MUDANZA (07.10.07)

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He trasladado a Mr. M. Cole. Es un maestro que estaba encargado de la escuela de Yankambor y ahora lo he mandado a la de Sella-Kafta. El director de esta escuela es Mr. F. Bangura. Todo el mundo calcula que Mr. F. Bangura debe rondar los cien años y que debió nacer maestro porque ha enseñado a la mayoría de los maestros y profesores de Tonko Limba. Yo no me atrevo a negar esta afirmación porque lo cierto es que es muy mayor y está medio sordo y medio ciego. Llevamos dos años intentando que el Ministerio de Educación le dé la jubilación pero como aquí la burocracia tiene su propio ritmo no sabemos si la conseguiremos antes de que muera y encima nos ha pillado este cambio de gobierno. 

  

            Mr. F. Bangura lleva meses enfermos y ha venido a Madina a que le curen. Por eso he trasladado a Mr. Cole a Sella-Kafta para que se haga cargo de la escuela como vice director. No es que Mr. Cole sea mucho más joven que Mr. F. Bangura, pero está más ágil y mejor conservado. La otra razón por la que he trasladado a Mr. Cole es porque ya estoy harto de las quejas de los padres de los alumnos de Yankambor: que si Mr. Cole se ha llevado a los niños a trabajar a su granja, que si Mr. Cole vende el bulgur que el WFP distribuye a las escuelas para la comida de los alumnos, que si esto, que si lo otro,…. La última gota fue una visita del jefe de Yankambor con el presidente de la asociación de padres el mismo día que abrían las escuelas a contarme que en junio pasado, a final de curso, Mr. Cole hizo pagar a cada niño quinientos leones para comprar la cartilla de notas. Esto es práctica normal y aunque no es muy ortodoxo cierro un ojo porque es una de las formas en que los maestros pueden conseguir un poco de dinero extra y la cantidad pedida no es gran cosa. Pero lo malo fue que Mr. Cole no dio las cartillas de notas, sólo llamó a los alumnos con sus padres y les leyó las notas en alto. 

  

            El jefe y el presidente pedían el traslado inmediato de Mr. Cole. Les dije que tenían que darme un poco de tiempo para ver qué podía hacer. Entre otras cosas porque conociendo a Mr. Cole le pedí a Mr. A. M. Conteh que le pidiera el inventario de todo el material escolar de Yankambor. Si no hubiéramos hecho así seguramente lo hubiera vendido dejando la escuela vacía. Pero los padres de Yankambor se impacientaron y decidieron hacer una especie de huelga, trasladaron a la mayoría de los niños a la escuela de Madina. 

  

Cuando Mr. Cole entregó la lista del material le comunique el traslado y le pedí que hiciera el traspaso del material a Alusine Kamara con Mr. Conteh como testigo. Hoy, después de la misa de Madina, Alpha le ha ayudado con el coche a hacer la mudanza. 

  

            Por la tarde vino una delegación de los jugadores de fútbol de los distintos equipos de Madina a quejarse formalmente del traslado de Mr. Cole. Ã??l me echaba una mano con el fútbol, sobre todo supervisando al Real Madrid. Era puntual en el campo, sabía dar buenos consejos, su hijo y su nieto son de los mejores jugadores porque los entrenó él desde bien pequeños,… Pero más que de esto los chavales se quejaban, con razón, de que Mr. Cole les ayudaba mucho. 

  

            Mr. Cole, además de maestro resabido, es también medisinman, curandero especializado en temas deportivos. Cuando los chicos tenían un esguince, por ejemplo, acudían a él. Si era en la pierna, les hacía meterla en el mortero de moler el arroz y con el palo golpeaba el mortero hasta que el hueso volvía a su sitio, luego ponía cataplasmas que él mismo fabricaba a base de hierbas y hojas. Siempre tenía preparados brebajes y pócimas para cualquier dolor o malestar de los chavales. Sólo le falta una barba larga blanca para ser idéntico a Panoramix. 

  

            Pero Mr. Cole también sabía kors, hacer conjuros y hechizos que hacían que los equipos de Madina fueran invencibles. Y eso a pesar de ser uno de los católicos más fuertes de nuestra comunidad, de misa diaria que no de comunión por no estar casado en la iglesia.   

  

            Ahora, sin la protección de Mr. Cole los chavales se ven un poco vulnerables.  

  

            Antes de sacar el coche para hacer la mudanza, Alpha vino a desfogarse un rato conmigo, venía lleno de rabia. Le acababa de llamar su madre al móvil diciéndole que tenía que pagar una deuda de trescientos mil leones, cien dólares, que había contraído comprando comida especial para el ayuno del ramadán, porque ayunar es carísimo por las comidas especiales que se comen antes del amanecer y al anochecer y ropa que ha comprado para la celebración del fin del ayuno el próximo sábado. La madre le pedía a Alpha que le mandase el dinero para poder saldar el débito porque sino la metían en la cárcel. 

  

            Alpha me decía que estaba harto de los chantajes de su madre. Estuvo muchos años sin saber nada de ella hasta que la encontró hace no mucho. Ahora la madre sólo le llama para pedir dinero. Al inicio del ramadán Alpha fue a verla y le llevó un saco de arroz, ochenta mil leones, para ayudarla a ayunar. Ha pagado el colegio de uno de sus hermanos que está en la escuela secundaria, le ha comprado el uniforme, los libros, … Decía Alpha: 

-         No consigo ahorrar, cada vez que tengo un poco de dinero parece que lo huele y me llama. 

-         ¿Qué vas a hacer? le dije yo- Tendrás que decirle que no puedes ayudarla cada vez que tenga un problema. 

-         Y que quieres que haga, ¿qué deje que la metan en la cárcel y me maldiga porque no he cumplido con  mis deberes de hijo? Quiero que me dejes el día libre mañana para poder ir hasta la aldea y llevarle el dinero, he pedido dinero prestado a la mujer de Dauda, el consejero, y le pagaré poco a poco en varios meses. 

  

Tendrá que ser así, en varios meses, porque Alpha tiene un sueldo de ciento ochenta mil leones, más que un maestro (pero es que nosotros aplicamos la ley que el propio gobierno no aplica a sus funcionarios) y tiene una deuda con nosotros bastante alta. Al final habrá que perdonársela. 

  

Concluye Alpha: 

-         Bra, así es la familia en Sierra Leona, cuando la necesitas no te conocen pero cuando ellos te necesitan a ti tienes que acudir rápidamente en su ayuda, sino atente a las consecuencias. 

 


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