SENTADA (20.02.08)

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Me pasé todo el lunes sentado. Teníamos Consejo Regional, el que debía haberse celebrado la semana pasada pero como a Natalio le surgió la reunión de los superiores mayores de las congregaciones religiosas presentes en Sierra Leona tuvimos que posponerlo a esta semana. La reunión estaba programada para dos días pero todo el mundo tenía compromisos así que tuvimos que hacer todo en un día. Nos sentamos de ocho de la mañana a siete de la tarde, con sólo pequeñas pausas para estirar las piernas y comer a mediodía. Este ha sido un Consejo centrado en la economía. Teníamos que aprobar el informe económico del año pasado y el preventivo para este. Luego teníamos que revisar proyectos y demás. Por último se nombró a José Carlos Ecónomo Regional, esto es, el que controla el dinero de los javerianos en Sierra Leona.

                José Carlos es la persona justa para este puesto porque es capaz de pasarse horas sentado delante del ordenador echando cuentas. Ya se sabe que si las cuentas están claras habrá paz, se evitarán malentendidos y todos trabajaremos mejor.

                Yo, entre tanto número, me pierdo, así que tuve que hacer un acto de fe y creer lo que nos decía Natalio que había estado trabajando junto con José Carlos y Eugenio Montesi, el Ecónomo saliente, para preparar los documentos.

                Terminamos el Consejo justo a tiempo para la cena y tras ella yo salí hacia el Seminario menor a ver a nuestros seminaristas. Dos de ellos, Alfred y Mark, tienen que hacer el examen de ingreso en la universidad dentro de poco y tenían que pagar las tasas. También quería hablar con el rector, Padre Richard, pero no estaba. Lo encontré luego, en la cantina del Fatima Institute tomando una cerveza con algunos curas diocesanos. Me uní a ellos y también tomé una cerveza, esta vez fría, a diferencia de las de Madina.

                Ayer martes por la mañana, después de desayunar y charlar un rato con Jorge Jiménez fui al obispado a comprar hostias ya que en Madina casi no me quedan. El obispo no estaba en su oficina así que todo el mundo estaba muy relajado. La secretaría, Margaret, charlaba con Pa Fonah, el encargado de la tienda y Sheku, el administrador diocesano, escuchaba música a todo volumen recostado en el asiento de su coche. Había un ambiente festivo. Estuve charlando con unos y otros y luego salí hacia Lunsar.

                En Lunsar fui a ver a las monjas Clarisas Misioneras porque la noche anterior me había llamado Elisa, la superiora, para decirme que necesitaba hablar conmigo. Cuando llegué al convento me encontré con Angelina, la hermana encargada de la casa, que me ofreció un vaso de agua y me preguntó por Bolo. Luego fui a la escuela secundaría, al despacho de Elisa. La encontré mediando en una discusión entre uno de los maestros y la dueña de la casa donde ese vive. Los dejó gritándose en el despacho y salió al pasillo donde pudimos platicar por un rato. Después de los preámbulos me comentó que Peli se había puesto en contacto con ella para ofrecerle ayudarlas con algún proyecto. Elisa está un poco escarmentada de que la gente le ofrezca ayuda y luego de haber fotografiado el colegio y las niñas no hagan nada, como les pasó hace un par de años con PLAN INTERNACIONAL cuando vinieron de España y les prometieron tantas cosas que al final no cumplieron. Yo le dije que de Peli se podía fiar al noventa y nueve por ciento y que de todas formas en la próxima visita a Sierra Leona, ella tiene planeado un viaje a Lunsar a conocerlas.

                Luego seguí viaje hasta Freetown. Entré por las montañas y fui directamente a comer al Balmaya donde había quedado con Shiaka. Le dije que no dijera nada a nadie porque no quería ver a los chavales. Comimos, charlamos y luego Alpha se fue a comprar dos ruedas para el coche y yo me fui con Shiaka.

                Quería ver a Ã??scar Mateos pero justo esa mañana había salido para Etiopía para asistir a un congreso. Creo que no os he dicho que al final Raquel no ha vuelto, el puesto que le tenían ofrecido en Naciones Unidas se lo han dado al final a la novia del jefe de personal de Nueva York. Así que me he quedado sin una amiga y secretaria.

Por la noche fuimos a la playa y allí se nos juntaron Abu, Gbessay, Filare y Bocke que habían visto pasar a Alpha con el coche y se imaginaron que yo no estaría lejos. Contaba Alpha que cuando fue a comprar las ruedas se encontró con muchos chavales que le preguntaban por mí y él les dijo a todos, siguiendo mis instrucciones, que yo estaba en Makeni y él había venido a comprar las ruedas. Parece que se lo creyeron porque no apareció nadie más.

                Esta mañana Alpha y yo hemos salido temprano de Freetown y hemos hecho todo el camino de un tirón hasta Kambia. Allí me he parado para hablar con Giuseppe Giacomello, un laico italiano que lleva más de veinticinco años en Sierra Leona al frente de una escuela de arte y oficios. Quería verle para preguntarle, de parte de Natalio, si estaría dispuesto a construir la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, la mejicana, no la auténtica, que tiene prometido construir en Bubuya. Giuseppe dice que se lo pensará y le dará una respuesta a Natalio.

                La tarde de hoy la he pasado en la oficina poniéndome al día de estos dos días y medio que he pasado fuera de Madina. Lo malo no es abandonar la parroquia sino que luego, cuando vuelvo, tengo todo el trabajo que no he hecho esperándome porque no tengo a nadie que lo haga por mí como pasaba cuando éramos más en comunidad.

NEVADA (17.02.08)

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Ayer sábado Jose se fue a visitar a algunos amigos a Kabala. Quería salir a las seis de la mañana y se había puesto de acuerdo con una okada, moto-taxi, para que le recogiera a esa hora y le llevase hasta Kambia donde cogería un poda-poda hasta Rogberi Junction y desde allí otro a Makeni y finalmente otro hasta Kabala. Pero la okada no llegó y a eso de las siete y media cuando terminé de celebrar la misa me lo encontré esperando todavía. Tuve que mandar a un chico a buscar la moto y este vino con la noticia de que se había ido a Kamakwie, ya que le había salido un viaje hasta allí y por supuesto representaba más dinero. No nos quedó otra que buscar una nueva okada para que Jose pudiera ir a Kambia. Tanto madrugar para nada.

                Yo fui hasta Yebaya y me encontré que está toda la selva cubierta de algodón. Son las semillas del Cotton tree. El paisaje parecía un portalito de Belén todo nevado de algodón, con sus chozas, las ovejas, los ríos, la gente haciendo la colada en ellos, Estas semillas se recogen, se separa el algodón y se limpia y luego con él se tejen mantas para cuando hace frío, en telares tradicionales.

                Por la tarde llegó Kai desde Freetown para contarme las peripecias de Sasko. Está bien y está en su casa, reposando. Contaba Kai que Sasko había ido a Makeni a ver si en el nuevo reparto ortopédico del hospital de Holy Spirit podían hacer una pierna postiza nueva para su madre, que hace poco tuvo un accidente de moto y se rompió la que tenía. Para volver a Freetown cogió el coche de una ONG, que normalmente aprovechan para sacar dinero haciendo de taxis, y poco antes de llegar a Lunsar tuvieron un accidente. Dice Kai que Sasko no recuerda bien los detalles del accidente porque dormía. Lo único que recuerda es que se despertó en el suelo, fuera del coche y junto a él estaba la señora que iba sentada entre él y el conductor, muerta, y que el conductor había corrido la misma suerte.

                Kai dice que fue un poco angustioso el no encontrarle, el haber oído que hubo muertos en el accidente, el buscarle por los hospitales de Freetown, pero al final todo está resuelto.

                Por la noche Bruno y yo fuimos al John Papas a tomar una cerveza del tiempo, caliente. A John Papa se le ha estropeado el frigorífico y no encuentra el momento de llevarlo a Freetown a arreglar. Hacía tiempo que no íbamos por allí, desde el día en que empezó la clínica móvil, pero el chiringuito de John Papa es como una telenovela, no importa el tiempo que hayas estado ausente, siempre coges el hilo enseguida. Allí estaban sentados los habituales: Kabbakeh, Mambie, Richard, Sidi, Discutían del precio del agua mientras bebían licores locales porque este mes se han vuelto a retrasar los salarios de los maestros y no debía de quedarles para cerveza.

                Gracias a una ayuda del Banco Mundial se ha reparado el sistema de fuentes públicas de Madina con lo cual todos los días se suministra agua clorada durante un par de horas. La gente no está muy contenta porque para ahorrar dinero los tubos que se han puesto son muy estrechos por lo que casi no hay presión y así cuanto más alejada del centro esta una fuente menos agua le llega o no le llega ninguna. Esto ha sido un proyecto dirigido por los consejeros, y estos han decidido, sin consultar a la gente, que cada casa de Madina debe pagar cuatro mil leones por mes para comprar el combustible para el generador que bombea el agua del río al depósito que luego la distribuye.

                Ahora, desde la mañana temprano se ven filas de garrafas de plástico amarillo guardando cola delante de las fuentes. Escribo estas palabras y me viene inmediatamente el recuerdo de Kapuscinski que en el capítulo titulado Levantarse de un salto en medio de la oscuridad de Ã??bano, califica al bidón de plástico como un milagro y una revolución y concluye:

                Pero eso no es todo. El bidón de plástico tiene un número de virtudes ilimitado. Una de las más importantes radica en que sustituye a la persona en la cola. Había que hacerla (allí donde el agua se trae en cisternas) durante días enteros. Estar a la intemperie bajo el sol del trópico es una tortura. Antes no se podía dejar la vasija e irse a la sombra, porque la podían robar, y era demasiado cara. Ahora, en cambio, en lugar de personas, se forman colas de bidones de plástico, mientras sus dueños se refugian del sol o se van al mercado o a hacer alguna visita. Al viajar por frica, se ven muchas de esas kilométricas y multicolores filas de bidones esperando a que aparezca el agua.
                Aquí las filas son más bien monocolores, pero es la misma escena. Garrafas o bidones de plástico esperando que aparezca el agua mientras sus dueños siguen adelante con sus quehaceres cotidianos.

                El problema estriba en que el agua no llega por igual a todas las fuentes y en que algunas personas colocan hasta diez bidones en la fila por lo que los que vienen detrás puede que se queden sin agua porque al llegar su turno esta ha sido cortada.

                Por eso los tertulianos del John Papa hablaban de organizar una reunión en la que se pudiera discutir el asunto públicamente y llegar a un acuerdo que garantice el acceso de todos al agua en igualdad de condiciones.

                Sentados allí, en el chiringuito, contemplábamos a diversos grupos de mujeres cargados con utensilios de cocina, comida y tambores, pasar en dirección a Kamathorthor donde había Bundu, la sociedad secreta de las mujeres.

                Hoy domingo, después de comer, con todo el calor, he salido para Makeni llevando en el cajón de la camioneta las cabras que la gente regaló al obispo el día que visitó nuestra parroquia. Justo anoche murió una y esta mañana Medo y Bakarr han pedido permiso para cocinarla y comérsela. Bruno se lo ha desaconsejado porque no sabemos de que ha muerto la cabra pero ellos han llamado a Kuye y a Bolo y han hecho pepesup, que como su nombre indica es una sopa con mucho picante donde se hace cocer la carne por horas y horas, cuanto más tiempo más picante.

                Llegué a Makeni a las cinco y media de la tarde y fui derecho a la casa del obispo a dejar el ganado. El obispo salió a recibir y me invitó a un vaso de agua fría que agradecí infinitamente. El obispo dio las gracias por lo generosa que había sido Madina durante su visita y enseguida preguntó cómo seguían los trabajos de la casa de Madina y que cuando empezábamos a construir la iglesia de Kukuna y la nueva de Madina y la escuela secundaria de Madina,.. Toda una batería de preguntas a las que yo ya había respondido cuando él estuvo en Madina así que no puse mucho esfuerzo en contestar y me limité a dar largas conocedor de que el obispo se olvidaría rápidamente de todo lo que le haya dicho.

                Desde allí fui a la Casa Religiosa, cuartel general de los Javerianos en Sierra Leona, y llegué a tiempo para darme una ducha, rezar las vísperas y cenar. Después de la cena todo el mundo salió corriendo a ver las noticias del canal  de TV italiano y yo me quedé sentado en la puerta de la casa tomando el fresco.


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