El martes y el miércoles los pasé yendo y viniendo a Kambia por lo del caso del arroz quemado. No sé qué es lo que pretende la policía, tengo la sensación de que la familia del fulla ha dado dinero para que el caso no siga adelante, pero al mismo tiempo, la policía tiene miedo porque estoy yo por medio, por eso es buena mi presencia en la comisaría, o al menos así lo creen los representantes de las cooperativas de agricultores y el Consejero Dauda que también se ha hecho presente en el caso.
El miércoles volví a Madina con un fuerte dolor de espalda y pierna, tenía miedo de que fuera una ciática de nuevo. Bruno me dio una inyección y me acosté. El jueves me pasé todo el día de la cama a la butaca y de la butaca a la cama con dolores, Bruno volvió a inyectarme. Por la tarde ya estaba mejor y Bruno me obligó a dar un paseo pero llegué hasta el centro de Madina y me volví porque la pierna me molestaba un poco.
Hoy me encontraba mejor y he podido moverme.
Ayer empezaron el traslado de los materiales desde los distintos talleres y lugares donde se estaban impartiendo las clases de formación profesional al centro nuevo. Yo quería haberlo inaugurado en enero pero como ese mes las mujeres estaban de sociedad secreta, el director, Mr. Turayson, pidió que se suspendieran las clases para permitirlas participar, como todos los años. Ya he dicho que este es el último año que se permite esto (también lo dije el año pasado) y que a partir de ahora que comenzamos clases regulares en nuestra propia sede, se seguirá el calendario normal de clases. La semana pasada se reanudaron los talleres, aunque no todos los alumnos aparecieron. Esta semana que ya están todos se ha empezado el traslado para que el lunes día nueve de febrero se empiecen ya las clases en el nuevo centro.
Bruno se cabreó conmigo porque estuve todo el día en movimiento y decía que debería reposar, pero quería dirigir la colocación de los talleres.
Por la tarde Timothy vino a la oficina a decirme que venía de la policía donde le habían llamado por la denuncia presentada contra él por el Pastor Bai y la Consejera Hawa. Según él, había demostrado que no tenía nada que ver con el caso, que sólo conocía a los chavales porque vive cerca del orfanato. Según Timothy, la casa en la que están es donde vive el Pastor Santiguie que era el cocinero del orfanato hasta que hubo problemas y fue despedido. Los quince expulsados del orfanato, porque Timothy insiste en que fueron expulsados por saludar al holandés que vino a investigar hace algunas semanas, viven con el Pastor Santiguie y este recibe ayuda del antiguo administrador del orfanato, Kalaba, que sigue en contacto con los donantes.
Justo cuando estábamos hablando Timothy y yo, llegó el grupo de los quince a pedir ayuda para ir mañana a Kambia porque el jefe de policía del distrito los ha llamado y no tenían dinero para pagar el transporte, les dije que fueran al puesto de policía de Madina y se lo explicaran al jefe del puesto, O. C. Conteh, porque ellos eran menores y no tenían medios para asistir a la cita.
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