¿Cómo puede haber tanta belleza en algo tan abstracto y etéreo como una sinfonía? ¿Cómo pueden agolparse tantas emociones y sentimientos en sólo hora y media?
Anoche viví una experiencia mística en el Auditorio Nacional de Música escuchando a la Orquesta Sinfónica de Madrid y al Coro Nacional de España, dirigidos por Miguel ngel Gómez Martínez, interpretar la Novena de Beethoven.
No hay palabras para describir tanto calor. Sólo el gélido aire de la madrugada madrileña, camino del Metro, pudo hacerme volver a la realidad y mirar el suelo por el que caminaba.
¿Casualidad? Justo el viernes anterior oía hablar, por primera vez en mi vida, de la abadesa Hildegard de Bingen. Nos hablaba de ella Felisa Elizondo, en un seminario sobre La mujer en el cristianismo al que me dio por asistir. Felisa nos contaba la vida de esta abadesa alemana que fue mística, compositora y escritora y que vivió en el siglo doce. Las Notas al programa del folleto que el acomodador nos entregó, tan cortésmente, al sentarnos, se abren con una cita de esta monja. Nada mejor podría describir la experiencia de anoche:
Soy esa fuerza suprema y ardiente que despide todas las chispas de la vida Mía es la fuerza del invisible viento. Yo mantengo el aliento de todos los seres vivos Yo soy el origen de todo Yo soy la sabiduría. Mío es el tronar de la palabra que hizo nacer todas las cosas. Yo impregno todas las cosas para que no mueran. Yo soy la vida
No sé cómo dar las gracias a Magacha por tan gran regalo.
¿Casualidad? Llevaba meses intentando quedar con Coco, pero nuestras agendas parecían destinadas a no encontrarse nunca. Ayer, mientras Pili y yo tomábamos una cerveza en la cervecería Santa Bárbara, para animarnos un poco antes de coger el Metro en Alonso Martínez, apareció él. Nos saludamos y quedamos en volver a llamarnos a ver si de una vez nuestras respectivas agendas se ponen de acuerdo.
Estoy de paso por Madrid, pero es imposible caminar por sus calles. La ciudad está preciosa con sus luces, sus árboles y sus zonas peatonales. Da pena irse a dormir, debe ser por eso que acumulo falta de sueño y me digo ya dormiré cuando llegue a Sierra Leona, porque aquí hay mucho que ver.
Estoy acojonado, me han vuelto a dar los vértigos y no se me van. Estoy otra vez con análisis y pruebas. Pero aquí la sanidad es lenta y se tarda en conseguir citas.
Todos me echan la bronca porque he dejado de escribir, pero es que con tanto que ver y tanta cerveza, fresquita (no es por hacerle un feo a John Papa) que beber, como que no me queda tiempo para mucho más.
Pero prometo que, a pesar de estar descorazonado, volveré a escribir las crónicas de este sin vivir que es mi exilio por las calles y plazas de esta España cada día más cañí.
14 Diciembre 2009 a las 19:33
Si Chema,mucho tiempo sin saber de ti,bueno sabiendo por terceras personas.
Espero volver a charlar ,delante de una racion de caracoles,o de un bebedizo en el bar de Miguel….o las dos cosas….estas Navidades.
Como ya te he dicho alguna vez en ese lugar que yo tambien añoro y del que tu estas exiliado,envidio tu fe,y esas citas te emocionan mas a ti que a mi,pero es solo envidia de no poder tener esa fe que tu tienes para poder emocionarme como tu.
Te veo,te siento empapandote de la voragine,de las prisas en todo,del no tener tiempo para nada…..de la vida del “hombre occidental”…..y me rio,me rio porque se que no tienes tiempo para estar con la silla en la puerta de la casa,rodeado de chavales,de Medo,de Bakar,de Bolo,James,Alfa,Alimami…..contandote sus cosas,riendote con ellos….
Y la cerveza….sabes porque la cerveza sabe mas caliente?? la temperatura es la misma lo que pasa es que el calor de la gente cuando estas alli hace que se caliente,y que quieres que te diga,a mi,esa cerveza caliente me sabe mucho mejor que cualquiera de serpentin de por aqui,los granap mejor que los mejores berberechos de la Cruz Blanca y el viejo casette de James mi compadre,suena mejor que cualquier sinfonica nacional por mucho coro que tenga.
Un abrazo Chema y Feliz Navidad
14 Diciembre 2009 a las 20:02
Me alegra que continúes escribiendo… yo también lo echaba de menos. Quizás te anime saber que hay quien te sigue sin que lo supieras.
Y no “descorazones”… mantenlo bien guardadito y cuidadito para cuando vuelvas donde te esperan.
Un besote.