Hay una invasión de hormigas rojas en Madina, están por todas partes y si te descuidas te dan unos picotazos que te dejan dolorido por horas.
Por la mañana fui a Malikia a ver la bafa de la clínica ya que ayer, por fin, empezaron a poner los cimientos. Me pareció muy pequeña con respecto a lo que Bruno y yo habíamos hablado, así que le dije a Mr. Conteh, el constructor, que no hiciera nada, que yo intentaría hablar con Bruno y que mañana le mandaría mensaje con Patrick que va allí a rezar.
De vuelta a casa Alpha y yo fuimos a llevar zinc para los tejados de las escuelas de Yankambor y Kabailor.
Por la tarde vino Alpha a traerme la maqueta del disco que él y su amigo Blade han grabado, son cuatro temas en los que Alpha rapea. Lo hicieron la última vez que Alpha fue a Freetown y Blade se quedó allí para terminar los detalles del disco y regresó esta mañana. Alpha es, también, el socio capitalista. Lo he escuchado en el ordenador y no sé qué decir. A Alpha cuando volvió a ver que me parecía y pedirme una semana libre para ir a Freetown a hacer promoción del disco, le mentí diciendo que me había encantado y él se sintió muy contentó y me dio una clase magistral sobre los distintos modos de rapear en agradecimiento.
Por la tarde también tuve reunión con los jugadores del Real Madrid de Madina y les comenté la noticia que nos ha llegado y es que el Real Madrid invita a quince chavales de Madina a visitar Madrid por una semana. Cuando lo comenté se produjo un silencio sepulcral, todos se quedaron boquiabiertos y sin decir palabra, así que no sé cómo les ha caído la noticia. Pienso que se creyeron que era una broma.
Por la noche, cuando buscaba cobertura por todo el pueblo para poder llamar, me encontré con Kabakeh que me invitó a tomar una cerveza al John Papa, señal de que le había llegado el sueldo del mes. Al llegar allí encontré a otros maestros de la escuela secundaria que celebraban la llegada de los salarios. Cuando estábamos hablando Mr. M. Bangura dio un salto y empezó a quitarse los pantalones delante de todo el mundo por lo que todos nos quedamos paralizados y sin saber que decir. Se los quitó, los sacudió y volvió a ponérselos y fue entonces cuando explico que una hormiga roja le había subido por la pierna y le había picado.
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