El martes, día veintidós, por la mañana llegó Alpha de Freetown y me encontró todavía sentado con la pierna estirada sobre el cubo de plástico y se enfadó conmigo y decidió que nos fuéramos inmediatamente al aeropuerto para que yo viajase a España y me curasen allí, porque ya se sabe que en Europa los dolores no duran más de un par de horas. Me costó convencerle que coger un avión no es como coger el poda-poda a Freetown y que además no veía la necesidad de ir a España para curarme.
Así que pasé el martes sentado, siguiendo los trabajos de la casa, viendo como Bruno trepaba escaleras y cogía sierras mecánicas y se metía con los obreros para asegurarse de que todo iba de acuerdo a los planos y daba las órdenes necesarias para la construcción del gallinero. Yo recibí a algunos constructores y les dije que esperasen a que me encontrase mejor para poder visitar las obras y resolver los problemas que se les plantean, así que todo esto va a añadir más retraso a las construcciones de este año. También recibí, siempre introducidos por Bolo que todos estos días me está haciendo de maestro de ceremonias, algunos jefes de aldea que venían a decirme osh. Ya sabéis como funciona esto. El simpatizante dice:
- Osh
- Oo contesta el enfermo.
- Osh ya continúa el visitante.
- Oo vuelve a contestar el visitado.
Luego se produce un largo silencio sólo interrumpido por alguna exclamación del visitante, como:
- Eeh Boh!
A lo que el enfermo suele responder:
- Na so, aw fo du que viene a significar algo así como: ¿qué se le va a hacer? Hay que aguantarse.
Se siguen intercambiando silencios y exclamaciones por algún tiempo hasta que el visitante pregunta por la enfermedad. Tras la explicación pertinente, todos me dicen que eso que tengo es lo que en limba se llama sowa y que es muy fácil de curar a base de masajes con aceite de palmera caliente por un par de días y luego hay que meter el pie en un mortero y golpear este con el palo hasta que desaparezca el dolor. Todos conocen a algún curandero que estaría dispuesto a ayudarme. De hecho en la desesperación de las noches sin dormir más de una vez he estado a punto de caer en la tentación de visitar uno de ellos.
Finalmente, el visitante ofrece la gallina o la fruta: piñas, anacardos, naranjas o aguacates, que es lo que hay en esta estación, que todo el tiempo ha tenido en la mano y se despide con la frase de rigor:
- Mek Papa God giv yu medicin, mek i men yu kwik que se podría traducir: que Dios te de la medicina que necesitas para curarte rápidamente.
Por la tarde, en cambio, cuando Medo y Bakarr volvieron de la escuela y comieron continuamos con el traslado de la casa vieja, también con la ayuda de Bolo y Kuye. Aquí sí que ha salido porquería almacenada desde los tiempos de Franco Manganello. Así que no me he cortado un pelo en mandarles a quemar cajas enteras.
La noche del martes al miércoles fue terrible, con muchos dolores, así que ayer por la mañana, cuando se lo comenté a Bruno este me dijo que no perdiera más tiempo y que volviera al hospital y que no me fuera de allí sin ver a un doctor. De todas formas Alpha tenía que ir a Lunsar a llevar el coche al taller de los josefinos para la revisión. Así que después de desayunar y bendecir a los obreros y la obra de la casa, porque el constructor así me lo pidió, Alpha y yo salimos para Lunsar.
En el hospital encontré a Fernando Aguiló que estaba pasando consulta. Me miró, no me vio nada y me recetó de nuevo el ibuprofeno, la vitamina B y el valium 5 para dormir y añadió una pomada para los dolores musculares. Fui a la farmacia y esta vez, Carolina, la voluntaria que la lleva, si estaba allí y me dio las medicinas.
De Lunsar Alpha me llevó a Makeni, donde llegamos a eso de la una y cuarto. Encontré a Natalio, Piero y Paulin. Me ofrecieron un plato de arroz y mientras comía les conté mi visita al hospital. Natalio dijo que no era posible que llevase tantos días con el dolor y sugirió que me viera Laura, una fisioterapista italiana de la ONG Don Gnocchi que trabaja en el hospital de Holy Spirit de Makeni. La llamó y Laura le dijo que fuera al día siguiente a las nueve y media y sin haber tomado ningún medicamento.
Alpha se volvió a Lunsar a hacer la revisión del coche y yo me quedé sentado en la puerta de mi habitación, leyendo alguna revista. Me di la pomada que me habían dado en el hospital y que me alivió mucho el dolor. De hecho me pasé toda la tarde y parte de la noche untándome pomada en la parte donde se concentra el dolor.
Por la noche, después de cena, Natalio me pidió hablar un rato en su despacho para compartir el estado de las nuevas destinaciones que decidimos en el último Consejo regional y que ya ha hecho públicas una vez que ha hablado con los interesados y estos han aceptado. Así que en pocas semanas empezarán los traslados: Franco Manganello de Kambia a Binkolo, Vincenzo Munari de Binkolo a Freetown a ayudar en la formación de los estudiantes javerianos y Michelle Carlini de Kabala a Kambia. Parece que a alguno de los más ancianos, entre ellos a Franco, no le ha sentado bien que se nombre párroco de Kambia a un joven como Michelle, pero es una opción que ha tomado Natalio y creo que es acertada, también al obispo, sorprendentemente, le ha parecido muy bien el cambio.
Natalio se va a Burundi por dos semanas a una reunión sobre la formación de los estudiantes javerianos en frica y me decía que tenía un poco de miedo porque justo estos días, según la BBC, los rebeldes están bombardeando la capital, Bujumbura.
Anoche, a pesar de tomarme una pastilla de valium 5, tampoco conseguí dormir por el dolor de la pierna. Me pasé la noche caminando, sentado en la silla, escuchando la radio, leyendo. Haciendo cualquier cosa para distraer el dolor como todas las noches anteriores.
A las nueve de esta mañana salí para el hospital de Holy Spirit donde encontré a Laura que me esperaba. Me examinó, me giró, me levanto, me retorció, me hizo crujir la espalda y no sé cuantas cosas más. Después de casi una hora me dijo que no volviese a tomar ninguna medicina aunque me muriese de dolor y que vuelva mañana a la misma hora para que volver a examinarme.
No sé muy bien lo que me ha hecho Laura pero el dolor ha disminuido muchísimo, es casi un recuerdo sólo. Entré con muletas y salí caminando sin ellas. He pasado el resto del día sentado a la puerta de mi habitación leyendo y prácticamente no me acordaba de que había estado dos semanas con tanto dolor. Mano de santa.
Lo único que me duele es tener que quedarme un día más, llevo ya dos semanas sin atender la parroquia y se me acumula el trabajo, me da miedo pensar en abrir el despacho, pero necesito curarme de una vez
A la salida del hospital me encontré con José Luis Garayoa que iba allí a llevar una enferma. Charlamos un rato y luego me invitó a que fuera a cenar a Kamabai porque, decía, tenía un chorizo y una botella de vino de la Rivera navarra y así por lo menos podría llevar el dolor con más alegría. Así que allí me fui a cenar con José Luis y Manuel. Se notaba la falta de las doctoras cubanas que ya están en Freetown porque dentro de un par de días regresan a Cuba, pero nos lo pasamos muy bien igualmente. Comimos el chorizo, y un atún embotao por la hermana de José Luis y terminamos con una copita de Pacharán. Luego José Luis que es de lo más generoso me regaló una botella de Pacharán y otra de Cava para que me llevase a Madina. Por fin quedamos en que Manuel y él visitarán Madina en Junio porque todavía no han puesto pie allí.
A las diez estaba de regreso a casa y me he puesto a escribir. Ahora mismo se ha desatado una tormenta muy fuerte con muchos truenos y relámpagos y muchísima agua, así que voy a cerrar el ordenador y salir a la puerta de la habitación a disfrutar del espectáculo. Posiblemente esta noche pueda dormir después de tanto tiempo.
Comentarios Recientes