HISTORIAS DEL EXÍLIO (8): NI AYER NI MAÑANA (01.01.10)

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El nuevo año ha amanecido sin lluvias, con un poco de sol, pero con mucho frío y viento. Es un respiro después de tanta agua caída en los últimos días de 2009. Esperemos que este solecito sea un augurio de que todo va a ir mejor en este nuevo año.

                El 2010 lo he recibido de forma insólita, como hacía muchos años que no recibía a un año nuevo: sentado delante del televisor, viendo las campanadas de la Puerta del Son y comiendo las doce uvas. Durante muchos años lo había recibido en la cama, durmiendo. Espero que este cambio también suponga un buen augurio.

                Otra innovación ha sido que se me ha olvidó bajar a misa este primer día del año nuevo. Ahora entiendo lo que la gente sentía en Madina en un día como hoy cuando la iglesia estaba prácticamente vacía. Yo insistiendo en que había que comenzar el año rezando y pidiendo a Dios que nos ayudase y la gente pasando de mí y preparándose para los outings, fiestas, del primero de enero. Siempre la fiesta ha tenido más poder que la iglesia.

                Lo que me ha desilusionado un poco, todo hay que decirlo, ha sido que el comer las doce uvas ya no supone ningún trauma. Yo recordaba el rito como un momento en el que todos se ahogan, se atragantan, estaba el que empezaba antes, el que no era capaz de terminárselas, Ahora las uvas vienen peladas y sin pepitas y ni siquiera saben a uvas, con lo que todo en mucho más fácil.

                Tan sorprendido estaba poniéndome al día con la tradición de recibir al año nuevo que se me olvidó formular un deseo para este año. Podía haber deseado tantas cosas, buenas o malas, pero se me pasó la oportunidad. Así que he decidido tomar prestados los deseo de otro y hacerlos míos, aunque tengan más de once años ya:

Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Bueno, también podéis verlo y oírlo en: www.youtube.com/watch?v=Fp8EglljBho

 

Una Respuesta en “HISTORIAS DEL EXÍLIO (8): NI AYER NI MAÑANA (01.01.10)”

  1. Pili Dijo:

    Feliz Año Nuevo!! Son buenos deseos, aunque sean prestados…

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