpha, fuimos a Massagalie. La carretera está muy mal, mucho barro y mucha zanja por donde corre el agua, dentro de poco no se podrá pasar por ella, como todos los años. En Massagalie recogimos a Burreh, el constructor de la escuela de Kathantineh y hacia allí nos fuimos. Burreh había venido ayer a decirme que la gente de Kathantineh había encontrado las maderas que faltan para terminar la escuela, es decir para las ventanas y las puertas. bamos a Kathantineh a ver las maderas. Cuando llegamos a la aldea, Burreh me dice que tenemos que hablar con Mr. Kargbo, el presidente de la asociación de padres, que también es maestro en la escuela. Lo encontramos fuera de la escuela con un grupo de niños. Un poco sospechoso. Posiblemente llevaba a los niños a trabajar en sus campos, práctica muy común entre los maestros aunque nosotros la tengamos prohibida. Mr. Kargbo se quedó un poco cortado, sin saber que hacer, dijo algo en limba a los chavales y estos se volvieron para la escuela, lo cual le hizo aún más sospechoso.
Pero no estaba yo para ponerme a investigar cuales eran las verdaderas intenciones de Mr. Kargbo así que, pasando por alto todas las sospechas, le saludamos y nos pusimos a hablar de las maderas para terminar la escuela. Mr. Kargbo se lanzó con un gran discurso sobre lo difícil que había sido encontrar maderas porque en la zona de Kathantineh no hay árboles que den buena madera y como él, como presidente de la asociación de padres y maestro de la escuela, y sin mas interés que el de que se termine la escuela y los niños puedan salir de las chozas de caña y hojas de palmera y tener un edificio digno, había recorrido todas las aldeas del alrededor hasta que encontró las maderas que buscábamos en Malikia y concluyó:
- Imagínate Padre, con lo lejos que está Malikia y tuve que ir yo solo hasta allí en busca de las maderas.
- Pero si me habíais dicho que las maderas son de Laia-Bure interrumpió Burreh, el constructor.
- En ese caso tenemos que interrogar a Mr. Samura que es el que las encontró.
- Pero ¿no estabas diciendo que todo el trabajo lo hiciste tú? dije yo con tono de sorpresa.
- Bueno,…. yo,… digamos, que fui el que organicé todo,… pero mandé a otras personas a buscar las maderas. Es que esta gente de aquí si no tienen a alguien que les dirija y les diga lo que hacer no se mueven.
No insistí más y decidí que fuéramos a ver a Mr. Samura, que también es maestro en la escuela y estaba sentado fuera de la clase mientras los alumnos copiaban unas notas de la pizarra. Pregunté a Mr. Samura sobre las maderas y me dijo:
- Si, he visto algunas maderas que pueden servirnos cerca de Laia-Bure.
- Y ¿has preguntado a cuanto las venden? respondí yo.
- No, solo las vi pasando y pensé que podrían servirnos y por eso se lo comenté a Mr. Kargbo que había comentado que tú buscabas maderas para terminar la escuela.
Me volví hacía Bureh y Mr. Kargbo a ver si tenían algo que decir. Estuvimos un rato en silencio y visto que ahí todos se miraban y ninguno decía nada, le pregunté a Bureh:
- Si sabías que las maderas no estaban aquí ¿por qué viniste a decirme que estaban?
- Porque Mr. Kargbo me había dicho que estaban.
- ¿Y por qué tú, Mr. Kargbo, dijiste que las maderas estaban si no estaban? dije yo.
- Porque Mr. Samura me dijo que las había visto.
- Pero ¿te dijo, Mr. Samura, que las había visto en Kathantineh? dije yo empezando a subir el tono de voz.
- No, me dijo que había ido a visitar a un amigo a Malikia y que había visto unas maderas que podrían ser buenas para terminar la escuela.
Así hubiéramos podido seguir toda la mañana, dando vueltas y sin llegar a ningún sitio. Por eso decidí cortar por lo sano y pedir a Mr. Kargbo y a Mr. Samura que por favor fueran hasta Laia-Bure cuando tenga algo de tiempo y negocien el precio de las maderas y luego pasen por Madina y me lo digan a ver si nos conviene.
Regresamos a Madina pasando de nuevo por Massagalie para dejar a Bureh. Escuchábamos la radio, Radio Capital como de costumbre, que al dar las noticias nacionales hizo un anunció del Ministerio de Sanidad alertando de una epidemia de cólera en todo el país y dando las medidas necesarias para evitarla. Esto no es nada nuevo, sucede todos los años. Por la falta de letrinas todo el mundo hace sus necesidades en la selva y luego las primeras lluvias arrastran toda la mierda y demás porquería que se acumula durante la estación seca hasta los ríos. Después la gente va a bañarse y a buscar el agua para cocinar y beber en esos mismos ríos con lo que ya tienes montada la epidemia. Todos los años hay bastantes muertos pero normalmente no salen a la luz. La epidemia debe ser un poco mas fuerte que otros años para que el Ministerio de Sanidad se haya preocupado, o puede ser que UNICEF o alguna ONG haya dado la voz de alarma y al Ministerio no le haya quedado otra alternativa que intervenir.
De todas formas no es para tomárselo a la ligera y estamos tomando precauciones con la comida. En Madina ha entrado una fiebre por el agua de fuentes fiables, hasta ha aparecido un inspector que se supone que está encargado de controlar la salubridad del agua. Es Mr. Mahoy. Todos estos años saludándole y siempre preguntándome de qué viviría porque no se le ve dar un palo al agua todo el día y resulta que es funcionario del Ministerio de Sanidad. Debería haber sospechado algo porque Mr. Mahoy vive en la pequeña casa que hay justo debajo del tanque del agua de Madina, entre las cuatro columnas que los sostienen.
Creo que ya os he dicho alguna vez que antes de la guerra Madina tenía agua y luz. El Vice-presidente Kamara-Taylor que fundó Madina, la dotó de estos servicios básicos. Al inicio de la guerra todo terminó, cuando los rebeldes tomaron las piezas que les servía de los generadores de luz que hacían funcionar el suministro de agua y de luz.
Ahora, Hawa, la consejera del Distrito que representa a Madina, ha conseguido un proyecto financiado por el Banco Mundial para volver a suministrar agua a las treinta fuentes que hay en Madina. Me comentaba Hawa el otro día que las treinta fuentes no son bastantes para Madina, porque la ciudad ha crecido mucho, pero que al menos es algo y se podrá suministrar agua clorada para beber.
Madina estos días parece Madrid, toda en obras, con agujeros por todas partes, buscando las llaves de paso y revisando las tuberías a ver en que estado están. Muchas de las tuberías han sido robadas, ahora me entero que las dos porterías de hierro del campo de fútbol que hicimos hace dos años, están hechas con tuberías.
Hawa también vino a ver si queríamos hacer una fuente privada dentro del recinto de la casa o en el de la escuela o en la guardería. Dice que hay la posibilidad de hacerlo siempre y cuando la persona pague los materiales necesarios y el trabajo desde la fuente pública a su casa. Después de pensarlo le dije que no, que preferíamos seguir confiando en nuestros pozos. Ya sé como van estas cosas, darán agua un par de días a la semana y luego te hacen pagar como si la hubieras usado veinticuatro horas al día todo el mes. Así que para evitar problemas hemos rechazado la oferta. Creo que esto le ha jodido un poco a Hawa porque ella quiere poner una fuente privada en su casa y la casualidad es que su casa es la siguiente a la nuestra con lo que si nosotros hubiéramos aceptado la obra le hubiera salido casi regalada.
Mr. Mahoy ha venido hoy a visitar diciendo que tiene que comprobar la salubridad del pozo de la misión, el de la guardería y el de la escuela primaria. Le digo que todos los años los cloramos, que nunca hemos tenido ningún problema y que si en todos estos años que llevo en Madina nunca se ha preocupado del estado de nuestros pozos porqué ahora, de repente, tanto fervor:
- Porque es mi trabajo, Padre me contesta.
- Y los otros años ¿no era también tu trabajo?
- Si, y siempre me proponía revisar el estado de los pozos, pero luego me decía que como las fuentes no funcionaban que para qué iba a hacerlo. Ya sabes que así es como funciona el sistema en este país.
- Si ya sé, aw fo du que se le va a hacer-. Bueno gracias por el interés, ya lo tendré en cuenta si necesito sus servicios, me alegra que esté haciendo su trabajo, necesitamos mas personas como usted en este país para que todo vuelva a funcionar le adulé yo para quitármelo de encima sin tener que soltarle ni un león.
- Si es verdad Padre, y que conste que yo lo hago porque amo a mi país y creo en desarrollo, pero somos pocos los que realmente arrimamos el hombro, por eso las cosas van como van.
Las cosas van como van, aunque hoy el Presidente Kabba en su discurso, de más de tres horas, de despedida ante el Parlamento ha dicho que Sierra Leona va bien. Lo comentábamos sentados en John Papa tomando una cervecita del tiempo que todo hay que decirlo, que como ahora refresca, por eso de las lluvias, las cervezas están un poco mas fresquitas, como el tiempo. Bueno pues comentábamos el discurso del Presidente Kabba unos cuantos habituales del chiringuito: Mambie Bangura, Kabbakeh, Bami, Kelly y todos reían diciendo que cómo se pueden decir tantas mentiras juntas. El presidente hablaba de educación y de cuantas escuelas se han construido en el país y de cuantos niños escolarizados ahora, pero el gobierno no ha hecho ningún esfuerzo para ello. Hablaba de las campañas de vacunación y del reparto gratuito de mosquiteras contra la malaria y comentaban estos que eso lo había hecho todo UNICEF y así estuvimos un rato hasta que empezó la brisa que precede a la lluvia y salimos todos corriendo para casa.
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