YAMBA (12.02.08)

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Hoy debería estar en Madrid en las jornadas organizadas por La Caixa sobre menores soldados. Durante dos años las hemos estado preparando, La Caixa, La Coalición contra el uso de menores soldados y yo. Al final cuando todo estaba a punto, mi superior no me dejó ir, porque la parroquia no podía quedarse un domingo sin misa. Yo he obedecido y me he quedado en Sierra Leona para celebrar la misa el domingo pasado para las doscientas personas que vinieron a la iglesia. Mientras trescientos mil niños y niñas siguen siendo usados como soldados o esclavas sexuales en todo el mundo. A veces cuesta obedecer, pero hay que hacerlo y con alegría. De todas formas hoy es el día internacional del menor soldado y vale la pena recordar a estos niños y niñas y hacer algo para que se termine esta forma de esclavitud.

                Volviendo a la realidad de Madina, decir que la noche del domingo al lunes llovió durante horas. Fue una lluvia suave pero continua. El lunes por la mañana todo el mundo estaba bastante sorprendidos por la lluvia caída durante la noche porque no sabíamos si era la lluvia de navidad que llegaba con mes y pico de retraso o la de los mangos que llegaba con mes y pico de adelanto. Hubo grandes discusiones a lo largo del día y al llegar la noche el pueblo seguí dividido, sin ponerse de acuerdo.

                Por la tarde llegó Jose Sánchez, médico canario que durante muchos años ha trabajado con Médicos sin Fronteras en Sierra Leona. En el 2005 se fue y estos años ha estado en Burundi y en la República Democrática del Congo. Ahora tiene unos meses de vacaciones y ha venido a Sierra Leona a saludar amigos. Ayer se nos presentó en Madina. Es siempre un placer verle y charlar con él.

                Hoy he ido con Bruno hasta Kundaia y Jose nos ha acompañado. Yo tenía que visitar la zona porque durante la estación de las lluvias no se puede pasar de Kasellen. Mi idea es que en esta aldea Bruno abra una de las clínicas móviles. Ã??l nunca había visitado la zona y por eso le convencí para que se viniera.

                En Kudaia visitamos la escuela. Como los maestros no me esperaban los cogí de sorpresa. Estaban sentados a la sombra de un mango mientras los niños y niñas jugaban. Cuando les pregunté que porque los niños no estaban en clase, me contestaron que habían organizado actividades extraescolares. Pregunte por Mr. Daniel F Kamara, el maestro encargado de la escuela. Me dijeron que acababa de ir al pueblo a por unos libros. Fui al pueblo, y la gente me dijo que no habían visto al maestro en todo el día. Vino su mujer y me dijo que hacía apenas dos minutos que había salido porque había recibido la noticia urgente de que su hermana estaba muy enferma en Bubuya. Como siempre una cadena de mentiras para hacerte perder la paciencia.

                Como no iba a sacar la verdad decidí relajarme y sentarme en la sombra de un porche a charlar un rato con la gente y ver como les va la vida. Sacaron una garrafa de mampa, vino de palmera, y Bruno, Jose y yo bebimos un poco. La gente me pidió que terminase la iglesia. Tengo planeado hacerlo este año, solo quedan las ventanas y la puerta.

                Cogimos la carretera de regreso y tras subir la colina y encontrarnos con una manada de monos que salió corriendo asustada, llegamos a Katanene donde encontramos a la gente de entierro. Acababan de enterrar al jefe que Alpha había llevado hasta allí el viernes pasado. Sólo había hombres en el pueblo, señal de que durante la noche la sociedad secreta de los hombres, el Gbangbani, había llevado a cabo los ritos necesarios para enterrar a un jefe. Saludamos y dimos el pésame. Se veía a todos los hombres cansados, dormitando debajo del sombrajo que habían construido delante de la casa del jefe.

                En Katanene giramos a la derecha y llegamos a Kakutala. Allí encontramos a la gente sentada tranquilamente en el porche de sus casas. Este es tiempo de descanso, no hay trabajos en el campo. Es también el tiempo de construir las chozas de barro.

                En Kakutala nos hicieron sentar en el porche de una de las casas. Se estaba fresquito. Improvisaron un discurso de bienvenida y nos regalaron una gallina que como de costumbre se ha agenciado Alpha. Luego insistieron que fueramos con ellos hasta el río a ver la arena que están sacando para construir la iglesia. Hacia allí nos encaminamos en fila india por una trocha estrecha a través de la selva. Llegamos cerca de lo que ellos llaman río que no deja de ser un arroyo y de repente nos encontramos en medio a una plantación de marihuana.  Vimos la arena y vimos la Yamba, que es así como se llama aquí, y eché un discurso sobre los peligros de cultivar la marihuana. La gente me contó la historia de siempre, que es una forma rápida de sacar dinero y poder construir sus casa con techos de zinc o de pagar el colegio de sus hijos o de tener un poco de dinero extra.

                De todas formas no fui muy duro en mi arenga y al final me hice dar algunas plantas del vivero de marihuana que tenían allí mismo para plantarlas en la misión como plantas decorativas que alegren la vista a nuestros visitantes.

                Volvimos a la aldea, saludamos a la gente y reemprendimos el camino. Volvimos a Katanene y de allí seguimos hasta Kasellen. Allí también estaban de ceremonias fúnebres, celebraban los siete días de la muerte de alguien. Nuestro catequista ambulante, Anthony Bangura, apareció  en mitad de los dolientes también. Nos paramos a saludar a jefe y ancianos. Ellos también están sacando la arena para construir la iglesia, pero tienen que caminar tres millas para llegar a donde está. El problema no es sacarla, sino el transportarla hasta el pueblo. Me pedían ayuda para el transporte.

                Mientras yo discutía con los hombres Bruno se fue a hablar con las mujeres y a ver un poco la aldea para estudiar las posibilidades de la clínica móvil.

                Terminamos la discusión en tablas, es decir que ni yo cedí ni los ancianos dejaron de suplicar. Bruno también terminó su inspección y nos despedimos. Tomamos el camino de vuelta a casa pasando, ya sin pararnos, por Kaconteh, Kabassa, Kolonkureh, Masiaka, Yankambor y finalmente Madina.

                Bruno no ha comentado nada, sólo que la zona es aislada y realmente necesita ayuda. Veremos lo que decide en los próximos días.

PIEDRAS (09.02.08)

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                Ayer viernes el lumah estaba lleno de gente y de productos. Bruno se pasó toda la mañana dando vueltas para comprar dos docenas de cebollas. Yo también fui al lumah a comprar tela morada para hacer los trajes de los monaguillos. Los que tenemos se han quedado pequeños, les quedan por encima de las rodillas, no parecen muy decentes para servir la misa.

                Encontré una tela de cortinas, con muchos agujeritos y bordados, más lila que morada, que aquí gusta mucho y se utiliza para hacer trajes, así que compré seis yardas.

                De vuelta a casa tenía mucha gente esperando, en su mayoría gente de las aldeas que había venido al mercado y aprovechaba para saludar. Entre los que esperaban estaba Pa Suku, el jefe de Katanene, una aldea por la que paso cuando voy a Kundaia o Kakutala. Nunca me he parado allí y por eso venía el jefe, a preguntarme que qué me ha hecho su gente que nunca iba a saludarles. En las todas las aldeas del alrededor de Katanene están surgiendo comunidades cristianas gracias al celo apostólico de Anthony Bangura, nuestro catequista ambulante, que va de aldea en aldea anunciando el evangelio. Aunque Anthony no sea muy ortodoxo y tenga conatos protestantes de tipo pentecostal en sus manifestaciones religiosas, es incansable en su trabajo. Visita las comunidades católicas, las anima, abre nuevas, ayuda a la construcción de las iglesias. Se pasa las semanas perdido y de pronto aparece con una libreta llena de nombres para demostrarte que está haciendo su trabajo. Lo hace todo de forma gratuita, sin cobrar nada. Lo único que ha pedido es una bicicleta para poder desplazarse. Mientras su familia, en Madina, se las arregla sin él.

                Anthony me recuerda a los primeros misioneros, a los que se describen en los Hechos de los apóstoles, siempre de sitio en sitio, siempre predicando, Parte de Madina, sin bolsa, sin un cambio de ropa, y pasa semanas dando vueltas por las aldeas.

                Justo pocos minutos después de haber empezado la conversación con el jefe de Katanene, que por cierto me trajo cuatro gallinas de regalo que se llevó Alpha a su casa y que no he vuelto a ver, llegó Anthony y comentó que en Katanene tenemos una comunidad católica con unas cuarenta personas. Yo me sorprendí:

-        No es posible le dije- nunca hemos abierto una comunidad católica allí.

-        Se me olvidó decírtelo, pero la he abierto yo, nos reunimos una vez a la semana y rezamos y les enseño el catecismo.

-        Pues bienvenida sea, si es así como trabaja el Espíritu Santo.

Resumiendo discursos y fórmulas ceremoniosas, lo que Pa Suku me pedía era que construyese una iglesia en su aldea como la que estamos terminando en Kundaia o como las que vamos a comenzar a construir en Kasellen o Kakutala. También me pedía que hablase con Bruno para que una de las clínicas móviles se instale en la zona. En cuando a lo segundo le dije que no descartaba la posibilidad porque es una zona muy aislada y sin ningún servicio médico cercano y que el próximo martes que tenía pensado ir a Kundaia invitaría a Bruno a venir conmigo para que examinase la zona. En cuanto a la primera petición tuve que hacerle todo el discurso de que lo importante es la comunidad cristiana y no el edificio y que hasta que no hubiese una comunidad madura no se plantearía el construir una iglesia allí. Le di esperanzas diciéndole que si la comunidad católica seguía reuniéndose y rezando y crecía entonces podríamos construir la iglesia.

                Con eso se fue el jefe contento y yo seguí con mis quehaceres.

                Sobre las cinco de la tarde vino Pa Kallie, el Regente, con un grupo de personas diciendo que el jefe de Katanene estaba muy enfermo, que casi no podía respirar y que pedía que le llevasen a morir a su aldea. Me sorprendió mucho la cosa porque por la mañana el jefe estaba de lo más bien, pero llamé a Alpha y le pedí que llevase al jefe a su aldea. Lo primero que preguntó Alpha es si el jefe estaba todavía vivo. Y es que Alpha tiene pánico a los cadáveres, lo pasa fatal cuando tiene que transportar alguno. No me lo explico, con todos los que habrá visto en el campo de batalla.

                Alpha llegó tarde anoche de su viaje a Katanene y me dijo que si hoy no teníamos que salir temprano quería ir al entrenamiento de los sábados por la mañana. Le dije que no tenía ningún problema, que esperaría hasta que él terminase de entrenar.

                Todos los sábados hay entrenamiento de fútbol de siete y media a nueve de la mañana, por eso Bolo y Kuye llegan tarde a trabajar (no sé si os he dicho que cuando Bolo se convirtió en cocinero oficial de la misión Kuye cogió su puesto para limpiar y lavar. Kuye es el tío de Rambo).

                Hoy, como cualquier otro sábado, Bolo llegó un poco después de las nueve de la mañana, pero venía con la equipación de fútbol y una mano en la boca. Parece que en una jugada Timothy le dio un codazo y uno de los dos únicos dientes que le quedan en el frente de la boca se le empezó a mover. Sangraba bastante. Bruno le ajustó el diente y le dijo que se pusiera hielo y le mandó a casa. Así que hoy hemos estado sin cocinero.

                A eso de las doce del mediodía acababa yo de echar la pasta en el agua mientras le daba los últimos toques al sugo de tomate, speck, aceitunas y capperi cuando oí los cantos de algunas mujeres delante de la casa. Los cantos se alargaban y Medo vino a llamarme. Al abrir la puerta me encontré delante de los ancianos de Madina con  el Regente al frente y detrás de ellos a un grupo de mujeres, cantando y bailando, cada una con una piedra enorme en la cabeza.

                Los ancianos pidieron hablar conmigo, mientras las mujeres se quedaban en la puerta, cada una con su piedra sobre la cabeza, cantando y bailando. Una vez dentro de la oficina la delegación me dijo que durante toda la semana la gente de Madina había estado recogiendo piedras (ball stones) de las que utilizamos para los cimientos y para relleno en la construcción, para ayudarnos a terminar de construir la casa, porque una casa como la que estamos construyendo va a hacer que Madina pase de la categoría de aldea a la de ciudad y todos ellos quieren ser partícipes del acontecimiento y por eso, ya que no podía darnos dinero para terminar de construir la casa, nos traían piedras. También dijeron que si necesitábamos más materiales no hacía falta nada más que pedirlos. Las que tenían las mujeres sobre sus cabezas eran sólo una muestra para que Bruno y yo viésemos el tipo de piedras que habían recogido. Las han amontonado en la carretera que va a Kafotorie y sólo tenemos que ir a recogerlas.

                Agradecí a los ancianos el esfuerzo hecho y me mostré emocionado ante tanta amabilidad y les pedí a las mujeres que por favor dejasen las piedras de una vez que me estaban dando dolor de cabeza solo verlas cargar con esos pedruscos. Y dicho esto salí corriendo a sacar la pasta porque a mí me gusta al dente y me da mucha rabia que se me pase.

                Por la tarde vino a visitarme nuestro parlamentario, P. L., para saludarme ya que hacía tiempo que no nos veíamos y decirme que estos días están poniendo a punto el tractor que tenemos para que esté preparado en el momento en que empiecen las labores agrícolas. Me pareció una muy buena iniciativa y un ejemplo de que esta gente joven que está al frente del chiefdom está tomando iniciativas a favor de su gente.

                Más tarde vino la consejera Hawa, toda grande como es ella embutida en unos vaqueros muy estrechos. Después de muchos rodeos y de muchas alabanzas y demás prolegómenos llegó a lo que era el objetivo de su visita, pedir un préstamo, de esos que nunca se devuelven, para poder comprar una moto ya que debido a la falta de movilidad hace cuatro años que no visita las aldeas de su circunscripción electoral. Lo que pasa es que en junio hay elecciones a consejeros de distrito y le está viendo las orejas al lobo. Yo le di largas y le dije que tenía que consultarlo con el obispo, así siempre cuando le diga que no es posible ayudarla puedo decir que es una política de la diócesis y por tanto no quedo mal, que es lo importante en estos casos.

FLOR DE MANGO (07.02.08)

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Esta semana se ha centrado en el tema de Batis,  del maestro que supuestamente violó a la hija de Mr. A M Conteh. El viernes pasado trajo la carta donde contaba su versión de los hechos, según la cual él y Anty K llevaban tres meses de relaciones y durante todo este tiempo la chica venía a su casa y allí mantenían relaciones. Justo el día que le acusaron de violación no habían hecho nada porque ella estaba con la regla. También argumenta Batis, que él no es el primer novio que ha tenido la chica.

                Yo pasé la carta a Mr. A M Conteh que la tomó como prueba de que el chico había estado con su hija. A lo que le contesté yo:

-        Es verdad, pero si llevaban tres meses de relaciones entonces no hubo violación, como tú alegabas.

-        Si, pero ha estado usando a mi hija sin mi permiso y por eso tenemos que expulsarle de la escuela.

-        No quisiera que abusaras de tu posición para cometer una injusticia, una venganza.

-        Por supuesto que sí, porque si no lo hago todos pensarán que no tengo ningún poder y se burlarán de mí.

Mientras, Batis se quejaba de que todos los días Mr. A M Conteh va a la escuela a amenazarle y decirle que era mejor que se vaya por cuenta propia. Así las cosas, esta mañana ha venido Batis con su madre y Jalloh que hacía de interprete porque la madre sólo habla temne. La señora me explicó que en el fondo Mr. A M Conteh estaba pidiendo dinero y que como todos eran de Kambia iban allí a solucionar el problema y pagar lo que acordasen porque era verdad que su hijo había usado a la chica. Pedía que le diese a su hijo una semana libre para que pudieran arreglar todo. Se la di.

                En el fondo Mr. A M Conteh es como todos los demás, a pesar de todo lo que despotricó contra las familias que nos usaban para chantajear a los maestros que abusaban de sus hijas para sacarles dinero, él ha hecho lo mismo. Ahora queda esperar a que Batis regrese de Kambia y cuente lo que ha sucedido y cuanto han tenido que pagar.

                Por otro lado, ayer celebramos el Miércoles de Ceniza y con él el inicio de la cuaresma. La misa la tuvimos por la tarde, a las seis y media, para poder celebrarla sin prisas. Estuvo muy concurrida porque esto de los gestos y símbolos aquí ya se sabe que gusta mucho. Yo saqué mi bote de cenizas, herencia de Franco Manganello que lo dejó aquí cuando se fue de la parroquia, y lo volví a bendecir. Creo que este será el último año, porque las cenizas ya están llegando a su fin, el próximo tendré que buscar cenizas nuevas. Como todos los años, en la homilía no incidí en el tema del ayuno y la abstinencia, a pesar de las recomendaciones del obispo, porque qué más ayuno que el de esta gente que la mayoría sólo come una vez al día y la carne muy raramente, cuando alguien caza algo, cosa cada vez más rara y prohibitiva. Así que hablé más del tema de la oración y del sacrificio que supone el trabajar por la Justicia y la Paz y por la reconciliación y el sustituir el ayuno y la abstinencia por este tipo de compromiso. El dedicarse más decididamente durante estos cuarenta días a trabajar para hacer posible una paz duradera y poner nuestro granito de arena para combatir la corrupción y ayudar a nuestro país a salir de la pobreza. Yo hablo y a lo mejor alguno se convence.

                Como ya va haciendo calor, se sudaba en la iglesia con lo que las cenizas se pegaban bien a la frente, cosa que aquí es importante porque a la salida de misa todo el mundo tiene que ver que has recibido las cenizas. Es importante que se queden bien pegadas y visibles. Todos los años, este mismo día, me acuerdo de los hijos del Coronel Aureliano Buendía, todos marcados con las cenizas indelebles en un miércoles como este y todos con el mismo fin.

                Hoy hemos amanecido con todo los mangos en flor, racimos amarillos tornándose rojos poco a poco a medida que los toca el sol. Todo un cambio, la prueba evidente de que se ha ido el harmatán y empieza el calor. Hoy me he acordado del Pantano del Zújar, donde vivíamos, en plena Serena extremeña. En el jardín de casa había un árbol que producía unos racimos de flores amarillas que luego se convertían en unas bolitas verdes que pronto se caían. Nadie sabía cómo se llamaba ese árbol, solo que había llegado de la India. Hoy he hecho la conexión y me ha parecido que las flores de aquél árbol son las mismas que estaba viendo y que por lo tanto posiblemente en el jardín del Pantano teníamos un mango y no lo sabíamos.

                Después de este momento  de reminiscencia del pasado me puse en marcha y empecé el rosario de visitas a escuelas y obras para ver cómo marchan las cosas. Volví temprano porque quería enseñar a Bolo a hacer cocido. Lo ha aprendido bien y le ha salido bastante bueno aunque un poco soso, cosa fácil de arreglar. Claro que es cocido al estilo Madina, sin morcilla, ni chorizo, pero sí con patatas y un poco de carne de vaca comprada a mis amigos fullas. Bolo ya le está perdiendo el miedo a la olla presión. Al principio, cuando salía el primer chorro de vapor, con todo su ruido, Bolo salía corriendo de la cocina. Ahora ya no huye, se queda allí aunque a una distancia prudencial.

                Esta mañana, también, Bruno ha empezado la primera clínica móvil. Ã??l y Richard, que ha dejado el centro de salud de Madina para trabajar con nosotros, principalmente porque no le pagaban, se han ido a Malikia. Bruno pensaba que estaría de vuelta a la hora de comer porque siendo el primer día no esperaba mucho personal.

                La verdad es que comí sólo y pasé la tarde sólo en casa, recibiendo a los que venían a la oficina. Mientras estaba allí vino la mujer del Consejero a proponerme que organizásemos juntos el baile de Pascua y el de la próxima navidad. Evidentemente le dije que yo no me dedico a organizar bailes. Es lo único que me faltaba.

                También vino la enfermera Kargbo. No la conocía pero había oído hablar muy bien de ella. Todo el mundo la recuerda con mucho cariño en Madina. Trabajó aquí durante muchos años hasta que la guerra la hizo abandonar e irse a Freetown. Después de muchos saludos y muchos rodeos llegó al fondo de la cuestión, quiere vender la tierra que tiene junto a la guardería, o escuela infantil, porque necesita dinero, pide diez millones de leones, casi tres mil euros. A nosotros nos vendría muy bien para poder ampliar la guardería en el futuro, así que voy a hablar con Natalio y ver si me da permiso para ello y si es así empezar a buscar el dinero.

                Justo esta mañana me había llamado Natalio para ver si podemos cambiar el Consejo Regional que teníamos el once y doce de febrero por el dieciocho y diecinueve. A mí me viene un poco mal porque ya tenía todo el programa de las próximas semanas organizado pero no me queda otra que intentar cambiarlo.

 A las seis me fui a Mabanda a celebrar el Miércoles de Ceniza allí aunque hoy es jueves. Ahora cada tarde saldré a celebrar el Miércoles de Ceniza a una comunidad distinta, a ver si puedo cubrir las cuarenta que tenemos y así hacemos un gesto de cuaresma y explico el significado de esta. Cuando volví a las ocho, Bruno todavía no había vuelto así que empecé a preocuparme. Tenía pensado ir hasta Malikia a ver si había pasado algo cuando llegó, todo cansado pero contento y lo primero que me dijo fue:

-        Vamos al John Papa a tomar una cerveza que estoy sediento.

Así que para allá nos fuimos y encontramos a los habituales del lugar. Bruno y Richard contaron que habían tenido ciento cuarenta pacientes, en su mayoría mujeres y niños y habían podido hacer lo que tenían pensado, prevención e intervención. Así que estaban contentos. Bueno, Richard un poco asustado porque decía que si iba a ser así cada día no lo iban a resistir. Pero Bruno, que ya tiene experiencia en el tema, dijo que esto es el inicio y luego vendrá un bajón. El próximo martes hemos quedado en ir hasta Kundaia para ver la posibilidad de abrir por esa zona, que es bastante remota, una segunda clínica móvil.

EL RETORNO DEL OBISPO(04.02.08)

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El sábado por la noche, cuando salíamos de la boda tradicional entre Mambie Bangura y Mommy Williams en la casa de los Conteh, llegó el obispo, como estaba previsto. Se presentó de noche y se creyó que los que salían de la boda estaban allí para recibirle así que en vez de bajarse del coche delante de la puerta de la misión, donde Bruno y yo le esperábamos, hizo que Pa Henry, su conductor, siguiera un poco más adelante y luego, cuando el coche se paró y él bajó, caminó saludando a la gente, agitando la mano al aire. Debió de sorprenderle un poco que poca gente se acercase a saludarle porque así lo comentó más tarde, a la hora de la cena.

                Yo creo que más bien la gente no entendió la jugada del obispo y estaba un poco despistada, o confundida, sin saber qué hacer y lo miraban perplejos, ayudados por los vapores de las cervezas y vino de palmera que acaba de consumir, hasta agotar, en la boda.

                El lunes pasado, cuando llamé al obispo para confirmar su venida le puse al corriente de los últimos acontecimientos referidos al Paramount Chief del que el obispo es muy amigo. El obispo se paró en la aldea de aquel, Mabanda, para saludarle y así hacer como que no estaba al corriente de la situación.

                Ayer domingo tuvimos la fiesta de la parroquia, Nuestra Señora de las Gracias (Our Lady of Grace), presidida por el obispo como ya es tradición. La misa estaba programada para las diez de la mañana. Uno de los primeros en llegar fue el Paramount Chief, vestido con todos sus atributos, que fue a sentarse en la primera fila, en la silla que habíamos colocado para una de las parejas que se casaban. Tuve que acercarme a él y pedirle que se cambiase de puesto, cosa que no le gustó mucho.

                A las diez llegó Mambie Bangura y poco después toda vestida de blanco, con velo, guantes y ramo de flores de plástico, Mommy, su mujer. Ã??l iba vestido con traje verde y pajarita y los dos padrinos que le acompañaban iban con el mismo atuendo. Tuvimos que esperar hasta las diez y media para que llegase Sargo Koroma, todo vestido de blanco, con un traje tradicional, largo y holgado. Le acompañaba su padrino vestido igual que él y un coro de mujeres todas vestidas en color champagne y grandes turbantes de distintos colores.  La novia, Hawa, se hizo rogar y tuvimos que mandarle recado porque el obispo se estaba impacientando, ya era mucho esperar. Por fin llegó, también con su traje de novia europeo, con velo, guantes y ramo de flores de plástico. Aquí las flores de plástico parecen más elegantes y dan más prestigios que las que se pueden coger en los campos, porque estas son gratis a pesar de ser infinitamente más bonitas, y las otras hay  que comprarlas, que es lo que importa, el que todo el mundo sepa que se ha gastado dinero para la boda.

                La liturgia procedió según los cánones. Había mucho  fotógrafo y  cámara de vídeo ya que cada pareja trajo al suyo. También había muchos teléfonos móviles haciendo fotos y grabando. Pero todo tuvo que pararse al momento de la homilía porque el obispo prohibió que se le gravase durante ese momento. El sermón estuvo muy bien, el obispo hizo una reflexión muy buena y amena aunque un poco larga para mi gusto. El problema es que el obispo no habla krio, en los más de treinta años que lleva aquí no lo ha aprendido y por tanto predica en inglés con lo que muy poca gente puede entenderle, lo que es una pena porque la homilía tenía mucho contenido y era bastante divertida, porque él habla muy bien y sabe hacer los sermones amenos cuando quiere.

                Tras la homilía las confirmaciones y los dos matrimonios. Luego empezó la colecta. Dos mujeres empezaron a pasar el cestillo como hacen cada domingo. El obispo me llamó la atención diciendo que perdían mucho tiempo de la forma que lo hacían. Yo le dije que se relajara y disfrutara de las canciones del coro, pero al obispo no debió de gustarle mucho mi respuesta porque se levantó, bajo del altar y se puso a explicar a Adamse, una de las mujeres, como pasar el cestillo. Se creó un momento de confusión entre los parroquianos que empezaron a opinar sobre que era más correcto si el sistema tradicional o el que quería imponer el obispo. Las dos mujeres, Adamse y Mariama, empezaron a pasar el cestillo intentando adaptarse al sistema del obispo pero quizás la fuerza de la costumbre hizo que enseguida se olvidasen de él y volvieran a la forma de todos los domingos cosa que hizo desesperar al obispo.

                Luego vino la procesión del ofertorio, algunas mujeres trajeron, bailando, el pan, el vino y la colecta y tras ellas los representantes de las diversas comunidades católicas que habían venido a saludar al obispo con sacos de arroz, cacahuetes, gallinas, cabras,. La verdad es que la gente es muy generosa y contribuye para ayudar a mantener la diócesis. Este año el Paramount Chief, dado su estado, no trajo ningún regalo para el obispo.

                Siguió la misa y al final, en el tiempo de los mensajes y comunicaciones, Mr. Sam Bangura, el catequista, dio las gracias a todos los que habían acudido a saludar al obispo o a presenciar las bodas y los presentó por grupos, según la aldea de la que venían. También nombró al grupo de weslianos y musulmanes que estaban presente y el obispo le pidió que también diese las gracias al Paramount Chief por venir. Cada vez que Mr. Bangura nombraba un grupo la gente aplaudía pero cuando nombró al Paramount Chief se hizo un gran silencio.

                Luego, tras la bendición final, salimos y el obispo se quedó en la puerta haciéndose fotos y yo me fui para la sacristía a desvestirme. Delante de mí iba el Paramount Chief y la gente, sobre todo los jóvenes, le iba insultando: Fuera de aquí, no te queremos, ladrón, que has venido a hacer a Madina, fuera de Tonko Limba,. Y cosas más fuertes.

                Al final la gente se fue, los recién casados recorrieron Madina en coche de punta a punta a toda velocidad, en caravana, para celebrar el matrimonio, luego se fueron a comer, los Bangura celebraban la fiesta en el salón de actos de la escuela secundaria y los Koroma en el Town hall. Yo mientras buscaba a Bruno al que no veía por ninguna parte ya que tenía que ocuparse de la comida. Por fin lo encontré en su habitación, tumbado en la cama y con fiebre, parece que el cansancio de estos días era una fiebre tifoidea que se le estaba incubando así que tuve que improvisar algo para que comiera el obispo el cual me dijo que no me preocupara y que hiciera algo rápido porque tenía mucha prisa y tenía que volverse a Makeni lo antes posible.  Mientras él hojeaba el libro Diez años después, de Gervasio Sánchez (es que todavía no me ha llegado el último, Quince años después)  le hice un risotto con espárragos, de sobre, y le calenté un poco de carne con salsa hecha en a olla presión, según la receta que me dio Fátima Robledo cuando estuvo por aquí. Al obispo todo esto le supo a gloria. Luego pidió le sacase algún licor para ayudarle a digerir la comida y le saque nuestra colección de culos de botellas: había un culito de g¼isqui, un culito de grappa (que fue el que bebió), un culito de ron, un culito de ginebra. Vergonzoso que en una comunidad como Madina sólo nos queden finales de botellas, estamos en horas bajas. Nos hace falta otra visita de Peli, Fede y Adriana para reabastecer el bar.

                El obispo habló, estaba contento de lo poco que había visto en Madina, de la multitud en la iglesia, de las obras de ampliación de la casa, de los proyectos que llevamos adelante, insistió en la construcción de iglesias empezando por la nueva de Madina, y siguió hablando de lo que él hace y deja de hacer y así se nos echó el tiempo encima y tuve que decirle:

-        Obispo, no es por nada, pero date prisa no sea que llegues tarde a Makeni, date prisa que ya son las cuatro y diez.

El obispo reaccionó, llamo a Pa Henry, su conductor, y le dijo que pusiera todo el arroz, cacahuetes y gallinas en el coche y las cabras que las dejase aquí porque ya se las llevaríamos nosotros. Mientras Pa Henry, con la ayuda de Medo, Bakarr, Bolo y Kuye, cumplía las ordenes del obispo, él fue a prepararse y a despedirse de Bruno. Por fin a eso de las cinco de la tarde el obispo se despidió y nos dejó

                Bruno tenía que haber salido hoy para Makeni porque mañana hay reunión de ecónomos de comunidad para aprobar los presupuestos de cada comunidad para este año, pero en las condiciones en las que está ha decidido quedarse en casa y cuidarse un poco, así que fui a llamar a Natalio para informarle y luego de vuelta a casa ordené la iglesia y finalmente me di una ducha.

                La verdad es que estaba cansado pero no podía dejar de pasar a saludar a los recién casados. Fui primero a casa de Mambie donde se habían trasladado los Bangura después de la comida. Allí, en la puerta de casa, estaba organizada la fiesta: había cerveza y vino de palmera para todos y música. Me senté un rato con algunos maestros de la escuela secundaria y cuando estábamos charlando vimos que todo el mundo salía corriendo, entonces oímos los tambores del Gbangbani, cosa rara porque eran sólo las ocho de la tarde, además los que estaban allí decían que no tenían idea de que ningún Gbangbani fuera a pasar por Madina ese día. Parecía que la fiesta se terminaba. Yo tenía intención de acercarme al Town hall a saludar a los Koroma pero ante la noticia de la llegada de la sociedad secreta de los hombres decidí volver a casa.

                Madina estaba desierta, todas las puertas y ventanas atrancadas, sólo se oía los tambores del Gbangbani y los gritos de los que le acompañaban. Al llegar a la altura de la  misión me encontré con el papá de Rambo que me informó que el Regente y otros ancianos habían ido a hablar con los que querían pasar por Madina para decirles que esas no eran horas de entrar en una ciudad grande como esta y que además había dos fiestas de boda y por tanto no les permitían la entrada.

                Al llegar a la misión la encontré abierta y con todas las luces encendidas. Medo y Bakarr al oír el tambor salieron corriendo a esconderse en su habitación. Mandé a Pa Seedy, el vigilante nocturno, a llamarles. Volvieron, no muy convencidos, más que otra cosa porque no habían comido. Así que cenamos juntos y luego cerramos la misión, ellos se fueron a su habitación y yo a dormir porque estaba muy cansado.

                Anoche fue la primera vez, en más de un mes, que dormí sin manta, eso quiere decir que el harmatán toca a su fin.

                Hoy Madina se ha levantado resacosa. Ayer los ancianos consiguieron desviar al Gbangbani y las fiestas se boda se prolongaron hasta bien entrada la mañana.

                Esta mañana hemos limpiado el garaje donde estaba aparcado el Mitsubishi Galloper que nos regaló El Compromiso en el año 2004. Aquí los coches no duran más de dos años y este ha durado mucho más. Todavía está bien y se puede utilizar pero no en las carreteras del Tonko Limba, por eso lo hemos dado a la Región para que pueda ser usado en otra comunidad que tenga buenas carreteras. Me dio pena verlo partir, aunque ya lo utilizásemos poco.

                Por la tarde he ido al campo de fútbol a  ver el partido entre los alumnos de la escuela secundaria junior y los de la sección senior, primer ciclo contra segundo ciclo de secundaria. Los pequeños, casi todo el equipo del Real Madrid de Madina, han dado una paliza a los grandes, casi todo el equipo del Bar§a, que van en plan creído y pasan de entrenar este año.

                Mientras veíamos el partido Alpha discutía con todo el que quisiera escucharle diciendo que el gobierno no está haciendo nada de lo que prometió, que no se ve ningún cambio y que el arroz cada día está más caro. Uno que venía de Freetown argumentaba que en la capital si se ven los cambios, ahora hay luz las veinticuatro horas del día. Alpha le respondía:

-        ¿De qué l e sirve al pobre tener luz veinticuatro horas al día si no puede comer un plato de arroz que le llene la barriga? El gobierno se ha confundido de prioridades.

TIERRA (29.01.08)

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Ayer Bruno se fue con las dos signorine. Querían pasar un día de descanso en el hotel de Franco, en Sussex para salir relajadas del país porque los cinco días que han estado aquí han sido muy estresantes: el calor, la gente, los olores de la gente,

                Mariza e Elisabetta dijeron la noche anterior que querían salir antes de la seis de la mañana para no encontrar vehículos en la carretera y así no tener polvo, porque aunque hacen subir todas las ventanillas y usar el aire acondicionado siempre les entra polvo, especialmente si tienen algún coche delante. Así que a las cinco y media de la mañana ya estaban las dos con las maletas en la puerta y esperando para salir. Yo ya estaba levantado y sentado en mi mesa, cuando oí el ruido y salí y las invité a desayunar antes de irse. Ellas me dijeron:

-        Déjalo, mejor no perder tiempo, ya hemos comido unas galletas y con ello tenemos suficiente hasta que lleguemos a Freetown.

-        Yo que vosotras me tomaba un café les contesté- porque le dijisteis a Bruno que salíais a las seis y no creo que Bruno aparezca antes de esa hora, es demasiado temprano para él.

Ante la evidencia decidieron aceptar el café y esperar a Bruno sentadas en el comedor. Bruno se levantó, desayunó con calma ante la desesperación de las segnorine. Cuando Bruno estuvo dispuesto se fueron y los que nos quedamos aquí descansamos, sobretodo Medo y Bakarr hartos de matar insectos y perseguir hormigas.

Después de la misa y un poco de despacho me he pasado la mañana discutiendo sobre la tierra de la escuela primaria de Madina. Este pueblo está creciendo rápidamente, todo el mundo está construyendo y hay escasez de tierra con lo que los dueños de la tierra se están forrando vendiendo a precios astronómicos. Tanto es así que están revendiendo la tierra que sus antepasados ya habían vendido o donado. Incluso tierra que habían donado a la misión católica para la construcción de la escuela primaria en los años ochenta la están intentando vender.

Pa Abu, de Laiadee, es el propietario de muchas de las tierras alrededor de la escuela primaria. Su abuelo fue el que donó la tierra a la misión católica. Ahora Pa Abu dice que como la misión católica nunca le ha dado nada tiene derecho a tomarla de nuevo. El problema ha surgido cuando viendo lo que estaba pasando con otras tierras, para evitar problemas, decidí poner unos postes de cemento delimitando la tierra. Cuando fuimos a poner una de las esquinas, la familia de la casa cercana al lugar empezó a insultar a los obreros diciendo que estaban invadiendo su tierra.

Fui con la queja a Pa Kallie, el Regente, y los ancianos de Madina. Enseguida se levantaron todos y se subieron al coche y sin darme tiempo a reaccionar le dieron instrucciones a Alpha para que fuéramos al recinto de la escuela primaria. Llegaron, vieron y decidieron llamar a Pa Abu. Alpha fue a Laiadee con Pa Kallie Kargbo, una de los ancianos de Madina. Pa Abu no estaba en casa y le dejaron recado de que querían verle.

Esta Mañana, Pa Kallie, el Regente, me mandó llamar y me dijo que fuéramos a la escuela primaria. Hacia allí nos encaminamos, a pie, seguidos de la corte del Regente, algunos miembros de la iglesia que no tenían nada que hacer en aquél momento y demás curiosos que se fueron uniendo a la procesión a medida que avanzábamos. Al llegar a la esquina en discusión se nos unió mucha más gente, vecinos, niños y gente que pasaba por allí. Los ancianos empezaron a discutir con Pa Abu, el cual dijo que los límites de la propiedad que nosotros reclamábamos no servían para nada y que el contrato firmado tampoco servía porque él no sabía ni leer ni escribir. Ahí todos los ancianos se le echaron encima y le dijeron de todo. Fue entones cuando se animó la población general que había seguido a la corte del Regente y todo el mundo empezó a exponer sus opiniones para todo aquel que las quisiera escuchar, aunque pocos podrían hacerlo visto el jaleo de voces, golpes de pecho (para reforzar afirmaciones), gesticulaciones de brazos y demás. Yo, mientras, esperaba en una esquina a que se llegase a alguna conclusión.

Por fin, Pa Kallie, el Regente, habló dirigiéndose a Pa Abu y le dijo:

-        Pa Abu, no tienes razón, tampoco tienes derecho a deshacer lo que tus antepasados hicieron. Esta tierra es de la misión católica y a ella le pertenece. La demarcación es la que señala Pa Chema y así la aceptamos nosotros y por tanto también tú tienes que acertarla.

Dicho esto le pasó dos mil leones, como señal de que el caso estaba cerrado. Pa Abu se hizo de rogar y finalmente aceptó el dinero diciendo:

-        Te cojo este símbolo de paz para que no creas que te falto el respeto, pero para poder llegar a una conclusión tengo que consultar al resto de la familia. Cuando haya hablado con ellos, volveré a visitarte.

Ahí nos quedamos y ahora estoy a la espera de que Pa Abu le diga a Pa Kallie lo que la familia ha decidido y este dicte sentencia final.

                También esta mañana fui a comprar arroz para la escuela infantil, cada semana compramos dos sacos para dar de comer un plato a cada niño. Hoy el arroz me ha costado noventa mil leones al saco. Cada semana sube dos mil leones. Pero no es sólo el arroz sino todos los bienes básicos, también todos los materiales de construcción y sin embargo los salarios siguen siendo los mismos. La gente está muy enfadada porque dice que el nuevo gobierno no está haciendo nada y que cada día cuesta más comer. Los partidarios del gobierno dicen que no es culpa de este sino de la situación internacional. Lo cierto es que hay comida pero no todos pueden comprarla.

EL REGENTE (27.01.08)

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Llevo mucho tiempo sin escribir y es que entre unas cosas y otras y la cantidad de blogs que tengo aquí almacenados esperando la ocasión para poder mandarlos termino el día y como que no tengo muchas ganas de escribir.

                De todas formas la vida sigue adelante en Madina y sus alrededores como de costumbre, sin grandes sobresaltos. Bruno y yo llevamos adelante el trabajo como podemos aunque luego, entre reuniones, visitas e imprevistos hacemos menos de lo que teníamos planeado.

                En estos días ha habido una gran convulsión en Tonko Limba, la gente se ha organizado y le ha retirado todo el poder al Paramount Chief. La primera vez en la historia que sucede una cosa así. Hace tiempo que el Gbangbani, la sociedad secreta de los hombres,  estaba saliendo, incluso fuera de temporada, para organizar el tema.  Cuando todo estaba decidido una delegación de diez hombres salió hacia Freetown a visitar al Ministro de Administraciones Locales, Dauda Kamara, a la sazón, natural de Bubuya, Tonko Limba, y enemigo declarado del Paramount Chief. La comisión expuso sus quejas y el Ministro dijo que la gente de Tonko Limba procediese según creyesen oportuno y que más tarde el Gobierno tomaría cartas en el asunto para sancionar cualquier decisión tomada.

                De vuelta la delegación, se volvió a convocar el Gbangbani donde se decidió proceder según las normas del reino (chiefdom) para elegir al Paramount Chief. Primero se organizaron reuniones a nivel de las seis secciones del chiefdom, de cada una de ella salieron dos delegados, luego se encontraron los delegados de las tres secciones del Bajo Tonko Limba por un lado y los delegados de las tres secciones del Alto Tonko Limba por otra. Cada zona produjo dos delegados y estos cuatro delegados se reunieron y decidieron convocar una reunión en Madina de todas las autoridades tribales del Tonko Limba.

                El jueves 17 de enero se produjo la gran reunión. Unos mil jefes de aldea, de sección, ancianos de aldea, de sección, del reino, se reunieron en Madina. El Paramount Chief quiso evitar el encuentro y el miércoles llamó al jefe de policía el distrito informando de fuertes disturbios en Madina. El jefe de policía del distrito llamó al jefe de policía de Madina que le informó lo que se avecinaba. El jefe de policía del distrito, que por cierto es íntimo amigo del Paramount Chief, que fue jefe de policía antes de ser rey, dio orden de que se suspendiera la reunión. El jefe de policía de Madina comunicó la orden al consejero Dauda Samura, el cual dijo que él no era autoridad tribal y por lo tanto no tenía manos en el asunto, pero que podía dar fe de que no existía ningún acto de violencia en Madina y de que todo estaba pacífico, y que no se esperaban incidentes para el día siguiente, además tenían la bendición del Ministro por lo que no iban a para el mitin.

                Así las cosas, el jueves se llevó a cabo la reunión y todas las secciones decidieron  apoyar al candidato de Madina que era Pa Kallie Bangura, nuestro vecino, papá de Bolo, nuestro actual cocinero.

                Bolo se ha convertido en el cocinero porque Mr. Samura nunca volvió después de la suspensión que le di.  Por eso, cuando regresó Bolo de su cursillo de cocina con las hermanas Clarisas Misioneras de Lunsar pasó inmediatamente a desempeñar las funciones de cocinero oficial de la misión. Le falta el toque francés de Mr Samura pero no se apaña mal el chaval.

                Total, que Pa Kallie fue nombrado Regente del Reino hasta que el gobierno decida convocar nuevas elecciones para Paramount Chief. Todas las autoridades tribales le juraron fidelidad y obediencia. Se cocinó para todo el mundo y hubo fiesta. El Paramount Chief, al que ahora todo el mundo llama Momoh ka Mabanda (Momoh el de Mabanda) ha pataleado, ha amenazado ha ido a Freetown a hablar con todo el que ha querido escucharle, al final se ha encerrado en su casa de Mabanda y no sale ni a la puerta.

                A Pa Kallie le han construido una especie de cercado en un  lado de su casa para que pueda tener ahí reuniones y juzgar casos. No ha querido que le construyan la bafa de jefe porque dentro de nada tiene que mudarse a la nueva casa que estamos terminando de construirle a cambio de la actual para poder aumentar el terreno de la misión.

                Bueno, pues aunque hayamos cambiado de jefe, no hemos cambiado de tiempo, y seguimos con el frío este. Por la noche bajamos hasta quince grados y seguimos durmiendo con manta. Este año el harmatán está durando demasiado. Por la mañana amanece con niebla y me doy cuenta de que voy en el coche, cuando salgo a visitar escuelas y proyectos, acurrucado, por no querer ponerme una chaqueta.

                El otro gran acontecimiento de estos días fue que coincidiendo con la coronación del nuevo Regente, Mommy K, una de las hijas de Mr A M Conteh, mi asistente en materias de escuelas, llegó a casa tarde y ante las amenazas de paliza confesó que Abu Batis, uno de los chavales que ha terminado la secundaria y ahora está enseñando en la escuela primaria de Madina, la violó. Mr A M Conteh salió corriendo a la policía e hizo meter en el calabozo a Batis. La policía le dijo que tenía que ir al hospital de Kambia a por el certificado médico. En Kambia no hay médico ni casi enfermeras, el hospital está prácticamente cerrado, pero Mr A M Conteh vino con los certificados.

                Batis ha estado una semana en el calabozo y según Mr A M Conteh lo ha dejado en libertad porque la gente de Madina e incluso su propia familia en Kambia así se lo pidieron. Batis está en libertad después de una semana en el calabozo, pero aprovechando mi ausencia Mr A M Conteh decidió despedirle y le escribió una carta diciendo que a partir del lunes 28 de enero prescindíamos de sus servicios como maestro.

                Yo, cuando me enteré, suspendí la carta y empecé una investigación. Le he escrito una carta a Batis donde le digo que se le acusa de violación y que explique su versión de los hechos. Estamos a la espera de la respuesta de Batis.

                Para rematar la faena, el jueves vino Bruno de Lungi con dos signorine italianas de Parma, miembros de la asociación Smiling Pikin, un grupo que formó Bruno durante los años de la guerra para conseguir fondos para alimentar a los niños malnutridos. Terminada la guerra se cerró el programa y ahora la asociación intenta resucitar. Van a comprar el coche para el proyecto de clínica móvil que está comenzando Bruno. Este proyecto que es caro de lanzar se está haciendo realidad gracias a la colaboración de mucha gente. Primero la Fundaci² Creatia de Barcelona que ha hecho posible que se construya la oficina y el almacén para las medicinas y se puedan comprar el primer lote de estas. Luego atabal de Badajoz con dinero de la Junta de Extremadura lleva adelante el programa por un par de años. Algunos amigos de Bruno en Italia han conseguido el generador de luz y ahora estas señoritas el coche.

                Le signorine deben tener cincuenta y setenta años, respectivamente. Elizabetta y Mariza. Tienen miedo de todo. Medo y Bakarr se pasan el día matando arañas, mosquitos, hormigas y quitando cosas que a ellas les parecen monstruos horribles. Se quejan de lo incomoda que es la casa, lo esenciales que son los baños, Elizabetta, la más joven, no come casi, le da miedo la comida. Luego reparten caramelos a los niños del vecindario pero tiran los caramelos al suelo para que los niños no las toquen y así no tener que desinfectarse como tienen que hacer cada vez que dan la mano a alguien.

                Hoy nos han preparado pizza para cenar. Pero todo les iba mal, porque el horno no es eléctrico y no tiene termómetro digital, porque la harina no es especial para pizzas, porque la levadura tampoco, Pero a Bruno y a mí la pizza nos ha sabido a gloria.

                El pobre Bruno esta de los nervios porque no soporta la actitud que tienen con la gente, pero no deja de sonreír,

-        todo sea por el coche y el bien que va a hacer -me dice cuando por la noche conseguimos deshacernos de ellas y nos sentamos un rato a tomar el fresco del harmatán en la puerta de casa.

CUMPLEAÑOS (09.01.08)

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El lunes siete y el martes ocho estuve en Freetown, tenía reunión con los fiscales del Tribunal Especial para discutir algunos asuntos relacionados con el juicio de Charles Taylor que finalmente comenzó el lunes. Cada día llevo peor lo de las reuniones. Pero esta era una excusa para bajar a Freetown y ver a los chavales de allí y pasar un poco de tiempo con ellos.

 

            Tomé algunas cervezas en la playa con los chicos y me contaron como les van las cosas, los negocios, los colegios, la universidad. Hicimos una pequeña fiesta de navidad. Cuando estábamos todos reunidos Alpha anunció que era su cumpleaños. Así que tomamos la fiesta como la fiesta de cumpleaños de Alpha. Es verdad que no se llegó a la altura de la del año pasado cuando David Bisbal le preparó una fiesta sorpresa a Alpha en el Alexs, un restaurante de Freetown con una vista preciosa sobre el mar, y le cantó el cumpleaños feliz en vivo y en directo. Luego pedimos que pusieran un CD de Bisbal y bailamos hasta bien tarde.

 

            Este año bebimos cerveza, comimos algo de pescado del que preparan en el chiringuito de la playa y luego Gbessay y yo cruzamos la carretera y fuimos a China Town, un negocio chino, en plena playa de Freetown, que tiene restaurante, sauna, supermercado y una pastelería. Allí compramos una tarta con muchas flores y adornos y se la llevamos a Alpha que se emocionó. La tarta se notaba que era china porque tenía mucha decoración pero nada de sabor.

 

            La otra noche que pasé en Freetown fue más tranquila, tomé una cerveza con Ã??scar y Estela en la playa y charlamos y comentamos cosas distintas, sobre el trabajo, Sierra Leona, … también me pusieron al día de los últimos acontecimientos que han sucedido en España y así me he enterado que dentro de poco hay elecciones. Pero que como que todas esas cosas me quedan muy lejos.

 

            Estábamos tan tranquilos charlando y bebiendo cuando se presentó José Carlos, que sabiendo que yo estaba en la ciudad me había buscado por todos los chiringuitos de la playa. Siempre es una alegría verle, más si cae así de sorpresa. Sólo que se sentó y sacó una carpeta con cuentas de proyectos y números. Así que le dije que ni se le ocurriera venir a la playa a trabajar y mucho menos a echar cuentas cuando ya llevaba yo dos cervezas encima.

 

            Obedientemente, José Carlos metió los papeles en la carpeta y se unió a la conversación.

 

            Hoy he vuelto a Madina. Por el camino me he cruzado con Bruno que tenía que ir a Makeni. Hemos parado en mitad de la carretera para charlar un rato y ponernos al día de los últimos acontecimientos.

 

            Cuando he llegado a casa me he encontrado que la salsa, el plassas, para el arroz que había preparado Mr Samura no había forma de comerla. Medo y Bakarr tuvieron la misma experiencia. Así que mandé llamar al cocinero y le dije que eso era incomible y que por tanto se quedase en su casa hasta el lunes cuando vuelva Bruno y pueda hablar con él, porque Bruno sabe los ingredientes que le dio para cocinar hoy.

 

            Mr. Samura tiene muchos negocios propios y siempre anda con prisas, así que imagino que hoy, en cuanto vio que Bruno se fue, cocinó algo deprisa y corriendo y se fue a casa. Veremos que pasa el lunes.

UN AÑO MÁS (01.01.08)

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Hemos empezado el año con mucho frío. Ahora si que ha llegado el Harmatan. No sé que es lo que hemos tenido hasta ahora. Amanecí temblando bajo la manta con la que me había acostado.

 

            Como ya es tradición desde hace mucho tiempo, no espero el año nuevo despierto, lo recibo durmiendo. No resisto quedarme en vela hasta tan tarde, como de costumbre, anoche a las diez ya estaba durmiendo y esta mañana, a las cuatro, me desperté y levanté para poder aprovechar las primeras horas de silencio para rezar y leer un rato.

 

            Por la mañana he celebrado la misa en Madina y luego nos hemos ido a Forekaria. Es tradición, desde hace muchos años, el celebrar la misa de año nuevo en esta aldea. Allí fue donde llegaron los primeros misioneros cristianos y en el año 1912 construyeron una iglesia. Eran protestantes de la Sociedad de misiones americana. Junto a la iglesia están las tumbas de algunos de los que murieron ahí victimas de la malaria y la fiebre amarilla. Más tarde los misioneros se fueron y por muchos años la iglesia estuvo abandonada hasta que en los años 60 llegó la misión católica. Desde entonces todos los primeros de año se celebra la misa allí, en una iglesia que está a punto de caerse, pero ya estamos haciendo los bloques de cemento para construir la nueva que va a sustituirla, casi un siglo después de que se levantara la primera.

 

            Este año ha venido desde Freetown la Asociación de descendientes de Forekaria y ha organizado una competición de fútbol, un sacrificio a los antepasados, un baile y ha aprovechado para celebrar la apertura oficial de los dos nuevos edificios de la escuela primaria, uno construido por El Compromiso con dinero de la Junta de Andalucía y el otro por Atabal con dinero de la Junta de Extremadura. El último edificio se terminó de construir hace dos años, pero para ellos era lo mismo. Organizaron una gran fiesta que se estuvo anunciando en la radio una semana antes del evento y otra después. Invitaron  a todas las aldeas del alrededor, hubo comida para todos y discursos para aburrirnos. 

 

            Por la tarde se había organizado un outing, o excursión, debajo de los anacardos que están al final de Kukuna Road, donde tenemos el Centro de Formación Profesional. La gente pagaba por ir y sentarse debajo de los árboles. Los organizadores ponían la música y John Papa vendía cervezas y refrescos.

 

Familias enteras estaban sentadas debajo de los árboles. Había que estar presente y lucir las mejores galas.

 

            Los jóvenes se repartían en grupos, por un lado las chicas por otro los chicos, y bailaban, pero sin mezclarse.

 

            Esto del outing es una copia de lo que sucede en Freetown, donde tradicionalmente los krios, los descendientes de los esclavos que fundaron la ciudad, reciben el año nuevo en la playa y se bañan en el mar para purificarse de los pecados cometidos durante el año saliente y recibir el nuevo limpios. La tradición se ha extendido al interior y ha degenerado en una fiesta donde lucir las galas del año nuevo.

 

            Bruno y yo hemos dado una vuelta por el outing, para dejarnos ver y ver lo que pasaba por allí, tampoco es que hubiese muchas más opciones para celebrar el año nuevo. Saludamos a la gente, nos sentamos con algunas familias, nos invitaron a comer algo de arroz y plassas y finalmente nos acercamos a donde vendía John Papa a comprarnos una cerveza.

 

            Por la noche todo el mundo estaba cansado y Madina parecía un pueblo fantasma. Incluso los mismos que habían organizado el outing habían organizado baile, pero parece que nadie va a ir. Son demasiados gastos para un solo día.

BAUTIZOS (30.12.07)

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El pasado miércoles, día 26, fui a Makeni. Aquí es día de fiesta, es el llamado Boxing Day, así que a lo largo del camino me encontré numerosas cuerdas y palos atravesados por niños, como si fueran puestos de control de la policía, pidiendo dinero para celebrar la fiesta. En estos casos yo, normalmente, me hago el dormido y dejo que Alpha se las entienda con los que están al frente del puesto de control. La situación suele resolverse con cuatro gritos de Alpha y los chavales que corren a levantar el palo o bajar la cuerda.

 

            Fuimos a Makeni porque el 27 y el 28 teníamos el primer Consejo de la nueva Dirección Regional. Nos reunimos los cuatro consejeros con el Padre Superior, Natalio, que nos presentó su plan de acción para este trienio. Un plan muy bien organizado y pensado que intenta implementar las directivas dadas por el Capitulo. Los consejeros tuvimos poco que decir, todo nos pareció bien. Dimos un voto de confianza a Natalio para que empiece a hablar con los javerianos de la región y comience a ejecutar el plan.

 

            Lo único que me quedó claro de los dos días de reunión es que no viene nadie nuevo a Madina, al menos hasta septiembre, porque no hay nadie disponible a venir aquí. Así que seguiremos Bruno y yo solos. La razón que se da para no mandar a nadie es que la mayoría de los javerianos presentes en la región son demasiado mayores y no quieren estar en una zona tan aislada por si les pasase algo y los jóvenes son demasiado inexpertos para ser enviados a una misión con tanto trabajo y retos como esta, porque pueden perderse entre tanta actividad.

 

            Así que Bruno y yo seguiremos adelante con lo que podamos hacer.

 

            El sábado por la mañana fui a ver al obispo a ver si me confirmaba la fecha de su visita a Madina para confirmar y presidir dos matrimonios. Al final me ha dicho que viene el día tres de febrero, pero que como está muy ocupado llegará el sábado por la tarde y se irá el domingo después de la misa, que no tiene tiempo de ir a visitar comunidades, que eso lo dejemos para más adelante. A mí me viene muy bien que no se quede más tiempo porque así el domingo por la tarde puedo ir a las fiestas de los dos matrimonios.

 

            Hoy domingo era la fiesta de la Sagrada Familia y como todos los años teníamos bautizos de niños. Alpha y Aminatta han bautizado a Ana y Shiaka se ha venido desde Freetown con Carmen y Chema para que los bautizase yo. Lleva años intentando que lo haga, pero yo siempre me resistía porque decía que los niños tenían que ser bautizados en su parroquia de Freetown, pero Shiaka y Kadi insistían en que querían que los bautizase yo, así que viajaron toda la noche del sábado para llegar aquí el domingo por la mañana ante lo cual esta vez no he podido negarme.

 

            Se notaba que los hijos de Shiaka venían de Freetown. Eran los únicos vestidos de blanco. Ana iba todo de oro chillón, que más parecía una bola de navidad que una niña que se fuera a bautizar.

           

NAVIDAD (25.12.07)

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Hoy hemos celebrado la navidad. El día amaneció frío, como es propio del tiempo de Harmatan. La poca gente que se veía en la calle estaba arropada lo más que podía. Pronto empezaron a aparecer niños llevando cestas de comida de una casa a otra. Es lo habitual en estas fiestas. Las familias comparten la comida.

 

            A nosotros también nos llegó alguna cesta, pero este año las familias católicas se han organizado y en vez de mandar todas comida a la misión el mismo día, se han repartido la semana y así cada día una distinta nos mandará la comida y otra la cena. El año pasado fue tanta la que llegó el día de navidad que tuvimos que llamar a gente para que viniera a comer y así no se estropease la comida. Esta mañana había más de uno que recordaba el atracón del año pasado y se hacía el remolón delante de la puerta de la misión a ver si este año también caía algo.

 

            A las ocho fui a Mabanda a celebrar la misa y a las diez la tenía en Madina. Con esto del frío la gente llegó tarde y tuvimos que esperar. En Madina empezamos pasadas las diez y media.

 

            Todo el mundo venía con sus mejores galas. Era una fiesta de color. Todos de estreno. Medo y Bakarr también. Los dos se habían levantado un poco desanimados y cuando volví de Mabanda me los encontré cabizbajos y planchando la ropa que habían pedido prestada a Alpha y la suya propia. Así que saqué lo que Alpha había comprado para ellos en Freetown y lo coloqué encima de la cama: zapatillas de deporte, vaqueros y camiseta.

 

            Cuando fueron a ducharse se encontraron las cosas y salieron corriendo a buscarme. La cara les había cambiado por completo. Ya podían presumir el día de navidad, que es lo que realmente importa.

 

            La misa se prolongó y entre cantos y bailes terminamos a la una. Bruno y yo habíamos planeado cocinar algo especial para celebrar la Navidad pero cuando terminamos de saludar a la gente después de misa y demás ya eran casi las dos. Así que optamos por echar mano de los regalos que nos habían llegado desde España días antes gracias a Estela (la policía española trabajando con Naciones Unidas). Abrimos una lata de Melva cantonera que nos había mandado Margarita Forné, una botella de Rioja que nos regaló Estela y para celebrar la navidad como Dios manda de postre comimos turrones de Castuera que como todos los años me había mandado mi amigo Janofa. Ya se sabe que si los turrones no son de Castuera, la navidad no es lo mismo.

 

            En la siesta recuperé el placer de leer un libro que tenía hace mucho tiempo olvidado y que me llegó entre las cosas que traía Estela. Un libro lleno de ironía que al menos me hace esbozar una sonrisa y pensar, es Historias de cronopios y de famas, de Julio Cortázar. Todo un placer, dice mucho de la persona que me lo ha enviado.

 

            Por la tarde Bruno y yo nos dedicamos a visitar algunas familias y a saludar a la gente que tocaba tambores y bailaba en la calle. La gente de Yankambor, vino con su Mathoma, una mascara toda hecha de paja y espejos, luego fueron apareciendo otras máscaras, o espíritus, con su grupo de seguidores tocando, bailando y bebiendo para celebrar la fiesta.

 

            Bruno y yo terminamos en el chiringuito de John Papa tomando una cerveza. John Papa y Sheku habían hecho un recinto alrededor del bar y montado un baile para niños. Estos pagaban trescientos leones por entrar y bailar y podían comprar refrescos. Unos negociantes que no pierden ocasión.


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