EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (16): 50 AÑOS

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            Los últimos mensajes que me han llegado de Sierra Leona comentan que todo el país está engalanado con los colores verde, blanco y azul de la bandera nacional. Llevan desde el día 18 celebrando los cincuenta años de independencia del país que se cumplen justo hoy, 27 de abril de 2011. Hay fiesta por todas partes. Me dicen que están cansados de tanto celebrar.

                Así que como en toda gran fiesta, comenzamos esta entrada con el himno nacional:

              Debe ser un momento bonito pero quizás no haya mucho que celebrar porque Sierra Leona, al igual que la gran mayoría de los países africanos, no es 100% independiente. Las antiguas metrópolis (y Occidente en general) siguen manejando los hilos de la política y la economía de sus ex colonias. Lo acabamos de ver en Costa de Marfil.

                El presidente sierraleonés, Ernest Bai Koroma, ha dicho estos días que el pasado turbulento no debe impedir al país celebrar los cincuenta años de independencia. “Hoy somos una nación pacífica. Somos una nación que ha decidido elegir a sus líderes de forma democrática” –ha dicho.

                Eso es verdad, a pesar de los años de guerra vividos, Sierra Leona dio una prueba de madurez cuando en las elecciones presidenciales de 2007 ganó el candidato del partido de la oposición y hubo un cambio de gobierno pacífico. Algo raro en África, donde la violencia poselectoral suele ser la nota predominante como también hemos visto estos días en Nigeria o Benín.

                No hay duda de que Sierra Leona es un país precioso como bien demuestran estas imágenes:

              Pero todavía queda mucho que hacer para consolidar la paz porque, aunque el país es rico en recursos naturales, la mayoría de la población se beneficia poco de esa riqueza. Solo cuatro de cada diez sierraleoneses sabe leer y escribir y la expectativa de vida, aunque ha aumentado en los últimos años, no pasa de los 50.

                Si os interesan más datos sobre el país, en la página de DYES los hemos puesto al día: http://www.ongdyes.es/es/datos-interes.

                Lo importante de los discursos que hoy se hacen es que todos quieren recalcar que hay que aprender de los errores del pasado y mirar con confianza al futuro. Eso es el mejor deseo que hoy puedo formular para Sierra Leona.

                Os dejo con algo que describe mejor la vida diaria de los sierraleoneses: Mabinty de Dry eye crew, una canción de hace un par de años que cuenta la historia de un joven que no puede casarse con la mujer que quiere porque no tiene dinero, como tantos miles de sierraleoneses:

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (15): EL NEGOCIO DE LA MUERTE.

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               En noviembre de 2006, tras cinco años de trabajos, se celebró una conferencia que pretendía revisar y extender la Convención de Naciones Unidas sobre Ciertas Armas Convencionales de 1980, para prohibir el uso de las bombas de racimo. La conferencia fracasó, posiblemente  por la oposición de Estados Unidos, uno de los países que más bombas de este tipo utiliza. Ante ese panorama, el gobierno noruego inició un proceso internacional para crear un tratado que prohibiera las bombas de racimo. Esta iniciativa se conoce como el Proceso de Oslo.

                 A lo largo de varios años se tuvieron diversas reuniones a las que cada vez se fueron sumando más países y organizaciones humanitarias. Finalmente, en la Conferencia de Dublín, el 28 de mayo de 2008 cien países se comprometieron a adoptar un tratado que prohibía la producción, venta, almacenamiento y uso de las bombas de racimo. Este Tratado entró en vigor el 1 de agosto de 2010.

                Para ver lo que es y cómo funciona una bomba de racimo podéis entrar en:

www.bbc.co.uk/spanish/especiales/eeuu_military_hardware/cluster_bombs/1.shtml

Ir cliqueando en los números para seguir la evolución de las bombas.

                Estos días, todos los medios de comunicación hablan de que España le vendió a Libia las bombas de racimo que Gadafi está lanzando sobre los rebeldes. Los políticos se lo echan en cara unos a otros: que si tú le has vendido armas, que dónde está el caballo que te regaló Gadafi, que si es amigo tuyo y no el mío, que si tu yerno tiene grandes negocios con su familia… Pero nadie entra en el fondo de la cuestión: la hipocresía española en el tema de armas independientemente del partido que esté en el poder. Lo de Libia no es una excepción. Seguimos vendiendo armas a muchos países que no son democráticos y no respetan los Derechos humanos.

                Por cierto, no os perdáis la columna de Rosa Montero en el País de hoy: 

www.elpais.com/articulo/ultima/Producto/elpepiopi/20110419elpepiult_1/Tes

El negocio de la muerte sigue avanzando en África. Así, también nos hemos enterado de que detrás de la guerra de Costa de Marfil había una gran operación especulativa, donde se ha ganado mucho dinero con el cacao y el embargo que la comunidad internacional impuso a este producto. Una maniobra muy rentable coordinada por la mano de Francia y sus amigos/marionetas, a través de un yerno de Ouattara conocido como Chocfinger (dedo de chocolate):

www.facebook.com/ONGDYES?v=page_getting_started#!/ONGDYES

                 En Nigeria, mientras tanto, la división que sufre el país entre el norte pobre y de mayoría musulmana y el sur rico y de mayoría cristiana se acentúa tras la victoria en las urnas, el pasado domingo, del presidente Goodluck Jonathan con un 57% de los votos, frente al candidato del norte, Mohamed Buhari (que ya fue presidente tras el golpe de estado de 1983 hasta 1985) que solo consiguió el 31%. La violencia se ha desatado en las principales ciudades del norte. Nigeria es el país más poblado de África y el más poderoso, un conflicto abierto pondría en peligro la estabilidad de todo el continente.

                Incluso Botsuana, un país modélico, casi único en África, se tambalea. La crisis ha repercutido en la demanda internacional de diamantes, su principal riqueza. Tras tres años en recesión, con los salarios congelados, los sindicatos han convocado una huelga que ha paralizado el país. Esperemos que no se vuelva violenta.

                También parece haberle llegado la hora a Blaise Compaoré, el presidente de Burkina Faso. El ejército se ha amotinado pidiendo el pago de sus salarios y ha creado disturbios en todo el país. Como suele ocurrir en estos casos, la protesta violenta se ha traducido en pillajes y abusos contra la población civil.

                Este señor, Campaoré, es un ejemplo más de la impunidad de que gozan muchos dictadores africanos protegidos por los gobiernos de Occidente. Un poco de historia reciente de Burkina Faso no ayuda a comprender: A comienzo de los años 80, Thomas Sankara inició una auténtica revolución democrática y popular en el país. Tras llegar al poder mediante un golpe de estado, abolió los privilegios de los jefes tradicionales, dio derechos a las mujeres, promovió la educación y la sanidad públicas y combatió con dureza la corrupción y la dependencia de su país del exterior. Inmediatamente fue tildado de comunista y pocos años después, su principal colaborador, Blaise Campoaré, le asesinó junto a sus más fieles seguidores. Parece que la operación estuvo diseñada por Francia con el apoyo de la CIA.

              Campoaré había sido entrenado por Gadafi, junto a Charles Taylor y Foday Sankoh, en el campo libio de Bengazi. Los rebeldes liberianos y sierraleoneses prestaron su ayuda a Campoaré antes de iniciar sus respectivas guerras. Por eso el papel que desempeñó Burkina Faso en esas dos guerras fue clave.

                Curiosamente, los dos principales aliados de Francia en la zona, Burkina Faso y Costa de Marfil, jugaron un papel muy importante en las guerras de Sierra Leona y Liberia, sobre todo porque sirvieron de santuario a los rebeldes y bases de entrenamiento y porque fueron imprescindibles para el tráfico de armas y diamantes. De ahí que siempre se haya sospechado del papel que Francia tuvo en estas guerras y que nunca se ha querido investigar o si se ha hecho se desconocen los datos.

                Bueno, estamos de vacaciones y hay que darse un pequeño respiro. Yo estos días estoy buscando a Robín Hood en el bosque de Sherwood, a ver si me explica algo del proyecto de tasa que lleva su nombre (un impuesto aplicado a las transacciones que realizan las entidades financieras entre sí, que podría generar miles de millones de euros para combatir la pobreza dentro y fuera de Europa, y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático). Por ahora, del famoso bandido no he encontrado rastro, solo un Pub que lleva su nombre. Y qué decir del bosque, imagino que guarda poco de su aspecto original ya que está todo muy señalizado para que los turistas no nos perdamos.

      

     

           Como empieza la Semana Santa, y por aquí no hay procesiones, os dejo con una canción que siempre que la oigo me pone la carne de gallina, o la piel de ganso, como se dice por estas tierras. Se trata de Amazing Grace, en una versión, inimitable, del Soweto Gospel Choir:

 

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (14): VIAJES EN AVE.

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             Hace poco, en un viaje en AVE volviendo de Tarragona, terminé de leer un libro de Chimamanda Ngozi Adichie: Half of a yellow sun (creo que está traducida al castellano con el título de Medio sol amarillo). Desde que leí la primera novela de esta escritora nigeriana, Purple Hibiscus (traducida como La flor púrpura), soy seguidor suyo.

                El libro que nos ocupa ahora está basado en la guerra de Biafra y cuenta las vicisitudes de distintos personajes, sus posiciones ante la guerra… Pero lo que mejor hace Chimamanda es describir el sufrimiento, el hambre y la miseria de los más pobres, la desesperación y desilusión de los intelectuales y el pragmatismo y adaptacionismo de los ricos.

                Leía la novela y me imaginaba cualquier otra guerra de África: las mismas imágenes, los mismos abusos, el mismo sufrimiento, los mismos negocios. La guerra de Biafra llenó los periódicos y los telediarios de niños esqueléticos con barrigas hinchadas. Son las primeras imágenes de la miseria que tengo almacenadas en mi memoria. Yo tenía 8 años cuando la guerra terminó y sin embargo esas fotos me han acompañado durante toda la vida.

                Curiosamente, en un nuevo viaje en el AVE, hace pocos días, finalicé otro libro que también recomiendo que leáis: El odio a Occidente,  de Jean Ziegler. No os voy a desvelar la trama del ensayo, pero en uno de sus capítulos hace referencia a la guerra de Biafra y cuenta lo que Chiamamanda Ngozi dejó pasar de largo: que “la guerra de Biafra ilustra de una manera paradigmática el desprecio que manifiesta Occidente hacia las poblaciones [del Sur]”.

                En el momento de la independencia, 1960, los campos de petróleo y gas de Nigeria estaban en manos de compañías inglesas y holandesas (Shell, BP). El primer presidente del nuevo país, Nnamdi Azikiwe, intentó aflojar este monopolio y diversificar la oferta por lo que hizo concesiones a otras sociedades europeas, principalmente a la francesa Elf.

                En 1966, el coronel Yacubu Gowon dio un golpe de estado y terminó con la concesión de Elf. En París, el general De Gaulle, furioso, ordenó a sus servicios secretos, que disponían de una importante base en el vecino Gabón, la organización de la defensa de los “intereses estratégicos de Francia”. Fue así como el 30 de mayo de 1967, el gobernador militar de la región del este, el general Odumegwu Ojukwu, proclamó la secesión. Esta región nigeriana albergaba la mayoría de los campos petrolíferos más ricos. Al territorio secesionista Ojukwu le dio el nombre de Biafra. Capital: Enugu.

                Continúa Ziegler diciendo que en Ginebra, Elf había encargado a una empresa de relaciones públicas, Markpress, que desarrollara una campaña “explicativa” dirigida a la opinión pública mundial. La tesis de Markpress fue: en Nigeria, los militares musulmanes persiguen a las poblaciones civiles cristianas; era necesario que estas buscaran refugio y protección en un nuevo Estado, Biafra. Su presidente, héroe admirable, defiende la democracia contra la dictadura del coronel Gowon.

                La realidad es que Ojukwu había sido pagado y armado por Francia y Elf; Gowon por Londres y Shell. Oficiales mercenarios franceses estaban al mando de los soldados de Biafra. Oficiales ingleses asesoraban a los de Nigeria.

                El balance de la guerra fue de dos millones de muertos, millones de mutilados, cientos de ciudades y aldeas abrasadas.

                Tras treinta meses de carnicerías, los dueños de Elf y de Shell y BP se sentaron a negociar y el 12 de enero de 1970, en el lujosísimo hotel Crillon de la plaza de la Concorde, firmaron un acurdo sobre el reparto del botín petrolero. Ese mismo día terminaba la guerra en Nigeria.

                Hay que leer todo el libro para darse cuenta de tantas otras cosas. Además, a pesar de ser muy profundo se lee muy fácilmente.

                Toda esta historia me hace volver la vista hacia Abijan, la capital económica de Costa de Marfil, donde ayer las tropas de élite francesas apresaron al presidente saliente Laurent Gbagbo para entregarlo a Alassane Ouattara, el amigo de Nicolas Sarcozy.

                41 años han pasado del final de la guerra de Biafra y muy poco parece haber cambiado en el continente africano. ¡Da tanta rabia todo esto! Por eso no hay que perder la esperanza y seguir soñando con la revolución que haga posible un mundo más justo para todos y todas.

                Hablando de Tarragona. Los que podáis pasar por esa ciudad no dejéis de visitar la exposición Àfrica l’objecte com a valor de canvi (África. El objeto como valor de cambio), en la Fundació Caixa Tarragona (Higini Anglès, 5). Está abierta hasta el 15 de mayo y en ella se muestran distintos objetos que han sido utilizados como moneda, a lo largo del tiempo, por los africanos. Es una muestra curiosa y única en su género.

                Termino recomendándoos un tema de One8, escrito y producido  por R. Kelly, que está lleno de esperanza y fe en que las cosas pueden cambiar si todos nos unimos (“Si estamos convencidos podemos lograr lo que nos propongamos”, dice la canción):

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ft0FaCsH8W4#at=85

EL LABERINTO DE LA AUSENCIA (13): 10 VECES MÁS.

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              Llego de Motril donde he participado en unas jornadas sobre Derechos humanos e inmigración. Una experiencia fuerte, revulsiva, reveladora.

                 Me llevó hasta allí un AVE repleto de adolescentes en pleno subidón de adrenalina, tras participar en el concierto de un tal Justin Bieber. No sabía de su existencia pero en el recorrido Madrid-Málaga me enteré bien de quién es y tuve que escuchar las canciones grabadas durante la actuación y los gritos histéricos de las chicas y las conversaciones de las madres-acompañantes-cómplices que gritaban al móvil  para hacerse oír al otro extremo. Coche tras coche (me he dado cuenta de que los vagones del tren ahora se llaman coches) se reproducía la misma experiencia. Imposible leer, imposible dormir: chicas repitiéndose una y otra vez lo guapo que es el niño, lo bien que canta, lo simpático que parece. Y las madres, complacientes, con sonrisa beatífica, disimulando el cansancio con capas de maquillaje, se unían a la alegría de hijas propias y ajenas y planeaban el próximo concierto al que asistir.

                 Más tarde, durante tres días, en la tranquilidad del salón de actos de la Casa de La Palma, sede de la UNED en Motril, tuve el privilegio de escuchar distintas reflexiones y puntos de vista sobre la emigración.

                 Dos testimonios me conmovieron especialmente: el de una chica de Mali y el de un chico de Gambia. No hace falta conocer sus nombres.

                El chico contó como dejó su aldea en busca de dinero para poder ayudar a su familia. Como trabajó para conseguir el pasaje en kayuko, las veces que lo intentó y no lo consiguió, la deportación al desierto, los huesos encontrados allí de los que fracasaron en el intento, el viaje final hasta Canarias, el miedo y la incertidumbre, los muertos encontrados por el camino…

                 La primera palabra que aprendió en castellano fue “coño”. Creía que significaba “buenos días”, porque –contaba- ese es el saludo que normalmente se intercambian en su aldea al amanecer. Pero aquí era el grito de unos policías que golpeaban la puerta de la celda donde lo habían metido, para que despertara aquella su primera mañana en el paraíso.

                A partir de ahí contó las palizas, los malos tratos, los insultos de la policía española y las condiciones denigrantes de los centros de acogida.

                Todavía es raro el día que la policía no le pide los papeles en Madrid.

 

             La chica nos dijo que salió de su aldea con solo catorce años y que el hombre que prometió ayudarla a llegar a Europa la obligó a prostituirse para pagarse el viaje. De esa forma recorrió África, obligada a acostarse con hombres mayores –decía ella. A veces más de quince al día. Así llegó hasta Uxda (o Uchda) la ciudad marroquí donde confluyen las rutas de tantos sueños africanos que a lo largo del camino se han ido convirtiendo en pesadillas.

                En este largo viaje, que duró años, la chica fue vendida varias veces a nuevos “dueños” que exigían de ella lo mismo que el anterior. Así, de hombre en hombre, de cliente en cliente, llegó a España. No nos enteramos como termina su historia. Rompió a llorar. El recuerdo la hizo revivir el calvario sufrido. Se quedó sin palabras.

 
               Alguien del público les preguntó que si el sufrimiento vivido había valido la pena, que si, ahora que conocían lo que sucedía a lo largo del camino, lo volverían a intentar. La chica pronunció un escueto “Sí”. El chico dijo “sin duda, incluso 10 veces más”.

                Hay una fuerza que empuja a los jóvenes del continente africano a arriesgar sus vidas y dar el salto, o quemar la frontera, como nos contaba Gabrielle Del Grande, un joven periodista italiano, experto en el norte de África y que tiene un blog muy interesante:(http://fortresseurope.blogspot.com/). Nos hizo escuchar una canción, “Partir Loin” que se ha convertido en el himno de los jóvenes argelinos. La cantan dos raperos 113 y Reda Taliani. Los jóvenes persiguen un sueño y no les da miedo el sufrimiento para alcanzarlo. Por ellos nunca habrá fronteras suficientes para detenerlos.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=nyXT5hJw7eo#at=52


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