Estos días después de hablar con algunos amigos y otros no tan amigos, me han surgido problemas de conciencia, o al menos estoy dándole vueltas a la cabeza, pensando y comiéndome las entrañas por dentro pero sin dar con una solución.
Por un lado está el tema de haber aceptado dinero de REPSOL para construir media escuela, porque sólo han contribuido con la mitad del dinero necesario. Lo he aceptado más que nada por todo el empeño que Luis Gimeno ha puesto en conseguirlo. Pero luego cuando leo sobre el petróleo manchado de sangre y la implicación de REPSOL en todo ello, sobre todo lo publicado por INTERMON me pregunto si he hecho bien aceptando ese dinero. Tanto tiempo denunciando los diamantes de sangre y ahora caigo en las garras del petróleo de sangre. No he justo y a lo seguramente no he tomado la decisión justa. ¿Vale más que trescientos niños y niñas de una aldea del Tonko Limba puedan recibir educación primaria o la vida de las personas masacradas o expulsadas de sus tierras para conseguir el petróleo? Posiblemente esta es una pregunta falsa que ni siquiera se pueda hacer.
Me recuerdan que hace algún tiempo Payasos sin fronteras me declararon persona non grata y que a lo mejor debería ponerme en contacto con ellos para aclarar el malentendido que llevó a este título. Yo me digo que no vale la pena, que ellos han decidido así y tienen derecho y por otra parte, a mí mi imagen no me importa nada, así que para qué molestarme en deshacer el malentendido. La persona que me lo recuerda no está nada de acuerdo conmigo, dice que hay que preocuparse de la propia imagen y cuidarla. A lo mejor tenga razón, pero no puedo pasarme la vida pendiente de lo que piensen los demás y el trabajo realizado es lo que cuenta, lo demás está de sobra. A lo mejor me equivoco, pero es así como lo pienso.
Luego está el tema de las comunicaciones. Yo ya me había acostumbrado a la falta de Internet y de teléfono y vivía tan tranquilo, sin estar pendiente de quien llama o de quien escribe. Pero parece que la cosa no es tan simple y que aunque a mí me parezca bien esta vuelta a la vida sencilla al resto de los mortales no le parece tan idílico y necesitan estar conectados y recibir informes y presupuestos y justificaciones y fotografías y a tiempo. La falta de comunicación directa ha creado muchos malentendidos y malos sentimientos con algunas personas. No es justo, sé que tengo que cuidar mucho más este aspecto pero siempre se me escapa.
También está el tema de todos los que quieren hablar conmigo o verme y no doy más de sí y parece que si no llamo o hablo es que no me importa esa persona o no sé qué rollos. Y esto también me deja mal sabor de boca.
No sé qué respuesta dar a todas estas cosas. Sólo sé que me queda una sensación como si se me llenase el estómago de mariposas.
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