Era se una vez un monasterio antiguo, enorme, de esos que habían tenido cientos de monjes en mejores días, pero ahora solo quedaban dos hermanos ancianos. Una mañana se sientan los dos a desayunar y uno moja un bizcocho en la taza de chocolate hirviendo, se lo mete en la boca, se quema y no dice nada, pero de la quemazón se le saltan las lágrimas. Le pregunta el otro monje:
- Hermano, ¿por qué lloráis?
- Que me acuerdo de cuando este monasterio estaba en todo su esplendor y éramos cientos de monjes y hay que ver ahora los pocos que somos responde el primero con tal de no reconocer que se ha quemado.
El segundo moja su bizcocho en el chocolate hirviendo, se lo mete en la boca y se quema pero tampoco quiere reconocerlo. También a él se le saltan las lágrimas y el primer monje le pregunta:
- Y vos hermano ¿por qué lloráis?
- Porque hay que ver los pocos que somos y que mala leche tenemos.
Este era un chiste, que con mucha mas gracia, siempre contaba el hermano José Cárdenas, superior de los hermanos de San Juan de Dios en Sierra Leona durante mucho tiempo, para describir la vida religiosa.
Yo discrepo mucho de este chiste. Especialmente porque este año tengo la suerte de vivir en una comunidad que parece funcionar y donde hay comunión y armonía aunque eso no quita que de vez en cuando discutamos y hasta nos gritemos, pero eso también es muy sano y ayuda a mejorar las relaciones.
Todo esto viene a cuento porque el otro día hablando por teléfono con mi amiga Peli Folgado, me decía esta que nombro a mis hermanos de comunidad y ella, porque ha estado aquí, los conoce pero cualquier otro lector de este blog puede sentirse un poco perdido y que sería bueno presentarlos formalmente. Yo, por la cuenta que me tiene, suelo seguir las instrucciones de Peli, así que me dispongo a presentaros a los miembros de la comunidad javeriana de Madina.
Empezamos por Natalio Paganelli, italiano, aunque ha estado veinte años en México, siempre desempeñando funciones de superior, por eso en cuanto llegó a Madina, en marzo 2006 le elegimos superior de la comunidad, o coordinador. Lleva solo un año en Sierra Leona y todavía se está adaptando al ambiente de aquí, aunque aprende rápido. Ã??l se ocupa de que todo funcione, de que respetemos los horarios de oración, comida y reuniones comunitarias; sigue la limpieza de la casa, la cocina y se encarga de llevar las cuentas de la comunidad y de los distintos proyectos. Por las noches sale a rezar a distintas comunidades cristianas en aldeas cercanas a Madina. Siempre está dispuesto a echar una mano para celebrar un funeral o una misa cuando los otros, cogidos de tantos empeños, no podemos. Es todo corazón, siempre dispuesto a hacer un favor y siempre pendiente de que no te falte nada.
Luego está Chuy, Jesús Euan, Mexicano de Mérida, Yutacán, aunque estudió teología en Estados Unidos. Ã??l es el encargado del seguimiento de las escuelas y de los maestros. No es un trabajo fácil pero lo hace bastante bien. Tiene muchos kilómetros que recorrer cada día para poder visitar las escuelas y estar seguro que todo funciona bien. Quizás lo mas difícil es cuando tiene que enfrentarse al Ministerio de Educación y toda su corrupción, pero hasta ahora lo torea bien. A nivel pastoral, ya que le gusta hacer kilómetros, se encarga del seguimiento de las comunidades cristianas que están mas alejadas de Madina. Lleva año y medio aquí. Cuando tiene tiempo libre pasea por el pueblo y se sienta a charlar con la gente, está siempre enterado del último cotilleo o novedad. Es un auténtico relaciones públicas y saber estar con la gente.
El último llegado a la comunidad es Bruno Menici, hermano, no padre. Es enfermero. Ya había estado antes en Sierra Leona. De hecho fue con él con el que me quedé sitiado en Lungi en 1999 por un par de meses cuando solo teníamos langosta para comer, pobre de nosotros. Llegó a Madina, de vuelta de Italia donde ha estado algunos años, en enero pasado. Ahora esta estudiando la zona y viendo las posibilidades para lanzar en septiembre un programa de atención primaria de salud. Mientras sigue los trabajos de la ampliación de la casa.
Por último estoy yo que en teoría soy el párroco de esta parroquia y sigo los distintos proyectos y las relaciones con las aldeas, jefes, y demás. Me paso el día de reunión en reunión de una aldea a otra para empezar un nuevo proyecto, para protestar por el retraso de otro. Claro que no me puedo quejar mucho porque de cada reunión suelo volver a casa con una cabra o un par de gallinas que siempre me regalan como signo de bienvenida. A nivel pastoral sigo Madina e intento iniciar una comunidad cristiana en Kukuna, pero hasta ahora no he tenido mucho éxito. Soy el que mas tiempo lleva en Madina, desde 2003.
Estos somos los cuatro que formamos la comunidad de Madina y que intentamos llevar adelante todo el trabajo. Vivir en comunidad no es fácil, implica mucha dosis de negociación y de adaptación, mucha capacidad de diálogo y de saber perdonar y aceptar. Sobretodo en una comunidad como la nuestra con tres nacionalidades distintas, muy diversas experiencias de vida, caracteres muy opuestos, diferentes concepciones eclesiológicas,…. pero eso es también nuestra riqueza y de ahí todo el esfuerzo diario que hacemos para compartir la vida, la fe y la misión y poder trabajar juntos para hacer presente el Reino de Dios entre los hombres y mujeres del Tonko Limba.
Yo ahora mismo, tengo una comunidad muy buena y doy gracias a Dios por ella, sobre todo después de haber tenido que vivir solo por años (Bronx de Nueva York, St. Michael, Madina,…) he aprendido a valorar y a desear el vivir en comunidad. Así que si alguna vez hay algún comentario sobre alguno de los miembros de mi comunidad, sabed que es hecho con cariño y, eso sí, posiblemente con mucha ironía
27 Febrero 2012 a las 5:27
Hace unos dias hablaba yo del Padre Natalio, despues de haberlo conocido hace 25 años en San Juan del Rio.Nosotros nos fuimos del Pueblo y le perdimos la pista, pero siempre lo recordábamos con mucho Cariño y siempre agradecidos con él y el padre Rigodanza del Col. Centro Unión. Mi hija Cinthya Hernandez Moya alumna en secundaria de ése Colegio y mi esposo el Ing. José Tirzo Hernández k en ese entonces trabajaba para Kimberly.
Y hoy Dios lo puso en mi compu por azares del destino.Ya tenemos mas de 20 años viviendo en San Luis Potosí, ya mis dos hijas se casaron, ya somos abuelos y solo tenemos a Christopher soltero k era el bebé de akella época.
Mil Bendiciones para el Padre Natalio, muy cariñosos saludos de la familia. Espero se acuerde de nosotros y todo el Bien k nos hizo. Millones de Gracias…y si Natalio es puro Corazón. Abrazos de la Familia.