Paren, aquí vive gente (II)

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Por: Chema Caballero |

Publicado anteriormente en BLOG “África no es un país” de el periodico El Pais

Hasta 1970 África era autosuficiente. Producía lo necesario para poder alimentar a su población. Pero hoy el continente tiene que importar el 25% de su comida. África ha perdido su soberanía alimentaria. Mientras, capitales extranjeros se han apropiado de 50 millones de hectáreas de tierra en países del Sur, una gran mayoría en África. Eso equivale a la mitad de todas las tierras agrícolas de la Unión Europea.

También hay estudios que afirman que en 15 años puede agotarse toda la pesca en África. Las grandes flotas pesqueras son las causantes del desastre. La Unión Europea es la tercera potencia pesquera mundial con una flota de 86.000 barcos. España posee el 67% de la flota europea que faena en aguas extracomunitarias.

Estos son datos proporcionados por Veterinarios sin Fronteras (VSF) en su campaña Paren, aquí vive gente que mañana llega a su fin. Para esta ocasión VSF ha hecho llegar una carta al ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, en la que se le solicita una entrevista para el día 25 de mayo, coincidiendo con la celebración del Día de África. El objetivo de la reunión es hacerle entrega de las más de tres mil firmas de ciudadanos y ciudadanas que se han sumado a la petición de esta campaña que insta al Gobierno a que asuma su responsabilidad estableciendo mecanismos de control y de sanción sobre las actividades de las empresas que, con sede en el Estado español, actúan fuera de nuestro territorio y ponen en peligro el derecho a la alimentación de las personas.

Campesinos de Chimoio (Mozambique). Foto Ana Belén Simón/Veterinarios Sin Fronteras.

La campaña se inició el 18 de abril con la presentación del informe de VSF titulado Responsabilidad extraterritorial de los Estados. El expolio de recursos en África Subsahariana. El objetivo de la publicación es analizar las amenazas que están poniendo en riesgo la soberanía alimentaria en África subsahariana y formular propuestas para revertir la situación.

Durante la presentación del informe, Javier Guzmán, presidente de VSF, afirmó que tras las recurrentes crisis alimentarias que estamos viviendo en África “hay causas determinadas como la entrada en el continente de fondos de inversión e intereses especuladores sobre la tierra, la presencia de monopolios o los grandes cultivos para exportación”.

Javier Guzmán estuvo acompañado por Janet Mary Akiteng Oliso, presidenta de TECLANET, una red que integra a 45 organizaciones comunitarias de base en Uganda, y por Peter Baleke Kaylira, campesino ugandés víctima de desplazamiento por acaparamiento de tierras de la comunidad de Mubende por parte de la empresa alemana Neumann Kaffe Gruppe (en España bajo el nombre de Coprocafé Ibérica, en cuya web afirman que son “miembros certificados de Faitrade, UTZ, Rainforest y cafés orgánicos”).

Plantación de café de la empresa Neumann Kaffee Gruppe, en Mubende (Uganda). Foto Ana Belén Simón/VSF

Un buen resumen de la presentación de la campaña lo encontramos en el artículo de Aurora M. Alcojor para Guinguinbali. Recomiendo la entrevista con Janet Mary de María José Esteso Poves en Periódico Diagonal. El caso de Peter nos lo cuenta Carmen Pérez-Lanzac en El País.

El estudio acusa a empresas europeas y españolas de estar arrebatando los recursos naturales a las comunidades campesinas y pescadoras africanas con los que producen los alimentos que comen. Estas prácticas son generalmente promovidas por los gobiernos europeos –y el Estado español- que incentivan la implementación en África de un modelo productivo orientado a la exportación, el cual arrebata los recursos a las personas que viven de ellos, contribuye al cambio climático y arroja a miles de personas en manos de la pobreza.

En la mayoría de los casos la tierra se utiliza para monocultivos destinados a la exportación, a la especulación o a la producción de agrocombustibles. Los africanos y las africanas ven como los productos cultivados en su país, no les alimentan a ellos sino que emprenden el viaje hacia destinos lejanos.

Los países más afectados por el acaparamiento de tierras son Uganda (con más del 14% de su superficie agrícola actual en negociación), Mozambique (con más del 21%),  República Democrática del Congo (con más del 48% de las tierras agrícolas adquiridas), Etiopía, Madagascar, Sudán y Malí.

Según VSF, el acaparamiento de tierras por parte de empresas europeas crece año tras año. Los seis países europeos que están en cabeza son: Italia, Noruega, Alemania, Dinamarca, Reino Unido y Francia.

Pescador en Saint Louis (Senegal). Foto Ana Belén Simón/VSF

El informe señala que también las empresas españolas van entrando en este negocio, sin embargo, es en el sector pesquero donde estas tienen mayor protagonismo. Es un tema que ya tratamos en este blog en la serie Piratas. Según VSF, las transnacionales españolas de la pesca son una auténtica potencia mundial, siendo Pescanova la primera a nivel estatal, la tercera empresa europea y la octava mundial. Su actividad, denuncia la ONG, “supone una amenaza para la soberanía alimentaria de África subsahariana”.

Cayucos de pescadores en el río Saint Louis (Senegal). Foto Ana Belén Simón/VSF

En España, la creación y apoyo público a las empresas mixtas que trabajan en países terceros ha sido impulsado por el lobby Clúster de Empresas Pesqueras de Países Terceros (CEPPT). Sus actividades se han centrado, principalmente, en conseguir apoyos públicos para este sector empresarial. Este puede ser uno de los principales elementos de regulación del estado español para asegurar que estas figuras y actividades no vulneran el derecho a la alimentación de las poblaciones africanas.

El informe de VSF muestra el caso de Senegal donde la pesca artesanal es la actividad más importante del país. Da empleo a 600.000 personas. Tras la avalancha de grandes barcos extranjeros, ya casi no queda nada que pescar. Algunos estudios afirman que, de seguir así, en tres lustros puede agotarse la pesca en África.

En la costa de Saint-Louis –la segunda ciudad en población de Senegal- la pesca industrial está destruyendo y arrebatando los recursos pesqueros. A pesar de que el gobierno senegalés decidió suspender los acuerdos con la Unión Europea en 2006, los barcos europeos (principalmente españoles) han seguido pescando a través de las empresas mixtas que poseen allí.

Los beneficios generados por el aprovechamiento de los recursos marinos no se quedan en Senegal. La pesca es exportada para abastecer los mercados europeos, despojando a la población senegalesa de sus propios recursos y agotando los caladeros.

Pescadores en Saint Louis (Senegal). Foto Ana Belén Simón/VSF

Por eso es de Justicia que el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, escuche las quejas que mañana le presentarán Veterinarios sin Fronteras.

Todavía estás a tiempo de firmar la petición: pincha aquí

Entrega de firmas de la campaña “Paren, aquí vive gente” y performance reivindicativa, viernes 25 de mayo de 2012 a las 12:00 en la plaza de la Provincia, 1, Madrid.

PAREN, AQUÍ VIVE GENTE (I)

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Por: Chema Caballero |

Publicado anteriormente en BLOG “África no es un país” de el periodico El Pais

En 2011, Socfin Agricultural Company Sierra Leone Ltd (Socfin SL) firmó con el gobierno sierraleonés un acuerdo por valor de cien millones de dólares a cambio de 6.500 hectáreas de tierra de cultivo, para plantar árboles de caucho y palmeras de aceite, en el Chiefdom de Malen, en el distrito de Pujehun, en el sur de Sierra Leona. Ahora, la compañía quiere adquirir otras 5.000 he. más en la misma zona. La inversión realizada por esta compañía cuenta con la oposición de la comunidad local. En octubre de 2011, cuarenta personas fueron detenidas en el curso de una protesta pacífica. Esto lo conocemos, principalmente, gracias a la denuncia lanzada por el Oakland Institute en un informe publicado el pasado mes de abril, tras una minuciosa investigación. Las quejas de los agricultores sierraleoneses son las mismas que se escuchan a miles de campesinos en muchas partes del mundo contra la omnipotencia de multinacionales y gobiernos.

Limpiando la selva para plantar palmas de aceite en el Chiefdom de Malen. Foto Alert Net

Socfin Sl es una compañía subsidiaria de la belga Socfin, cuyo principal accionista es Vicent Bolloré, un empresario francés propietario del grupo Bolloré e intimo amigo del ex presidente francés Nicolas Sarkozy (a disposición del cual ponía su avión privado y su yate; parece ser que a cambio de favores en el mundo de los negocios). El acuerdo firmado en Sierra Leona prometía crear puestos de trabajo en la zona, además de la construcción de infraestructura y una compensación justa por las tierras.

Los campesinos del Chiefdom de Malen presentaron al Consejo del Distrito de Pujehun (la máxima autoridad elegida democráticamente de la zona) una lista de agravios, a la que no siguió ninguna acción. Entre ellos se denunciaba que el acuerdo carecía de transparencia, que los ciudadanos no habían sido consultados ni informados de su forzado desplazamiento y ulterior recolocación que conllevaba la operación, la escasa compensación recibida, la corrupción, la presión ejercida sobre los dueños de las tierras y los jefes de las aldeas para que firmaran los contratos que se les presentaban y las duras condiciones de trabajo a las que son obligados los trabajadores de la plantación. También se quejan de la represión a la que se ven sometidos aquellos que se quejan del proyecto, incluyendo el arresto.

Foto Oakland Institute.

El Oakland Institute señala que en este caso, como en tantos otros, no se ha seguido el principio de Consentimiento Libre, Previo y con Información (FPIC en sus siglas en inglés) de los dueños de la tierra. EL FPIC es un principio, internacionalmente reconocido, que debe aplicarse en este tipo de inversiones y que está recogido en las leyes y reglamentos de Sierra Leona.

Socfin ha difundido un comunicado en el que niega todas estas alegaciones, al igual que dice que está implementando los principios y criterios de la Mesa redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO en inglés), los cuales incluyen la transparencia, el cumplimiento de las leyes y reglamentos en vigor, trato adecuado a los empleados, individuos y comunidades, responsabilidad medioambiental y conservación de los recursos naturales y la biodiversidad de la zona. Como siempre, hay razones a favor de una y otra de las partes y personas que defienden la actuación de la compañía, como el Paramount Chief (rey) de Malen y el parlamentario de la zona, que posiblemente son los que más beneficios han sacado del acuerdo.

Viveros  de Socfin en el Chiefdom de Malen. Foto Sierra Express Media.

Parece que la práctica y las políticas implementadas por Socfin en muchos otros países darían la razón a los agricultores. Oakland Institute ha descubierto que esta empresa acumula miles de quejas de campesinos de diversos países en los que tiene negocios, principalmente en plantaciones de aceite de palma. Este grupo opera a través de un entramado de empresas subsidiarias registradas en diversos países de Asia, África, en Europa (Bélgica) y en diferentes paraísos fiscales. Así se llama SOCAPALM en Camerún, LAC en Liberia o Socfin KCD en Camboya.

Por su parte, el grupo Bolloré está presente en 43 países africanos donde controla plantaciones, industrias y servicios, incluyendo navieras, infraestructuras, producción de aceite y, además, posee 13 puertos.

En octubre de 2011, ante la situación de injusticia a la que se creen sometidos, los campesinos del Chiefdom de Malen decidieron lanzar una campaña de protesta y bloquearon las tierras de Socfin. Cuarenta manifestantes, provenientes de las aldeas de Sahn y Semabu fueron arrestados y encarcelados, según denuncia el informe del Oakland Institute.

Eddy Kamara junto a otros agricultores de la aldea de Sahn.Foto de Oakland Institute

Eddy Kamara, residente en la aldea de Sahn, contó a los investigadores del Oakland Institute: “El supervisor de la policía señaló a la gente y entonces nos detuvieron y nos llevaron a Pujehun (la capital del distrito). Una vez en la celda, nos dijeron que nos íbamos a pudrir en prisión”. Después de tres días, 25 de los arrestados fueron puestos en libertad, los otros 15 están acusados de “conducta delictiva, conspiración y uso de amenazas”.

El informe del Oakland Institute hace mucho hincapié en que los campesinos y los dueños de la tierra del Chiefdom de Malen no están contra la inversión en sí. Ellos protestan por la forma en que se ha negociado: de espalda a la comunidad y a sus intereses, lo cual ha resultado en la pérdida de los medios de vida y de los recursos naturales de las comunidades afectadas, además de los bajos salarios y las duras condiciones laborales de los empleados en la plantación.

También pone de manifiesto la gran desigualdad que se percibe en esta lucha: un pequeño grupo de campesinos y dueños de la tierra contra el gobierno de Sierra Leona y sus fuerzas de policía que protegen los intereses de una compañía que es parte de un grupo multinacional gigante.

Sería necesario que los gobiernos occidentales y las organizaciones internacionales exigiesen a sus empresas y a los gobiernos africanos que cumplan estrictamente con los principios básicos, resumidos en el FPIC, como garantía y salvaguardia de los derechos de los campesinos y de las comunidades locales.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En los últimos años, propiciado por la crisis, la tierra se ha convertido en uno de los pocos valores seguros en los que se puede invertir. Por eso, los fondos de inversión han irrumpido en el mercado de alimentos o de los agrocombustibles. Al igual que en el Chiefdom de Malen, por toda África, estados y multinacionales –con el auxilio de los gobiernos locales- se apoderan de inmensas superficies de tierra, de donde expulsan, con la ayuda de la fuerza, a sus habitantes y legítimos propietarios, para establecer grandes plantaciones que tienen como destinatarios a los consumidores occidentales.

Desde hace semanas, Veterinarios sin Fronteras (VSF) está denunciando este tipo de situaciones a través de la campaña Paren, aquí vive gente, a la que dedicaremos la próxima entrada.

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y DESIGUALDAD

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Por: Chema Caballero |

Publicado anteriormente en BLOG “África no es un país” de el periodico El Pais

Todos los informes señalan que siete de las diez economías mundiales que más están creciendo se encuentran en África subsahariana. El 70% de la población africana vive en países que presentan tasas de crecimiento superiores al 4% anual. Sin embargo, las desigualdades que se generan en ellos, especialmente en los campos de la sanidad, la educación y la participación en la sociedad, y la marginación de gran parte de la población están impidiendo el progreso social y económico de millones de africanos.  Esto es lo que pone de relieve el informe del African Progress Panel (APP), titulado Jobs, Justice and Equity. Sezing opportunities in times of global change, que fue presentado el pasado viernes, 11 de mayo, en Addis Abeba.

Durante la rueda de prensa en la que se dio a conocer el estudio, el anterior Secretario General de la ONU, Kofi Annan, afirmó que se quiere transmitir un mensaje positivo. También dijo que África se está convirtiendo en uno de los destinos favoritos para invertir, en un centro de crecimiento global y en un lugar para la innovación y la creatividad. Al mismo tiempo, puso de manifiesto que todavía queda mucho por hacer y que los gobiernos africanos tienen la obligación de volver sus miradas, de forma urgente, hacia todos aquellos que no se están beneficiando de este crecimiento y se están quedando atrás.

No cabe duda de que hay muchas razones para hablar de África en positivo. En las últimas décadas el continente ha hecho grandes avances en el campo de la reducción de la pobreza, de la mortalidad infantil, de la lucha contra enfermedades como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria, del crecimiento económico… Pero, sin embargo, la vida de la mayoría de los hombres y mujeres que lo habitan ha cambiado muy poco y estos y estas no se han beneficiado de los avances. Por eso, no es de extrañar que a pesar del fuerte crecimiento económico del continente, este esté todavía lejos de conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El informe del APP pone de relieve que después de una década de fuerte crecimiento las desigualdades económicas en África son cada vez más visibles y casi la mitad de sus ciudadanos y ciudadanas todavía viven con menos de 1,25 dólares al día. A pesar de tanta riqueza creada, muchas personas siguen en la pobreza, muchos niños y niñas se acuestan hambrientos cada día y muchos jóvenes no encuentran trabajo.

También señala que los pequeños agricultores, en su mayoría mujeres, que siguen representando la espina dorsal de la economía africana y son responsables de la alimentación de la inmensa mayoría de las familias del continente, no se benefician de esta ola de riqueza. Por eso, las zonas rurales, principalmente, han quedado atrapadas en la pobreza y son vulnerables a las enfermedades, el hambre y la marginación.

El estudio del APP asegura claramente que los gobiernos del continente no están transformando la nueva riqueza en oportunidades para todos sus ciudadanos, especialmente para los más marginados. La desigualdad en el acceso a la salud, la educación, el agua y el saneamiento está incrementando las diferencias sociales.

El African Progress Panel está formado por diez personalidades, bajo el liderazgo de Kofi Annan, que en el informe de este año han decidido centrarse en las desigualdades e injusticias que se dan en África porque son realidades a las que se enfrentan todos los días los habitantes del continente y que están haciendo que el crecimiento económico se torne socialmente insostenible. En el siguiente video se presentan a los miembros del APP durante el lanzamiento del informe.

El informe apunta al deseo de un crecimiento equitativo, el cual es necesario, principalmente, por el fuerte cambio demográfico que está sufriendo el continente. En las próximas tres décadas, África doblará su población y continuará creciendo en la segunda mitad del siglo XXI. Así lo recoge el siguiente vídeo.

Afirma el estudio que los políticos africanos deberían centrarse en la creación de puestos de trabajo, en la justicia y en la igualdad, para asegurar un crecimiento sostenible y equitativo que beneficie a todos los africanos y africanas. Si este objetivo fracasase se llegaría a lo que los autores del informe llaman un “desastre demográfico” que se caracterizaría por altos niveles de desempleo juvenil que conducirían al desarraigo social y que generaría mucha hambre en el continente.

El informe identifica varias áreas que necesitan especial atención:

  • Desempleo juvenil: la población juvenil africana (15-24 años) pasará de 133 millones al inicio del presente siglo a 246 millones en el 2020, lo cual significa que deberían crearse, al menos, otros 74 millones de puestos de trabajo, solo para evitar que el paro juvenil crezca. El  informe apuesta por la formación profesional y creación de trabajo en las zonas rurales, que no tiene por qué estar relacionado con la agricultura.
  • Pequeños agricultores: el estudio apunta a la necesidad de unir esfuerzos para aumentar la productividad de las pequeñas explotaciones agrícolas. Al mismo tiempo acusa a la usurpación de tierras por parte de multinacionales e inversores como uno de los mayores problemas de cara a la seguridad alimentaria y urge a los gobiernos a tomar medidas serias en este campo.
  • Educación: el informe señala que en el continente existen 30 millones de niños y niñas sin escolarizar. También indica que muchos de los que van al colegio no adquieren un nivel mínimo de educación debido a las carencias de los sistemas educativos y a la falta de materiales escolares. Esto es un impedimento a la hora de producir individuos preparados para competir en una sociedad global basada en el conocimiento. Por eso se pide a los gobiernos que pongan más esfuerzos en la educación.
  • Economía mundial y Ayuda al Desarrollo: el informe señala que África prácticamente no tiene voz en materias como comercio y finanzas internacionales o Ayuda al Desarrollo, cuestiones que tienen una gran importancia para sus ciudadanos. Son asuntos que le vienen dictados desde el exterior. Reconoce el estudio que la Ayuda al Desarrollo todavía es vital para la mayoría de los países africanos y pide a los países donantes que cumplan con sus obligaciones pero que lo hagan de forma transparente y que rindan cuentas de ella.

El informe apunta dos posibles vías para solucionar estos problemas:

  • Los gobiernos tienen que movilizar fondos generados por el crecimiento económico e invertirlos en servicios básicos e infraestructuras domésticas que ofrezcan a la población mayores oportunidades.
  • Los gobiernos tienen que favorecer una atmósfera que fomente la creación de puestos de trabajo y ofrecer medios de vida más seguros para que los pobres también sean parte del crecimiento económico y encuentren así el camino que les ayude a salir de la pobreza.

Un buen análisis del informe lo encontramos en el artículo de Mark Tran para The Guardian o en el de Sue Valentine en All Africa.

Todas las fotos: Africa Progress Panel.


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