VISITA (17.11.07)

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El domingo pasado llovió, y mucho, por la madrugada, así que la carretera a Makeni estaba toda inundada. Alpha y yo, acompañados de Lion, Mr Bangura y Saidu, el de los clavos, salimos a eso de las nueve de casa. Bruno se quedaba viendo los trabajos y saldría más tarde, sobre las once.

 

            En Rogbere Junction dejamos a los pasajeros que iban a Freetown y nosotros seguimos viaje a Makeni. Allí hemos tenido el programa habitual, a saber: retiro, esta vez predicado por el Padre General, tiempo de reflexión, adoración y cena. Luego yo fui al Seminario menor a saludar a los tres seminaristas de  nuestra parroquia que tenemos allí y a hablar con su director, Padre Richard, para ver si puede venir el veintiuno de diciembre a Madina para celebrar un Servicio Penitencial que nos ayude a prepararnos para la Navidad. Luego pasé por la Cantina del Fatima Institute para saludar a algunos de los curas de Makeni y tomar una cerveza con ellos.
 

            La mañana del martes empezó oficialmente con el rezo de laúdes y después del desayuno. Luego fui al Centro Pastoral a entregar la colecta del DOMUND pero todavía no había llegado nadie, así que hice el lleno del diesel, compré algo de verdura que venden junto a la gasolinera: zanahorias, judías verdes y repollos. Llegué un poco tarde al inicio de la primera sesión de la mañana.
 

A las diez había un descanso y aproveché para volver al Centro Pastoral donde ahora si pude entregar el dinero y comprar hostias y catecismos. Volví para la segunda sesión de la reunión y tras ella fuimos a celebrar la Eucaristía.
 

            Finalmente comimos y yo salí para Madina. Bruno se quedó intentando mandar emails, espero que los que le di con los últimos blogs hayan llegado. En Lunsar me paré a recoger a dos personas que tenían que venir a Madina a poner las baldosas de la farmacia que estamos terminando para que Bruno pueda empezar su proyecto de clínica móvil. Alpha corrió todo lo que pudo y llegamos a Madina a las cinco y media.
 

            Por el camino Alpha me presionó para que llamase a mi hermana Ana para pedirle permiso para darle su nombre a la niña, porque quería hacer el certificado de nacimiento y quería estar seguro que podía ponerle ese nombre. Así que llamé a Ana y esta consintió en que la niña llevase su nombre. Alpha se puso muy contento y me dijo que ya solo quedaba la ceremonia de dar el nombre y que quería hacerla el domingo día veinticinco.
 

            Al llegar a casa tuve el tiempo para cerciorarme de que  Medo había limpiado y preparado las dos habitaciones de huéspedes como le había dicho. Estaban perfectas. Luego le di a Mr Samura, nuestro cocinero, los ingredientes para que preparase la cena: pizza.
 

            A las siete y cuarto llegó Bruno con el Padre General, Rino Benzoni, y su consejero, Padre Carlo Girola.
 

            Los dos visitantes han estado en Madina hasta el viernes después del desayuno que Bruno les llevó a Kambia para que puedan visitar esa comunidad.
 

            Han sido dos días de mucha sonrisa, mucho rezar y sobre todo mucho hablar. El diálogo personal con los dos que tuve que hacer duró más de cuatro horas. Ya no sabía que decir. Pero tuve la sensación de que Rino, como buen General, tiene montado un buen sistema de información porque lo sabe todo: desde la existencia de DYES  y lo bien que está su página, a los proyectos que se llevan adelante en Madina,…. increíble. Escudriñaron todo, hicieron sacar cuentas y facturas. Dieron ideas sobre la casa nueva, sobre la pastoral, sobre la vida comunitaria, sobre la oración, sobre la gente que viene a misa,…
 

            El jueves por la tarde conseguí sacarles de casa e ir con ellos al campo de fútbol. Había partido internacional: los juveniles del Real Madrid de Madina contra los del Real Madrid de Kukuna. No estuvieron mucho tiempo. Pronto se cansaron y Bruno se los llevó a casa. Yo me quedé hasta el final para saludar a los de Kukuna y ver que el coche que habíamos alquilado para transportarlos no nos la jugaba como otras veces.
 

            Tras la cena del jueves, el Padre General y el Padre Consejero nos dieron un resumen de sus impresiones. Nos dijeron a Bruno y a mí que tenemos que rezar más veces juntos, que una sólo oración en común al día no es suficiente, que tenemos que cuidarnos mejor y no llevar una vida tan espartana, que hay que comer algo más que arroz y plassas, pero que por lo general estaban contentos de lo que habían visto en Madina y del ambiente que se respiraba.
 

            Al Padre Carlo Girola yo no lo había visto en toda mi vida, al Padre General tres veces, cuando estuvo de visita en Sierra Leona hace seis años, cuando estuve en el curso de reciclaje en el 2002 en Italia y ahora. En el fondo son desconocidos que se entrometen en tu vida. Pero visto desde el punto de vista de la familia javeriana creo que la visita ha sido muy cordial y positiva. Nos han ayudado a reflexionar juntos a Bruno y a mí y eso siempre ayuda.
 

            Cuando el viernes por la mañana los despedí en la puerta de la misión me di cuenta que me dolía la comisura de los labios de tanto sonreír y me relajé un poco. Luego fui a Wonkifore a llevar a Pa Konko para que comenzase a pintar la escuela y de vuelta a Madina fui al lumah a comprar.
 

            Cuando llegué a casa me tumbé en la cama porque me encontraba muy cansado. Allí me encontró Bruno cuando a la una y media de la tarde regresó de Kambia. Creo que una vez pasada la tensión de la visita el cuerpo se había relajado y por eso me sentía cansado. Fueron dos días de estar pendiente de cada palabra, de la misa, lo que predicaba, la oficina, el trabajo ordinario,…
 

            Ahora volveremos a vernos las caras el día dos de diciembre cuando volvamos a Makeni para el Capítulo Regional. 
 

            En cuanto al país todo sigue adelante. El jueves fue la Inaguration, la toma de posesión, del nuevo gobierno y se concedió fiesta a todo el país. En Freetown se celebró una gran fiesta en el Estadio Nacional. Aquí en Madina sólo se notó porque no hubo colegio. Tonko Limba ha sido agraciado con dos Ministros originarios de estas partes, el de Agricultura, Sam Sesay y el de Administraciones locales, Dauda Kamara. Todo el mundo espera a que estos dos den la vuelta al Tonko Limba.

DÍA RARO (11.11.07)

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Hoy domingo el día ha amanecido algo raro. Cuando sobre las cuatro y media de la mañana me senté en la mesa que tengo en el pasillo enfrente de mi habitación noté que el cielo estaba muy oscuro, no clareaba como otros días. Pero no le di a la cosa mayor importancia. Me puse manos a la obra y empecé mis rezos.

 

            Luego leí las lecturas de la misa del domingo y empecé a preparar mi homilía. La verdad que el evangelio de hoy no me daba mucho juego, iba sobre la resurrección. Me leí el New Jerome Biblical Commentary de Brown y compañeros y los comentarios de la Christian Community Bible buscando inspiración, pero, como decía Serrat, hoy las musas han pasado de mí y no se me ocurre nada. Así que, como suele suceder en ocasiones similares, dejé la homilía a la inspiración del Espíritu Santo, que siempre funciona.
 

            Al final, dije lo típico sobre la resurrección y que hay que ser buenos para ir al cielo. Nada original, pero siempre vende bien.
 

            A las seis y  media me fui a desayunar. Normalmente lo hago más tarde pero la sequía intelectual me hizo abandonar mi mesa. Terminé mi taza de Tircao a falta de Cola-Cao y salí a decirle a Pa Seedy, nuestro vigilante nocturno, que ya se podía ir a casa.
 

            Saludé a Alimamy Conteh, el refugiado guineano que trabaja en la misión. Hace un poco de todo. Y como buen católico se ofrece voluntario a limpiar los alrededores de la iglesia todas las mañanas antes de la misa. Lleva aquí casi un año y empieza a dominar el krio. Huyó de Guinea Conakry cuando su padre, militar, participó en un intento de golpe de estado contra el presidente Lansana Conteh y fue hecho prisionero y ajusticiado.
 

            Volví a entrar en casa y me sorprendió el silencio que reinaba. Normalmente, los domingos, sobre las seis y media, Medo y Bakarr ya están organizando la limpieza de la iglesia con el grupo que se haya ofrecido voluntario para ello. Esta semana se había ofrecido un club de chavales llamado Pentagon Base.
 

            Tampoco hice mucho caso al silencio que reinaba esta mañana en la misión. Me volví a mi mesa y me terminé las dos páginas de un cuento corto llamado La leyenda de Ibn Marwan que ha escrito una paisana mía de Castuera, Cándida Morillo. El cuento narra la fundación de Badajoz. Es interesante y lo que más me ha gustado es lo bien que usa Cándida el castúo, hace que el cuento resulte muy divertido. Luego como me sobraba tiempo empecé a leer Viajes con Heródoto, de Kapuscinski. Lo tenía en la lista de espera, en el montón de libros por leer. Siempre se quedaba abajo porque los nuevos que me van llegando los pongo encima y de ahí cojo cuando termino el anterior. Pero esta mañana, por eso de que el ambiente estaba un poco raro, decidí darle la vuelta a la pila y apareció este libro el primero.

 

            Normalmente, los domingos salgo de casa a eso de las siete o, como muy tarde, a las ocho, dependiendo de donde vaya a celebrar la primera misa. Pero hoy no he ido a ninguna parte. He celebrado sólo en Madina. La razón de quedarme hoy en casa ha sido que Alpha no está. Llevaba tiempo diciéndome que hace mucho que no vamos a Freetown, porque para él la vez que fuimos a despedir a Raquel no cuenta.  Me decía que quería ir un par de días a saludar a algunos amigos y cambiar de aires.
 

            Me venía bien que Alpha fuera a Freetown porque tenía que mandar algunas facturas a Ã??scar para que las lleve a España ya que vuela mañana lunes. Era una oportunidad que no podía desaprovechar. Así que el viernes por la mañana Alpha se fue para Freetown, con un sobre enorme para Ã??scar. Quedamos en que volvía hoy domingo por la tarde porque mañana tenemos que ir a Makeni al retiro con el Padre General.
 

            A las ocho la casa continuaba sumida en el más profundo silencio. Bruno seguía durmiendo, ya que los domingos aprovecha para dormir un poco más. Ya me gustaría a mí también poder dormir más, pero me es imposible, por más que lo intento. Salí a la puerta a ver si pasaba algo. Todo estaba tranquilo. Empecé a mosquearme por la ausencia de Medo y Bakarr. Era extraño que no estuvieran en la misión.
 

            Normalmente, a las ocho de la mañana, los dos empiezan a pensar que ropa se van a poner para la misa del domingo, limpian zapatos, planchan ropa, se untan el pelo de cremas,… Hoy nada de eso.
 

            Volví a entrar en la casa y fui al ordenador. Mañana Lion tiene que ir a Freetown a comprar cemento y barras de hierro. Quería preparar la lista de lo que tiene que comprar.
 

            Estaba yo en el ordenador, haciendo cálculos de los dineros que quedan en la cuenta y de lo que se puede comprar con ellos, cuando entró Medo en la habitación y me dijo sin saludarme:
 

-         Aminatta acaba de dar a luz, es un niño. He llamado a Alpha a Freetown y me ha dicho que le lleve a la madre las cosas que tiene guardadas aquí en la misión.
 

Medo salió corriendo con las cosas y me dejó ahí, con los dedos pegados al teclado del ordenador y sin saber que decir. Lo primero que vino a la mente fue decir:

 

-         áVaya! Parece que se ha roto la racha de sólo niñas.

 

            Alpha llegó a eso de las dos de la tarde, pidió a Abu, Gbessay y Filare que le trajeran en el coche para no perder tiempo con el transporte público. Me encontró pegado al ordenador. Estaba haciendo las cuentas del dinero recogido par el DOMUND. Hoy era el último domingo en que se podía traer donaciones.  En estas tres semanas hemos recogido de todo: dinero, gallinas, cabras, cacahuetes, mijo, arroz,… de todas las comunidades cristianas de la zona. Todo eso hay que valorarlo en dinero y llevarlo mañana a Makeni para entregárselo al obispo. Lo primero que le pregunté a Alpha era qué como había encontrado al niño:
 

-         No lo he visto todavía me respondió primero tenía que venir a verte a ti y decirte que he llegado.
-         Vale, pues ya me has visto, vete ahora a ver a tu hijo.
 

Alpha regresó a eso de las cuatro y me volvió a encontrar pegado al ordenador. Como siempre las cuentas no cuadraban. Me comentó que el niño y la madre se encontraban muy bien. Que el niño era muy negro como él. Esto es mentira porque los niños cuando nacen son blancos y tardan un par de semanas en oscurecerse. Luego me dijo:

 

-         Vengo a pedirte que le des al niño el nombre de tu hermana Ana.

-         Pero Alpha si es un niño, ¿cómo le vas a dar nombre de mujer?

-         No, no es niño, es niña.

 

Al ver mi cara de sorpresa Alpha me dijo:

 

-         No te habrás enfadado porque haya nacido una niña en vez de un niño.

-         No, por supuesto reaccioné lo más rápidamente que pude ya sabes que me gustan más las niñas que los niños porque dan menos problemas.

-         Vale, pero entonces ¿le podemos dar el nombre de tu hermana?

-         Yo creo que no habrá ningún problema, esta semana la llamamos y le pedimos permiso.

-         Gracias, me voy a cocinar que Aminatta no puede trabajar hoy.

 

Más tarde, cuando Medo y Bakarr vinieron para cambiarse para ir al campo de fútbol a entrenar, le pregunté a Medo:

 

-         ¿Pero no me habías dicho que era niño?

-         Eso fue lo que me dijo la enfermera que atendió a Aminatta en el parto, pero hasta que esta tarde no he ido a la casa a verla no me han dicho que era niña.

 

Total que la racha no se ha roto, el niño de Alex Abu es la excepción que confirma toda regla y Chema, el hijo de Shiaka, no entra en el cómputo.

 

            A ver ahora como le va a Alpha de padre primerizo.

DÍA DE FIESTA (05.11.07)

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Bruno y yo estamos como Ã??rsula Iguarán, persiguiendo hormigas por toda la casa. Las hay de todo tipo, tamaños y colores y encima se han dividido las habitaciones.
 

La cocina está llena de hormigas rojas y grandes que hacen filas por las paredes limpiando todo lo que encuentran a su paso. El comedor es el reino de unas hormigas negras y pequeñas que se meten por cualquier rendija. Las encuentra en todo: el azúcar, la leche en polvo, el pan,…. El otro día Mr. Samura hizo tortilla de patatas para comer. Me ha costado un poco que la aprenda porque al no ser comida francesa la desprecia. Normalmente deja las patatas un poco crudas pero le sale comible, que es lo importante. Cuando fuimos a sacar la tortilla del armario donde se guarda la comida vimos una masa negra que se movía sobre lo que se adivinaba era una superficie amarilla. Cientos de hormigas estaban haciendo un picnic en nuestra tortilla. Tuvimos que lavarla debajo del grifo para que se fueran las hormigas y a  pesar de ello nos tragamos más de una.
 

            En el pasillo fuera del comedor hay hormigas negras y grandes, en el otro pasillo rojas y pequeñas y así por toda la casa. Es una lucha titánica de desiguales, no hay forma de eliminarlas así que nos hemos acostumbrado a su presencia e intentamos convivir pacíficamente.
 

            Hablando de comida, hoy Mr. Samura no ha venido a trabajar. Se ha pasado todo el día en el puesto de policía. Parece que ha vuelto su mujer, la que se fugó, con parte del dinero pero él quiere todo el dinero y por eso la ha llevado a la policía. En principio la ausencia del cocinero nos rompía un poco los planes porque eso suponía que o Bruno o yo teníamos que cocinar. Al final Bruno se ofreció voluntario para hacer una paella y así de paso celebrábamos la fiesta del Beato Guido Conforti, fundador de los Misioneros Javerianos.
 

            Todos los años solemos celebrar esta fiesta en Makeni, en la Casa Regional, donde nos reunimos todos los javerianos que estamos en Sierra Leona. El programa es el de todas nuestras reuniones: retiro y comida de fiesta para festejar al Fundador. Este año, sin embargo, no nos hemos reunido. El próximo jueves llega el Padre General y uno de sus consejeros a visitar Sierra Leona y nos reuniremos con él el lunes día doce para que nos predique él el retiro y celebremos juntos al Beato Conforti. Nuestro fundador sólo es beato, todavía no le han ascendido a santo porque no consigue hacer el milagro que le cualifique para el titulo, pero nosotros lo festejamos igualmente.
 

            Así que hoy Bruno ha hecho otra de sus paellas. Ya es todo un maestro en el arte paellero. Sólo espera el regreso de Fede para mostrarle todo lo que ha mejorado. Ahora se atreve hasta con paellas de verduras, que ha sido su última invención. La de hoy la ha hecho de carne de vaca y salame italiano. Muy buena.
 

            Yo, a pesar de la fiesta, he continuado con mi rutina habitual y  por la mañana fui a Madembe a ver como van los trabajos de la nueva escuela. El martes pasado hicimos las mediciones y ofrecimos el sacrificio a los antepasados para poder romper, excavar, la tierra. Ya han terminado los cimientos y la gente de la aldea los ha rellenado de tierra. Trabajan a buen ritmo.
 

            De vuelta de Madembe, al pasar por Kamathara, me pararon unos chavales y me dijeron que Gibrilla quería hablar conmigo. Gibrilla es un chaval que hace dos años se quedó ciego. Estaba en sexto de primaria, el último año antes de pasar a la escuela secundaria, y empezó a perder la vista. Vino a verme a la oficina con su padre y les dije que tenían que ir a la clínica oftalmológica que los baptistas tienen en Lunsar, cerca del hospital católico de los Hermanos de San Juan de Dios. Les di el dinero para el transporte y para que pudiesen pagar la consulta. Al cabo de unos meses recibí el mensaje de que Gibrilla se había quedado ciego y no habían podido hacer nada por ayudarle.
 

            Esta mañana Gibrilla me dijo:
 

-         Quiero ir a la clínica de Lunsar a que me miren los ojos.
-         Pero Gibrilla le contesté- ya estuviste allí y no pudieron hacer nada.
-         No, nunca fui a Lunsar.
-         Pero habíamos quedado que ibais y os di el dinero para ello.
-         Si, pero mi padre nunca me llevó allí.
 

            Mandé llamar a su padre y le pregunté:
 

-         Papá, me dice Gibrilla que nunca le llevaste a Lunsar con el dinero que te di.
-         No podía llevarlo me explicó- en aquel momento tenía mucho trabajo, así que con el dinero que nos diste le llevé a un medisinman muy poderoso que hay en Kasoria.
-         Posiblemente tu hijo se quedó ciego por culpa de tu negligencia. No hiciste lo que deberías haber hecho y me mentiste.
-         Nadie puede acusarme de no haber hecho lo que debía haber hecho por mi hijo, he gastado mucho dinero en él. No se podía hacer nada, el medisinman dijo que le había cogido un demonio muy potente y no se  podía luchar contra él.
 

Me volví a Gibrilla y le dije:
 

-         Busca a alguien que te pueda acompañar hasta Lunsar, pero que no sea tu padre y cuando estéis preparados para ir venid a Madina que os dé el dinero para el viaje. De todas formas, Gibrilla, ten en cuenta que es demasiado tarde y ya no se puede hacer nada. Tenías que haber ido hace dos años, cuando empezaste a perder la visión.
 

Sé que el dinero que le dé a Gibrilla es dinero perdido, que ya no se puede hacer nada. Pero es necesario que Gibrilla se convenza por sí mismo. Lunsar es su última esperanza. Kamathara es una aldea de siete casas en mitad del bosque. Gibrilla se pasa el día sentado en un tronco mientras el resto de la aldea va a trabajar los campos. Siempre tiene en la mano un paquete de cigarrillos que vende por unidades  para sacar algo de dinero. Ese será su futuro. Sus compañeros de colegio, Bala y Soko están en la escuela secundaria, vienen  a Madina todos los días y en cuanto puedan abandonaran la aldea, saben que la educación es la única salida que tienen para escapar de la vida en mitad de la selva y por eso se agarran a ella con todas sus fuerzas.

GRATITUD (31.10.07)

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Melvin Johnson tiene apellido krio. Su padre fue un alto cargo de la policía. Es el borracho oficial de Madina. Durante la campaña electoral cambió de partido según quien le ofreciese más dinero para poder beber.
 

            El lunes pasado hablaba yo en la oficina con Mr. A M Conteh y Mr. Magbe, del Ministerio de Educación. Este me explicaba como podía ayudarnos para que el Ministerios apruebe nuevos maestros para nuestras escuelas. Claro que nada es gratis en esta vida y me daba la lista de precios por sus servicios. Esto es lo que yo llamo corrupción civilizada, todo queda claro de antemano y nadie se lleva sorpresas. De pronto entró Melvin, sin camisa, todo sudoroso y se dejó caer en una silla. Mr. A M Conteh le pidió que si quería hablar conmigo esperase fuera hasta que ellos terminasen. Melvin ni respondió ni se movió. El ojo bueno que le queda estaba blanco. No hubo que echar mucha imaginación para averiguar que estaba borracho.

 

            Me levanté y dando la vuelta al escritorio llegué hasta Melvin. Le cogí de la mano y con voz firme le pedí que esperase fuera a que terminara de hablar con Mr A M Conteh y Mr Magbe. Melvin salió tambaleándose y dijo que me esperaba en la bafa, que quería hablar conmigo. Volví al despacho y terminé la conversación diciendo a Mr. Magbe que ya nos pondríamos en contacto con él cuando tuviésemos todos los documentos preparados para la aprobación de maestros. Ellos se fueron y yo escribí algunas notas en mi cuaderno.
 

            Cuando salí a la puerta para hablar con Melvin no lo encontré. Pensé que se habría ido a su casa a dormir la mona. Pero no era así. Unos gritos de Alpha me permitieron descubrir a Melvin sentado en la parte de atrás del pick-up viejo que Alpha estaba utilizando para transportar grava para la construcción de la casa. Es un pick-up viejo, que hay que empujar para que arranque y al que Alpha le está continuamente apretando tuercas y tornillos, pero que nos hace un buen servicio para transportar materiales para la construcción por eso Bruno lo rescató del desguace en Makeni y se lo trajo a Madina.
 

            Alpha y los chavales que le ayudaban, Kuye, Pa Alie y Oyellow, intentaban convencer a Melvin para que bajase del coche, pero este, más muerto que vivo, ni les respondía. Por fin, Alpha y los suyos decidieron moverse e ir a buscar otro viaje de grava con Melvin sentado en el cajón del pick-up. Cuando pasaron delante de mí, Alpha dijo:
 

-         Bra, nos vamos con él, cuando despierte ya se bajará del coche.
 

Los perdí de vista y me volví al despacho a poner en orden papeles. A los diez minutos volvió el coche y Alpha entró histérico en la oficina:

 

-         Ven a ver lo que el bastardo ese ha hecho al coche.
 

Salí y me encontré con el parabrisas del coche roto en mil pedacitos que se mantenían unidos por puro milagro. Kuye fue el que pudo explicarme lo sucedido:
-         Cuando nos paramos en el check point de la policía para que bajasen la cuerda, Melvin saltó del coche, cogió una de las palas que teníamos allí y empezó a amenazar a todo el que pasaba. Cuando intentamos quitársela quiso darme con ella, menos mal que me aparté a tiempo. Luego de mucho hablar con él conseguimos que soltase la pala y mientras íbamos a cogerla él salto y agarró una piedra con la que golpeó el parabrisas. Le hemos dado una paliza y le hemos dejado en el check point.
 

Le pedí a los chavales que fueran a la policía e hicieran una denuncia. Así lo hicieron y la policía detuvo a Melvin y lo metió en una de las celdas donde lleva encerrado tres días sin dejar de gritar.

 

            Ayer por la tarde vino el nuevo jefe de policía, el que ha sustituido a O. C. Conteh, con el oficial encargado del caso a saludarme y presentarse oficialmente. Se llama O. C. A. B. Conteh. Aprovechando la visita quiso tomarme declaración para añadirla al expediente del caso. Conté lo que sabía, cuatro líneas que tardamos en escribir casi cuarenta y cinco minutos. Claro que antes de empezar a tomar la declaración salieron las quejas de siempre, que no tenían bolígrafo, que no tenían papel para escribir, … así que como tantas otras veces tuve que proveer el papel y el boli para que me tomasen declaración.

 

            Luego O. C. A. B. Conteh me dijo que estaba determinado a que el caso fuera trasladado a Kambia para dar un escarmiento a Melvin porque todo el mundo esta harto de sus acciones.

 

            Cuando O. C. y su acompañante se fueron me senté en la puerta a hablar con algunos chavales que estaban allí. Por supuesto que el tema de conversación era Melvin. Los chavales empezaron a contar historias que yo desconocía, como que Melvin cuando se emborracha coge un machete y empieza a amenazar gente con él y que últimamente le había dado por violar ancianas. Lo había intentado varias veces pero no lo había conseguido, solo consiguió violar a una chica coja en el campo de fútbol y ahora la familia estaba negociando cuanto dinero tenía que pagar por haberla usado sin su consentimiento. También hace un par de días, durante otra borrachera, intentó violar a una pariente de su mujer que había venido a visitarlos. Por eso la mujer, Elizabeth, abandonó la casa con el hijo de ambos, Patrick, y se fue a vivir a casa de un conocido suyo.

 

            Justo esta mañana ha venido Elizabeth a hablar conmigo. Ella es maestra en la escuela de Yankambor, a las afueras de Madina. La acompañaba Mammy Isata, la madre de la primera mujer de Melvin y abuela de sus otros dos hijos, Solomon y Denis. Venía a pedirme que por favor retirase los cargos contra Melvin y lo dejase en libertad porque su hijo Patrick, de cinco años, ni duerme ni come y se pasa todo el día llorando por su padre que no deja de llamarle a gritos desde la ventana de la celda en la que esta encerrado. Cuando Elizabeth terminó de hablar le pregunté que porqué seguía con ese hombre que la maltrataba y le hacía la vida imposible, ella, con su sueldo de maestra, podría vivir bien y cuidar de su hijo. Elizabeth me contestó secándose las lágrimas:

 

-         Por gratitud, Padre.

 

Elizabeth Tarawallie llegó a Madina con las tropas del RUF. Era mujer de negocios, manejaba dinero. Al final de la guerra decidió quedarse aquí y continuar haciendo negocios. Las cosas le iban bien. Me acuerdo que cuando llegué a Madina su tienda, en plena calle principal, justo donde paran los coches que cada mañana salen para Kambia, estaba siempre llena. Ella continuó contándome el resto:

 

-         Cuando llegué aquí, sin conocer a nadie, Melvin me acogió y me ayudó. Entonces no bebía, él también hacía negocios y nos ayudábamos mutuamente. Nos unimos y unimos los negocios. Yo iba a Guinea o a Freetown a comprar la mercancía y él vendía. Las cosas nos iban muy bien, manejábamos de dos a tres millones de leones a la semana sin ningún problema. Un día un amigo de Melvin que es moriman uno de los tipos de hechicero que controla la magia negra- tuvo un problema y lo encerraron en la celda del puesto de policía. Melvin pagó la fianza para que saliera de la celda y el amigo desapareció. La policía empezó a presionar a Melvin diciéndole que si el amigo no aparecía lo encerraban a él. Melvin se fue a Freetown y por tres meses buscó al amigo hasta que lo encontró y lo trajo de vuelta a Madina y lo entregó a la  policía. El amigo tenía que pagar a alguien cinco fajos de planchas de zinc para el techo. La familia del amigo tuvo que vender tierras para poder pagar la deuda y cuando el caso terminó el amigo le dijo a Melvin que como le había hecho avergonzarse delante de su familia y de toda Madina entregándole a la policía él haría que Melvin se avergonzase delante de todo Madina tanto en esta vida como en la futura.

 

Elizabeth hizo una pausa para secarse las lágrimas, mientras Mammy Isata aprovechó para lanzar un par de llantos. Elizabeth prosiguió:

 

-         Padre, tu sabes que tanto yo como Melvin somos católicos y que no debemos creer en esas cosas, pero algo tuvo que pasar porque desde ese día Melvin empezó a beber, cada vez más y mira como ha terminado. Ese fue el final de nuestro negocio, el dinero se fue terminando, yo tuve que pedirte trabajo como maestra para poder sobrevivir, ….

 

Las lágrimas no dejaron terminar a Elizabeth. Yo le comenté:

 

-         Pero si sale en libertad volverá a las andadas y no habremos solucionado nada.

-         No señor intervino Mammy Isata- ya me encargo yo de llevármelo a la aldea y de que le den medicina para curarlo y que así deje de beber, ya he hablado con un medisinman que tenemos allí y que ha ayudado a mucha gente.

 

Poco se podía hacer ante las lágrimas y súplicas de estas dos mujeres. Les dije que lo hablaría con Bruno y luego veríamos que se puede hacer. Ellas dieron las gracias y se fueron refregándose los ojos con el borde de las lapas que les sirven de faldas.

DÍA DE FIESTA (05.11.07)

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Bruno y yo estamos como Úrsula Iguarán, persiguiendo hormigas por toda la casa. Las hay de todo tipo, tamaños y colores y encima se han dividido las habitaciones.

La cocina está llena de hormigas rojas y grandes que hacen filas por las paredes limpiando todo lo que encuentran a su paso. El comedor es el reino de unas hormigas negras y pequeñas que se meten por cualquier rendija. Las encuentra en todo: el azúcar, la leche en polvo, el pan,…. El otro día Mr. Samura hizo tortilla de patatas para comer. Me ha costado un poco que la aprenda porque al no ser comida francesa la desprecia. Normalmente deja las patatas un poco crudas pero le sale comible, que es lo importante. Cuando fuimos a sacar la tortilla del armario donde se guarda la comida vimos una masa negra que se movía sobre lo que se adivinaba era una superficie amarilla. Cientos de hormigas estaban haciendo un picnic en nuestra tortilla. Tuvimos que lavarla debajo del grifo para que se fueran las hormigas y a  pesar de ello nos tragamos más de una.

En el pasillo fuera del comedor hay hormigas negras y grandes, en el otro pasillo rojas y pequeñas y así por toda la casa. Es una lucha titánica de desiguales, no hay forma de eliminarlas así que nos hemos acostumbrado a su presencia e intentamos convivir pacíficamente.

Hablando de comida, hoy Mr. Samura no ha venido a trabajar. Se ha pasado todo el día en el puesto de policía. Parece que ha vuelto su mujer, la que se fugó, con parte del dinero pero él quiere todo el dinero y por eso la ha llevado a la policía. En principio la ausencia del cocinero nos rompía un poco los planes porque eso suponía que o Bruno o yo teníamos que cocinar. Al final Bruno se ofreció voluntario para hacer una paella y así de paso celebrábamos la fiesta del Beato Guido Conforti, fundador de los Misioneros Javerianos.

Todos los años solemos celebrar esta fiesta en Makeni, en la Casa Regional, donde nos reunimos todos los javerianos que estamos en Sierra Leona. El programa es el de todas nuestras reuniones: retiro y comida de fiesta para festejar al Fundador. Este año, sin embargo, no nos hemos reunido. El próximo jueves llega el Padre General y uno de sus consejeros a visitar Sierra Leona y nos reuniremos con él el lunes día doce para que nos predique él el retiro y celebremos juntos al Beato Conforti. Nuestro fundador sólo es beato, todavía no le han ascendido a santo porque no consigue hacer el milagro que le cualifique para el titulo, pero nosotros lo festejamos igualmente.

Así que hoy Bruno ha hecho otra de sus paellas. Ya es todo un maestro en el arte paellero. Sólo espera el regreso de Fede para mostrarle todo lo que ha mejorado. Ahora se atreve hasta con paellas de verduras, que ha sido su última invención. La de hoy la ha hecho de carne de vaca y salame italiano. Muy buena.

Yo, a pesar de la fiesta, he continuado con mi rutina habitual y  por la mañana fui a Madembe a ver como van los trabajos de la nueva escuela. El martes pasado hicimos las mediciones y ofrecimos el sacrificio a los antepasados para poder romper, excavar, la tierra. Ya han terminado los cimientos y la gente de la aldea los ha rellenado de tierra. Trabajan a buen ritmo.

De vuelta de Madembe, al pasar por Kamathara, me pararon unos chavales y me dijeron que Gibrilla quería hablar conmigo. Gibrilla es un chaval que hace dos años se quedó ciego. Estaba en sexto de primaria, el último año antes de pasar a la escuela secundaria, y empezó a perder la vista. Vino a verme a la oficina con su padre y les dije que tenían que ir a la clínica oftalmológica que los baptistas tienen en Lunsar, cerca del hospital católico de los Hermanos de San Juan de Dios. Les di el dinero para el transporte y para que pudiesen pagar la consulta. Al cabo de unos meses recibí el mensaje de que Gibrilla se había quedado ciego y no habían podido hacer nada por ayudarle.

Esta mañana Gibrilla me dijo:

- Quiero ir a la clínica de Lunsar a que me miren los ojos.
- Pero Gibrilla le contesté- ya estuviste allí y no pudieron hacer nada.
- No, nunca fui a Lunsar.
- Pero habíamos quedado que ibais y os di el dinero para ello.
- Si, pero mi padre nunca me llevó allí.

Mandé llamar a su padre y le pregunté:

- Papá, me dice Gibrilla que nunca le llevaste a Lunsar con el dinero que te di.
- No podía llevarlo me explicó- en aquel momento tenía mucho trabajo, así que con el dinero que nos diste le llevé a un medisinman muy poderoso que hay en Kasoria.
- Posiblemente tu hijo se quedó ciego por culpa de tu negligencia. No hiciste lo que deberías haber hecho y me mentiste.
- Nadie puede acusarme de no haber hecho lo que debía haber hecho por mi hijo, he gastado mucho dinero en él. No se podía hacer nada, el medisinman dijo que le había cogido un demonio muy potente y no se  podía luchar contra él.

Me volví a Gibrilla y le dije:

- Busca a alguien que te pueda acompañar hasta Lunsar, pero que no sea tu padre y cuando estéis preparados para ir venid a Madina que os dé el dinero para el viaje. De todas formas, Gibrilla, ten en cuenta que es demasiado tarde y ya no se puede hacer nada. Tenías que haber ido hace dos años, cuando empezaste a perder la visión.

Sé que el dinero que le dé a Gibrilla es dinero perdido, que ya no se puede hacer nada. Pero es necesario que Gibrilla se convenza por sí mismo. Lunsar es su última esperanza. Kamathara es una aldea de siete casas en mitad del bosque. Gibrilla se pasa el día sentado en un tronco mientras el resto de la aldea va a trabajar los campos. Siempre tiene en la mano un paquete de cigarrillos que vende por unidades  para sacar algo de dinero. Ese será su futuro. Sus compañeros de colegio, Bala y Soko están en la escuela secundaria, vienen  a Madina todos los días y en cuanto puedan abandonaran la aldea, saben que la educación es la única salida que tienen para escapar de la vida en mitad de la selva y por eso se agarran a ella con todas sus fuerzas.


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