Esta mañana temprano, a eso de las seis, Alpha ha salido para el hospital de Lunsar. Ayer me llamó Bruno desde Freetown donde ha ido a hacer algunas compras. Decía que le habían llamado del hospital para decirle que Momoh, el niño que él y Peli llevaron allí en agosto con un linfoma de Burckick no ha reaccionado a la quimioterapia y esta muy grave. La madre quiere llevarlo a morir a su aldea y pedían que fuéramos a recogerlo porque está muy débil y no soportaría el viaje en transporte público.
Alpha ha hecho un tiempo record, a las tres de la tarde ya estaba de vuelta en Madina. Llegó a la misión justo cuando yo estaba a punto de comenzar una reunión con el grupo de jóvenes de la parroquia. La madre venía sentada en el asiento trasero, con el niño en su regazo, le tenía la cabeza cubierta con una toalla y le abanicaba el cuerpo desnudo para quitarle el calor. Parecía la imagen de la Pietá. Y con lágrimas en los ojos me pidió que por favor Alpha les llevarles hasta su aldea, Kamabala, a hora y media de Madina a través de la selva.
Miré a Alpha y vi su cara de cansancio después de nueve horas conduciendo. Le pedí que los llevase hasta Kamabala. Alpha no dijo nada, comprendió y arrancó el coche.
Después de la reunión de jóvenes vino O. C. Conteh, el jefe de policía de Madina a despedirse porque le ha llegado el traslado, se va a Kambia. Me cogió de sorpresa, no esperaba que se fuera tan pronto de aquí. Le pregunté si pasaba algo. Ã??l miró alrededor, y luego pidió permiso, se levantó, cerró la puerta de la oficina y con voz un poco misteriosa dijo:
- He sido yo quien ha pedido el traslado por razones personales.
- ¿Pasa algo O. C.?
- Temo por mi vida.
- ¿Te han amenazado?
- No directamente pero me han llegado rumores de que me quieren disparar con un fusil de bruja.
- ¿Pero por qué?
- Porque ya sabes que los consejeros, Dauda y Hawa, desde que han ganado las elecciones, quieren deshacerse de todos los que son miembros del SLPP y quieren utilizar a la policía para ello. Todos los días vienen con denuncias contra personas que consiguieron contratos de obras bajo el SLPP o gente que hacía campaña para ese partido. Yo creo que esto no es justo y no estoy entrando en el juego. Además esas son las instrucciones que tenemos de Freetown, porque ya se preveía algo de eso.
- Es una pena que te vayas O. C.
- A mí también me da pena porque me encontraba a gusto aquí, pero tengo familia, mi mujer acaba de dar a luz y tengo que pensar en el futuro de mis hijos. No quiero que me pase como a mi predecesor que duró aquí solo tres meses antes de morir.
- No me digas que a O. C. Kamara también le dispararon con un fusil de bruja.
- ¿No lo sabías? Todo el mundo lo sabe. Esta gente tiene el corazón muy duro, son muy rencorosos, por eso me voy.
- O. C. Te voy a echar de menos pero entiendo tus razones.
O. C Conteh salió de la oficina pocos minutos antes de que se desatase el diluvio universal y todos los chavales que se habían quedado hablando fuera del salón parroquial salieran corriendo.
Todos dicen que estamos en la última luna de lluvias, que la próxima luna nueva debería marcar el final de la estación de lluvias, pero que como el tiempo está tan cambiado nunca se sabe.
Por cierto a los que buscáis documentación sobre las mujeres panteras, creo que la única disponible es la película de Natashia Kinsky (no sé si se escribe así), que explica muy bien este mito.
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